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Por Adria Cruz

¿Homofobia, machismo o todas las anteriores?

10/25/2012

El diccionario define homofobia como aversión obsesiva hacia las personas homosexuales. Pero la homofobia va mucho más allá de una aversión obsesiva. Es más profunda. Como el racismo, como el machismo, la homofobia está instalada en las entrañas de quienes la sienten. Así que cuando Luis Vigoreaux se disculpa (obligado) por sus comentarios homofóbicos en televisión, lo hace de la boca pa’ afuera, porque su homofobia ni siquiera le permite entender la gravedad de sus expresiones. Para él, eso es normal, aceptable, gracioso incluso. Tanto, que cuando se justifica dice que habló “como habla el pueblo”.

Yo no sé cuál es el pueblo al que alude Vigoreaux. Tampoco sé qué pueblo se cree él que representa. No obstante, creo que el resultado de este incidente es positivo en el sentido de que nos obligó a enfrentar una conducta que, a pesar de ser discriminatoria, degradante y ofensiva, sigue siendo vista como aceptable por una parte de la sociedad. Hace unos años a nadie le habría importado que un comentarista de televisión cuestionara si un boxeador abiertamente homosexual va a competir en la categoría femenina o masculina, ni que dijera que un hombre gay quiere ser mujer, ni que dijera que da pena, ni todas esas idioteces que dijo Vigoreaux. Claro, hace unos años era impensable que un boxeador puertorriqueño admitiera públicamente su homosexualidad.

Pero ahora, lo que hizo Vigoreaux indignó, la indignación se manifestó ampliamente, más allá de esa que llaman “la comunidad” homosexual, y la televisora se tuvo que disculpar y prometer acciones antihostigamiento (y sí, en el ínterin se beneficia con réitin y le saca provecho, pero eso es inevitable).

Y me gusta pensar que, poco a poco, cada vez será más inaceptable ese tipo de manifestación abiertamente discriminatoria, aunque los sentimientos homofóbicos persistan como persisten los racistas y machistas.

Ahora bien, el incidente Vigoreaux tiene otra dimensión que veo con menos optimismo. Tras los comentarios homofóbicos trasluce un machismo descarnado y arcaico. Al boxeador gay, por decir que es gay, le van a dar “como a una nenita”. Como a una mujercita. Como a una criatura débil e inferior. Así estamos en la escalera jerárquica. Hombres heterosexuales, hombres homosexuales, mujeres… Ese es el esquema en la mente machista.

No pido disculpas a nombre de las mujeres porque la lista sería tan larga que no me alcanzaría la vida. Solo los invito a que mediten sobre el asunto. Especialmente los hombres, aun esos que no se consideran machistas, pero que consideran el mayor insulto el que los comparen con una mujer. Verán, es algo que me intriga, más que ofenderme. ¿Por qué es tan ofensivo para un hombre que se le compare con una mujer?