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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

Crítica: Hyde Park on Hudson

02/07/2013
HYDE PARK ON HUDSON.- Dirigida por Richard Nelson. Protagonizada por Bill Murray, Laura Linney, Olivia Williams y Olivia Colman. Clasificada R. Duración: 94 minutos.
Entre primos que se exprimen y monarcas con miedo a ingerir alimentos fálicos, Hyde Park on Hudson parecería ser una sátira de los peculiares comportamientos de la aristocracia.

Cuando uno de los conflictos centrales de una trama es descubrir si un personaje se comerá un hot dog o no, ¿qué se puede esperar de la película? 

Cierto, dicho personaje es el rey Jorge VI de Inglaterra en su primera visita a Estados Unidos en 1939 para convencer al presidente Franklin D. Roosevelt de que se una a los esfuerzos de la inminente guerra contra Alemania, pero de eso no trata la aburridísima Hyde Park on Hudson. No del todo. 

El filme de Richard Nelson, escrito por Roger Michell, se basa en los diarios de Daisy Suckley, una prima lejana de Roosevelt que fue amante del presidente estadounidense. A los 15 minutos de iniciar el filme vemos cómo Daisy -interpretada por Laura Linney- complace sexualmente a Roosevelt (Bill Murray) en medio de un precioso paisaje. ¿Deber patriótico? Quizás...

Entre primos que se exprimen y monarcas con miedo a ingerir alimentos fálicos, Hyde Park on Hudson parecería ser una sátira de los peculiares comportamientos de la aristocracia. Sin embargo, no es así, o al menos eso no es lo que Nelson y Michell consiguen transmitir en pantalla. El largometraje sufre un enorme problema tonal que jamás se decide entre el drama y la comedia, dejando al público preguntándose si mejor debió elegir la otra película acerca de otro presidente estadounidense que se exhibe actualmente en cartelera. La respuesta obvia es: “sí”.

La película es narrada por el personaje de Daisy, quien un día es convocada por la madre de Roosevelt para que visite la casa de verano en la que se hospedan y ver si logra levantarle los ánimos a su hijo. Dudo que la señora pudiese anticipar cómo lo haría. A esta tediosa trama acerca de las infidelidades de Roosevelt se le suma la visita de Jorge VI e Isabel I y el choque cultural entre Inglaterra y Estados Unidos. 

Pero Hyde Park on Hudson nunca despega. Se mantiene inerte desde los créditos iniciales hasta los finales. Murray resulta agradable como Roosevelt mientras que Linney tienen a su cargo un rol imposible, sin vida y blanco varias humillaciones. Cuando se habla de películas que no son más que descaradas carnadas para pescar nominaciones a premios, “Oscar bait”, como se les dice en inglés, son producciones como estas a las que se refieren.