Agentes de la División de Operaciones Tácticas sacaron a los manifestantes que se expresaban ayer frente a La Fortaleza imponiendo la fuerza. (Primera Hora / Andre Kang )
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Mariana Cobián / Primera Hora
Un acto pacífico de desobediencia civil en la calle Fortaleza terminó violentamente cuando oficiales de la División de Operaciones Tácticas sacaron a los manifestantes a fuerza de empujones y macanas.
Varios unionados fueron víctimas de las macanas, incluidos periodistas y fotoperiodistas que cubrían el acto.
Por cinco horas permanecieron sentados sobre cojines en la calle adoquinada frente a los portones del palacio Santa Catalina el presidente del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT), Roberto Pagán, junto con tres empleados del Departamento de Educación en repudio a los casi 17 mil despidos anunciados.
Con cadenas amarradas a pilares de la acera, se encadenaron por la cintura con un letrero que leía “La desobediencia civil obedece a la justicia”.
“Es una acción simbólica más que nada. Como el Gobierno cerró las puertas a miles de trabajadores, nosotros estamos cerrando la oficina del gobernador (Luis Fortuño) simbólicamente”, recalcó en un principio Pagán, ya que dicho edificio tiene otras entradas.
Poco antes del mediodía, salió de La Fortaleza el superintendente asociado de la Policía, José Rosa Carrasquillo, dialogó con el presidente de la Federación de Trabajadores, José Rodríguez Báez. El líder sindical le indicó que se mantendrían pacíficamente en el lugar, pero “voluntariamente no nos vamos a mover”.
“Lo único que pedimos es no violencia”, le solicitó Rodríguez Báez, a lo que Rosa Carrasquillo le contestó: “Tú sabes cómo somos nosotros, saben que tenemos que moverlos pero vamos a hacerlo lo más coordinadamente posible”.
Nada más lejos de la verdad.
Minutos después regresó con un contingente de más de 50 oficiales de la antes llamada Fuerza de Choque y se llevaron a la veintena de manifestantes por el medio, incluyendo a los periodistas, en específico el agente Padilla.
A los encadenados, una fila de oficiales que peinó la calle Fortaleza les pasó por encima con la intención de “mover el perímetro” hasta la calle Cristo y otra fila se encargó de cortar las cadenas con una sierra eléctrica.
Poco después de la barrida por parte de los uniformados, llegó el superintendente José Figueroa Sancha, quien indicó que los oficiales a cargo “contaban con todo mi apoyo”.
Cuando se le preguntó por qué la necesidad de usar la Fuerza de Choque y por qué no se hizo pacíficamente como se había dicho, contestó: “Empujones y violencia son dos cosas diferentes”.
“Dijeron que no se iban a mover, que había que moverlos y eso fue lo que hicimos... Aquí el que pone la ley y el orden es la Policía de Puerto Rico, no ellos”, señaló molesto.
Aún en la calle Cristo continuó el forcejeo entre oficiales y manifestantes, hasta que al rato llegó el portavoz de la Coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico, el obispo metodista Juan Vera, quien culminó la actividad diciendo que “la respuesta ha sido de violencia, pero nosotros no vamos a responder con violencia porque nos asiste la fuerza de la verdad”.
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