Cómo volver loco a un hombre en la cama

07/23/2010 |

No es ningún secreto. Los caribeños -sobre todo los boricuas- somos unos campeones en lo que a sexo se refiere. Pensamos en sexo, hablamos de sexo y hasta  hacemos chistes sobre sus múltiples variantes. Y, por supuesto, a la más mínima provocación, lo tenemos... juntos o por separado.

Precisamente, de tanto hablar y pensar en ello, el acto sexual, en todas sus manifestaciones, es “víctima” de mitos y conceptos erróneos que le restan su merecido disfrute. Y es que –aun en pleno siglo XXI, con tanta fuente de información disponible y tanto profesional fiable–, la mayoría todavía se deja guiar por el “Me cuentan que...” o el “según tengo entendido...”.

De hecho, de acuerdo con la Dra. Carmen G. Valcárcel Mercado, experta en sexualidad, una de esas nociones equivocadas es que, “en nuestra sociedad, todavía se espera que los hombres estén siempre listos para la actividad sexual –con todo y su correspondiente erección–”, independientemente de si están o no pensando en tener sexo.

“Debido a esto”, continúa la especialista, “muchas veces se nos olvida que”, al igual que en las mujeres, “la relación sexual en los hombres puede depender de su estado de ánimo y disposición”.

Más aún, no hay que olvidar “que el cuerpo de los hombres posee áreas que, de estimularse, pueden hacer que la relación sexual se convierta , como dice la canción, en casi ‘una experiencia religiosa’. Es por eso que, mientras más te eduques con la información correcta, mejor amante serás”.

El poder de la mente

Al preguntarle a la doctora si el cerebro sigue  siendo la zona más erógena de todas, su respuesta no se hizo esperar: “Sí, por eso es que, popularmente, le dicen a aquellos que tienen cierta picardía sexual que hacen ‘cerebrito’. El uso del pensamiento y la imaginación puede hacer que la situación más aburrida se convierta en especial. La actitud viene del pensamiento”, expresa enfática.

Más aún, abunda, “no importa cuánto te toquen o en dónde, si en tu mente no hay disposición para la actividad sexual –ya sea por ansiedad, preocupaciones o repulsión–, no funcionarás como quisieras. Tanto es así que puede ser que con una pareja no puedas tener erección y con otra pareja no tengas ningún problema”. De hecho, añade, “una vez tienes dificultades en el funcionamiento, puedes pensar que no volverás a funcionar como antes y ahí sí pueden surgir las disfunciones”.

El encanto de lo desconocido

Muchas mujeres, cuyos maridos les son infieles, se sorprenden cuando se enteran de que “las otras” consideran a sus esposos como “tigres” en la cama. “¡Pero, si conmigo ya estaba de capa caída, como quien dice!”, hemos oído decir. Sobre esto, Valcárcel explica: “El libro ‘Sex at Dawn: The Prehistoric Origins of Modern Sexuality (Ryan & Jetha 2010)  describe cómo la interacción con alguien nuevo hace que los niveles de testosterona aumenten. En los hombres, dichos niveles comienzan a disminuir desde los 20 años.  Pero, la reacción de un hombre ante una desconocida es diferente a como (actuaría) con una conocida, pues el surgimiento de la testosterona con la desconocida le provoca sensación de bienestar. Esa sensación, a veces, se confunde con enamoramiento. De hecho, puede ser tan placentera que hace que el hombre decida arriesgarse a perseguir la consumación de esa sensación”.

El preámbulo amoroso

Para aquellas que piensan que a los hombres el foreplay no les importa tanto como a las mujeres, la sexóloga aclara que, muy por el contrario, “puede ser igual de importante. Existe la idea de que el hombre sólo quiere sexo, pero la intimidad, las caricias y el juego pueden convertirse –para ellos, también– en una fuente de placer y disfrute que provea esa excitación necesaria, particularmente, en relaciones a largo plazo.

Y en nuestro arsenal de “armas eróticas” para encender la pasión, Valcárcel asegura que “existen muchas formas de jugar, que pueden incrementar el placer y la excitación en hombres o mujeres. La mayoría depende de la persona, de sus gustos, de sus experiencias y de sus deseos. Algo tan sencillo como acariciar todo el cuerpo con un objeto suave (una pluma, un algodón o un pedazo de tela) puede despertar sensaciones insospechadas. Otro juego común es bloquear uno de los sentidos para aumentar los otros. Por ejemplo, vendar los ojos para intensificar la sensación de las caricias”.

¡Qué timidez ni qué timidez!

Definitivamente, si quieres que él sea un “titán” en la cama, tú no puedes ser una damisela del bosque, tímida y retraída. De modo que en lo que te acostumbras a “soltarte” y desinhibirte en el terreno del amor, la experta en sexualidad tiene varios consejos.

Primero que nada, “comunícate con honestidad. Hay que decir lo que sientes, observar lo que sucede e intentar cosas nuevas. Muchas personas piensan que cuando nos referimos a cosas nuevas hablamos de hacer cosas descabelladas, dignas de una estrella de películas porno. La realidad es que cosas cotidianas y comunes pueden convertirse en experiencias sublimes”. 

De modo que, procura educarte “con referencias adecuadas y reales”; ejemplos “que ayuden  a terminar con los mitos” y las nociones equivocadas, “que son lo que muchas veces se interpretan como timidez. Existen libros muy interesantes y clásicos, como ‘The Joy of Sex’. Con ilustraciones sencillas, (estas obras) describen diversas situaciones que puedes imitar.  Recuerda que tú eres responsable de tu propio placer” y puedes derivar una enorme satisfacción con sólo saber que tu pareja también está sintiendo mucho placer.

Las zonas del cuerpo que te conviene acariciar

“Las zonas erógenas pueden variar en cada persona”, aclara la Dra. Valcárcel. “Es por esto que se recomienda descubrirlas una a un'; es decir,  tocarlas, acariciarlas, masajearlas, arañarlas suavemente o lamerlas. Dependiendo de cuál sea la zona, el cuerpo  puede o no responder de forma diferente a estímulos diferentes. A través de diversos estudios y encuestas se han descrito las siguientes como las zonas erógenas más comunes en los hombres:

-el cuero cabelludo

- las orejas

- el cuello

- las tetillas

- las nalgas

- el pene

- el escroto

-  el periné (zona entre el escroto o la vagina y el ano)

- el ano

-  la próstata

-  los pies

Más información

La Dra. Carmen G. Valcárcel-Mercado, MD, PhD(c) es sexóloga médica. Para más información, llama al 787-764-5642 o visita el sitio de www.CentrodeMejoramientoPersonal.com.