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Por Adria Cruz

¿Llegó la Navidad?

10/11/2012

¿Cómo es que no me lo habían advertido? Primera semana de octubre, me da con darme una vueltita de güindou chópin y descubro, horror de horrores, que las tiendas están llenas de decoraciones y mercancía de Navidad. Antes se esperaba a que pasara Zanguivin, pero ahora ¡ni siquiera esperamos a Jálogüin! ¿Será que estamos desesperados por que llegue esa que muchos consideran la mejor época del año? ¿Nos habrá vuelto el viejo síndrome de añoranza del crismaspírit? ¿Acaso la campaña electoral, tan paquetera e insulsa (¡qué sería de nosotros sin los anuncios del PPT!), nos tiene tan hartos como para querer adelantar las Navidades casi dos meses?

Debe ser eso porque hasta yo, que no soy muy fanática de la época de la escarcha y la música mala en la radio (sori, es mala), estoy loca por que llegue. O más bien por que pase noviembre. Es más, deberían adelantar la Navidad para la misma semana de las elecciones, para celebrar, independientemente de quién gane, que ya salimos de eso.

Miren cómo va la cosa que esta semana pasamos de preocuparnos por un posible fraude con los encamados a preocuparnos por que Norma Burgos se cayó de la bicicleta y está encamada. Para mí que se lastimó algo, no cuando se cayó, sino cuando se paró como un resorte y salió corriendo. Yo, a mis cuarenta y cuatro, no hago esos movimientos súbitos, menos los debe hacer ella...

Lo que me tripea del asunto es su insistencia en que “Willito” Miranda no la socorrió... A mí me llama más la atención que el alcalde era de los pocos sin casco protector. Chéim on jim.

No, en serio. Esto de que el contrincante varón no la socorrió y lo de Santini defendiendo los contratos de su esposa con tono de defensa medieval del honor son las más recientes manifestaciones del fenómeno este, frecuente entre los políticos (hombres y mujeres), de usar el género femenino para manipular opinión. Primero fue la zanganá aquella de que García Padilla ofendió a la esposa del gobernador diciendo que las primeras damas no estaban para hacer trabajos fresitas; después, la ridiculez de los populares de hacerse los más indignados porque Rodríguez Ema dijo que Alejandro había abandonado a su esposa en su peor momento o ella estaba mintiendo por él en lo de las planillas. Casi, casi cae en la redada Carmen Yulín cuando la mordió un perro, pero creo que (aunque exagerado el asunto) al menos logró evadir el crisol sexista.

Ahora, lo de Burgos no socorrida y lo de Irma Garriga mancillada porque se cuestionan sus contratos en la Legislatura, mi pana, son dos extremos de la misma changuería y el mismo aprovechamiento. A ver cuándo nos enteramos de que no somos damiselas in distrés que necesitamos ser auxiliadas por caballeros medievales ni flores a las que se les caen los pétalos cuando se ponen en tela de juicio acciones u omisiones.

Lo que debería hacer Norma es aprovechar que llegó la Navidad para levantarse el ánimo con un chópinsprí que incluya una bicicleta con gomitas de seguridad.

Y nosotros, mientras tanto, a decorar con guirnaldas de paciencia lo que nos falta hasta las elecciones y a levantar arbolitos de esperanza, que es lo único que nos queda.