Placeholder

Por Adria Cruz

¿Quién lo hubiera creído?

11/08/2012

Respiren profundo. Suéltenlo. ¿Ya? Cul. Salimos de eso. De la campaña y de las elecciones, quiero decir. De esos días insoportablemente llenos de agresividad, de contaminación con ruido y basura, y de bastante bazofia. Por unas horas, temí que volveríamos a aquel noviembre de 2004 en que estuvimos más de un mes sin saber quién había ganado las elecciones. Pero, afortunadamente y a pesar de lo cerrado de la contienda, el gobernador saliente fue bastante elegante ayer, aceptó la derrota e hizo un encomiable llamado a trabajar por el país. Con suerte, las Navidades estarán libres de la obsesión política que nos arropó este año.

Mientras tanto, echemos un vistazo a lo que ocurrió este martes. Indudablemente, la sorpresa del día la dio Carmen Yulín Cruz en San Juan. Recuerdo que me acosté a dormir pensando que la candidata hacía mal en proclamarse victoriosa cuando seguramente había perdido. Me cae bien y no quería verla humillada. Y cuando me levanté, ¡tatán!, resulta que había ganado. Mujer de poca fe. (Yo, no ella).

¿Cuántos de verdad creían que la menuda legisladora, con su bandana, su mensaje de inclusión, su abrazo a lo que muchos llaman la izquierda, y su llegada tardía a la contienda, iba a ser la que por fin derrotara al alcalde fanfarrón, agresivo y prepotente que parecía tener la elección en el bolsillo a pesar de haber marginado a comunidades enteras y de tener en el más miserable estado a los principales cascos urbanos de la ciudad? Si releemos la pregunta, lo lógico habría sido que la mayoría pensara que ganaría, pero no era así. Tal vez estábamos acostumbrados a que Santini ganara nou marer juát, tal vez no teníamos fe en los electores sanjuaneros.

Carmen Yulín sacó la cara por las mujeres en esta elección, en la que las candidatas estuvieron patéticamente escasas. De 103 candidatos a las 78 alcaldías, 39 eran mujeres. Solo cuatro resultaron electas: María “Mayita” Meléndez en Ponce, Carmen Yulín en San Juan, Karilyn Bonilla en Salinas y Wanda Soler en Barceloneta. Tres alcaldesas perdieron la silla: Glorimari Jaime en Guayama, Evelyn Delerme en Vieques y Perza Rodríguez en Cabo Rojo.

La situación es peor en la Legislatura. De 248 candidatos, solo 52 eran mujeres y de estas solo 12 ganaron acceso a la Casa de las Leyes. Nueve mujeres incumbentes se colgaron. Y digo, no es que vayamos a echar de menos a Lornna Soto y sus griterías, a Glorimari y sus tablets y calendarios, a Evelyn Vázquez y sus chanchullos y banalidades, o a Melinda Romero y sus cartas al Vaticano, pero igual es una lástima que haya tan poca presencia femenina en un país en el que la mayoría de la población la componemos las mujeres. (Digo, y a mí también me va a hacer falta Perza, lo admito).

Las mujeres en la política deberían mirar hacia Carmen Yulín y aprender mucho de su estilo y sus acciones. Podrían aprender a no menospreciarse, a no seguir las pautas de los hombres, a escuchar a la gente a la que pretenden servir, a no temer que las asocien con los que algunos consideran diferentes, a no tenerle miedo a poner sus principios por encima de la conveniencia, a no pretender ser perfectas y a enfrentar los errores y aprender las lecciones. Eso de la candidata. De la alcaldesa, el libro no se ha comenzado a escribir, pero pinta bien.