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Por Lily García

Mi caja de herramientas

Sabio corazón

11/26/2012

Hace unos días en mi programa de radio mañanero le dimos la bienvenida a la Navidad teniendo en vivo a Gary Núñez y su grupo Plena Libre. Me dio curiosidad saber por qué titularon su nuevo CD Corazón. “Esto te va a gustar a ti”, me respondió. “Lo titulamos por la canción que se llama así y cuyo coro dice: ‘Lo que el corazón siente hoy / tu cabeza lo entenderá mañana”.

Gary tenía razón. Me gustó. ¿Cuántas cosas nos han ocurrido o nos están ocurriendo en la vida que no entendemos, y cuya lógica no encontramos? Sin embargo, insistimos en darnos contra la pared tratando de encontrarle una razón lógica a lo que nos está pasando, aunque posiblemente no exista, permitiendo en el proceso que el coraje y la frustración nos desgasten física y emocionalmente. Hay ocasiones en que lo único que podemos hacer es dejar de pensar y de luchar, y sencillamente permitirnos escuchar al corazón y dejarlo sentir. Pero no confundamos ese “escuchar” con vivir reaccionando emocionalmente a todo.

No es casualidad que sea en el chakra cardiaco, el centro de energía que nutre el corazón y todo el sistema cardiovascular, que se encuentra nuestro verdadero centro de sabiduría. La otra mente, la que identificamos con la “cabeza”, es la que analiza y calcula. Pero es el corazón el que en realidad sabe. La “cabeza” la podemos ejercitar procurando aprender cosas nuevas todo el tiempo y practicando ejercicios de coordinación. La energía de sabiduría del corazón, sin embargo, solo puede fortalecerse a través del desarrollo de la generosidad, la compasión y el amor incondicional. Cada vez que logras escoger transformar el egoísmo en generosidad, el coraje en compasión y el prejuicio en amor incondicional, estás alimentando el corazón.

Y un corazón fortalecido siempre “sabe” y siempre entiende. Te va a dejar saber si has escogido el camino correcto o te has desviado; si vale la pena luchar o si es hora de soltar. Pero tienes que confiar. La cabeza… esa comprenderá después.

Pregunta:

Uno de los hermanos de mi esposo se divorció y le abrimos las puertas de nuestra casa para que se quedara un tiempo. Ya lleva dos meses en casa, está muy deprimido y no ayuda en la casa en nada. Mi esposo no ve que haya un problema, pero yo estoy empezando a deprimirme.

Respuesta:

Es hora de tener una conversación los tres, hablar de cómo te sientes, y preguntarle a tu cuñado qué necesita para poder moverse emocional y físicamente. Si puedes, consíguele el teléfono de un psicólogo o consejero.