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Por Ana Enid López

En alta definición

Luisito Vigoreaux ¿Se “sacrificó” por el rating?

10/25/2012
No hay excusa

Un experimentado productor me tuiteó el martes su valiosa opinión sobre los desatinados comentarios que hizo Luisito Vigoreaux sobre el boxeador Orlando “el Fenómeno” Cruz el viernes pasado en el programa Ruben & Co. de Univisión.

“Luisito no es homofóbico, lo hace para que hablen del programa: ratings”, me señaló el productor, aunque no sé si su intención era criticar o defender a Vigoreaux. Ya fuera por pura homofobia o por estrategia, lo cierto es que el tiro le salió por la culata no solo a Luisito, sino a todos aquellos que fueron cómplices de sus palabras.

Sí, porque si no lo saben, Ruben & Co. es un programa grabado y no puedo creer que a nadie de la producción se le ocurriera pensar en las posibles consecuencias de las barrabasadas que dijo “el Vigoroso” ante las cámaras.

Quizás pensaron que, como a Luisito todo el mundo lo quiere, nadie iba a levantar la bandera de alerta contra él. Pues para su sorpresa, nadie le rió la gracia. Y en ese enredo, Vigoreaux no solo quedó como una persona irrespetuosa, sino como un machista y como todo un ignorante. Y a la hora de la verdad, Univisión se lavó las manos como Pilato.

Una salida elegante a esta metida de pata hubiera sido que, con el mismo sentido del humor que lo caracteriza, Luisito Vigoreaux hubiera aceptado que se le zafó la lengua, que mostrara algo de arrepentimiento y, mejor aún, interés de mejorar. Todos podemos exteriorizar en algún momento dado actitudes homofóbicas, machistas, racistas o de discrimen de cualquier tipo que, lamentablemente, han estado arraigadas en nuestra cultura y a nuestra crianza por demasiado tiempo. Pero también debemos reconocer que son herencias negativas y que tenemos la responsabilidad de ir corrigiéndolas para no seguirlas pasando a nuestros hijos.

En una de sus erradas defensas, Luisito Vigoreaux dijo que él hablaba como el pueblo y que, si el pueblo estaba mal, pues... Pues sí, está mal, y no debemos seguir tolerando el discrimen en ninguna de sus formas. Ciertamente, lo que pasó ante las cámaras pasa a veces en la sala de nuestra casa, en el trabajo, o en una conversación entre amigos. Y sea quien sea, no debemos seguir riéndole la gracia.

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