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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

El último minuto

02/27/2013
EL ÚLTIMO MINUTO.- Dirigida por Julio Román. Protagonizada por Viviana Rodríguez, Marta Cabezas y Jorge Negrón. Duración: 87 minutos.
Sí, el suicidio es un problema serio, y la intención de las personas envueltas en esta producción es encomiable, pero como propuesta cinematográfica es muy deficiente.

No es una regla escrita en piedra, pero en el séptimo arte, los mensajes deben ser transmitidos con sutileza. Yacen en el subtexto del guión, para que el espectador los asimile –o no- de acuerdo a la profundidad que desee leer en el filme. Nadie quiere ir al cine a ser sermoneado. Para eso son los templos.

Por ejemplo,  Signs, de M. Night Shyamalan, puede ser vista simplemente como una película acerca de una invasión extraterrestre, pero esta es sólo un pretexto para llevar a su protagonista a confrontar su crisis de fe. Signs TRATA de una invasión, pero en realidad ES de otra cosa.

El largometraje El último minuto, por el contrario, lleva su mensaje a su primer y único plano: el suicidio no es la solución a los problemas. Sin embargo, cuando el mensaje es el personaje principal de una propuesta fílmica, resulta difícil marcar la diferencia entre una narrativa cinematográfica y lo que en esencia es un anuncio de servicio público de hora y media de duración, lo cual en este caso se refuerza por el hecho de que el Departamento de Salud y la Comisión para la Prevención del Suicidio se han unido para promover este estreno.

Realizada por un grupo de jóvenes de la Iglesia Restauración en Cristo junto a estudiantes del Colegio de Cinematografía, Artes y Televisión, la cinta fue escrita y dirigida por Julio Román. Su trama gira en torno a una joven, llamada “Angie” (Viviana Rodríguez), que confronta una crisis emocional por la que claramente debería permanecer hospitalizada en vista de que padece de alucinaciones. Sin embargo, su tía (Marta Cabeza) decide sacarla del hospital mental en el que se encuentra recluida tras intentar cortarse las venas y le abre las puertas de su hogar.

Llamar a “Angie”, “Karla” o cualquiera de los otros integrantes de la historia “personajes”, sería erróneo, ya que todos carecen de algún razgo de desarrollo dramático. A duras penas son arquetipos. Son más bien vehículos para llevar el mensaje de prevención de suicidio, impulsado por una clara agenda de salvación religiosa que resulta imposible ignorar.

La crasa inexperiencia histriónica de los protagonistas junto a la excesiva musicalización melodramática no abona en lo absoluto a la experiencia. El guión de Román pretende darle un toque de thriller paranormal al filme incorporando elementos del género del horror –como visiones y premoniciones- que al final culminan en nada y se sienten tan forzados como la errática edición y el manejo de cámara. 

Sí, el suicidio es un problema serio, y la intención de las personas envueltas en esta producción es encomiable, pero como propuesta cinematográfica es muy deficiente. 


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