Placeholder

Por Lily García

Mi caja de herramientas

Al que Dios no le da hijos...

10/15/2012
La semana pasada me curé con mis sobrinos. Tengo 10 por parte de mis hermanas y hermano, y una extra, hija de mi prima. Cuatro de ellos son universitarios y seis viven en Estados Unidos. Los que me quedan en Puerto Rico, ya todos adolescentes o jóvenes adultos, casi nunca tienen tiempo para titi. Recuerdo cuando se peleaban por dormir en casa. Ahora la agenda social es más cargada y las prioridades han cambiado.

Y es recogiendo a algunos en la escuela, a otros en el tren o en gimnasia y depositándolos donde les corresponde, que logro pasar un tiempo con ellos en el carro, entre tapones y más tapones.

A Ana Lucía, por ejemplo, la recojo en la escuela varias veces en semana. A sus 13 años, no hay nada imposible. Sus dos grandes pasiones son el soccer y el surfing y, cuando quiere algo, hace lo que sea para conseguirlo.

Si le digo que su mamá dijo que no a algo, a lo que sea, ella tranquilamente me responde con un: “No te apures que yo la convenzo”. Su hermano Sergio, por el contrario, tiende a escoger más sus batallas. Ese está de vacaciones en Puerto Rico esta semana. En agosto se fue a Colombia a cursar décimo grado y vivir un año con su papá. Me fui a desayunar con él el otro día y terminó dándome una cátedra sobre geografía, cultura y política de Colombia. Me encanta escucharlo hablar.

Todos los días aprendo algo de mis sobrinos. Con Tiana tengo poderosas discusiones filosóficas. Me parece fascinante la forma en que Gustavo lo planifica todo y estudia alternativas antes de dar cada paso. Sergio y Ana Lucía son mis asesores tecnológicos. Ivana tiene una disciplina de trabajo impresionante para una muchacha de 19 años. Me siento bendecida teniendo a cada uno de ellos en mi vida. Si bien Dios no me dio hijos, siento que me ha regalado mucho pero mucho más.

Tú preguntasMi cuñada y yo hemos tenido una relación difícil. Ella está hospitalizada y mami dice que debo ir a verla, aunque creo que sería una hipocresía. Yo te respondoLas crisis son puertas que nos ayudan a entrar en espacios más saludables. El que vayas a verla no quiere decir que van a ser amigas, pero sí es un gesto de generosidad que puede transformar la relación.