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Por Esteban Pagán Rivera

Cancha Local

Entrevista completa: Jeaustin Campos

03/05/2013

En los pasados días, publiqué en Primera Hora dos partes de una entrevista realizada al seleccionador nacional, el costarricense Jeaustin Campos. Nuestra conversación se materializó con el fin de evaluar la reciente eliminación de la Selección Nacional Sub-20 en el Premundial de Puebla y analizar qué se debe hacer para que Puerto Rico pueda subir ese siguiente escalón en el fútbol de la Concacaf.

Campos es una persona que mida cada palabra que dice. Habla con una notable seguridad, por lo que no teme a señalar lo que, a su juicio, está mal y debe corregirse. La entrevista duró poco más de una hora, por lo que no pude incluir cada palabra en las dos historias publicadas en la edición impresa. Pero sí lo puedo hacer en este blog. Sin más preámbulo, comparto la entrevista en su totalidad. Las preguntas están escritas en “bold” y el resto del texto son las palabras de Campos.

Saque de Puerta: ¿Qué tiene que hacer el fútbol de Puerto Rico para ir a un Premundial y competir?

Jeaustin Campos: Para mí, lo más importante es establecer el proceso, pero el proceso no es solo de la Selección Nacional. Esto lo digo sin ánimos de criticar, porque eso en todos los países pasa y mi país (Costa Rica) no es la excepción. Queremos que todo se nos dé, y hay que ir a buscarlo. Yo creo que, en estos momentos, se está trabajando bien, pero no es suficiente. Hay que dejar de ver el fútbol de Puerto Rico como algo recreativo. A los padres de familia y principalmente los talentos se les tiene que abrir la posibilidad y la mente de que, a través del fútbol, puedes llegar a ser profesional.  Hay que apoyar al muchacho como se han apoyado aquí a los boxeadores, a los beisbolistas, a los basquetbolistas y a los voleibolistas. Pienso que el fútbol es una muy buena opción.

Las Selecciones  Nacionales son como el tercer piso de un edificio de cinco. No puedes llegar a un Premundial con una Selección Sub-20 sin un trabajo desde los 13-14 años bien estructurado, bien planificado, con competencias internacionales de verdad, no competencias como la Copa Disney. Vamos a hablar en serio, vamos a hablar de competencias reales. Hay esfuerzos de algunos que han ido a Europa, ese tipo de roce a los 13-14 años es el que nos va a permitir (crecer). Ese es el primer y segundo piso. La Selección es el tercer piso. Tenemos que capacitar a nuestros entrenadores. Los padres de familia pagan por un buen servicio y un nene de 13-14 años no puede entrenar dos veces a la semana, tiene que entrenar por lo menos cuatro veces a la semana. Los entrenadores ya tienen que estar capacitados para poder manejar una semana de entrenamiento, para poder manejar un entrenamiento completo. Tiene que haber una planificación semestral, tiene que haber planificación de trabajo.

Físicamente, los muchachos tienen que desarrollarse, obteniendo destrezas físicas, de coordinación, de fútbol, de técnica, todo ese tipo de cosas tenemos que saberlas. Una vez pasan las selecciones sub-17 y sub-20, los muchachos que estén bien preparados desde los 13 años, necesitan saber a dónde van a llegar. Nosotros estamos compitiendo contra jugadores pro o semipro, y  nosotros con muchachos universitarios que complementariamente juegan fútbol. No podemos llegar, por más esfuerzos y más ilusiones que uno tenga.

La conclusión básica es esa: fuimos a competir con universitarios, que tienen un amor y un cariño con el fútbol, pero se les ha negado el derecho, hace cinco o seis años atrás, de poder llegar para ser profesional. Yo les pregunté a los muchachos: ¿Ustedes quieren jugar profesional? ¿Quieren estar en la selección mayor? Pues claro. Pues hagamos esfuerzos. Y para mí, eso se resuelve así. El fútbol base, desde los 12, 14 años, tiene que cambiar. Y tenemos que brincar hacia una liga que me permita a mí estudiar.

SP: ¿Hay que crear una liga profesional en Puerto Rico?

JC: No es costosa. Y permítanme decir algo con todo el respeto, pero la Puerto Rico Soccer League fue una farsa y una porquería. Yo dirigí un equipo que era Bayamón FC, lo hice después de la Puerto Rico Soccer League. Cuando pregunté dónde estaba el equipo, la lista eran 20 jugadores de afuera. Debe ser una liga que se proteja el talento nacional, independientemente del nivel. Si el nivel es bueno, mejor. ¿Qué se tienen que traer extranjeros? Sí, perfecto. Traigamos cuatro extranjeros, o cinco y cuatro en cancha, dependiendo de la capacidad económica de cada uno. Pero no cerremos la posibilidad de estos muchachos puertorriqueños, de que puedan desarrollarse en una liga profesional. No necesitan ganar 5,000-6,000 dólares.


(Foto / gerald.lopez@gfrmedia.com)

SP: ¿Qué tan parecido podría ser al Baloncesto Superior Nacional o al voleibol superior? Son muchos de esos atletas que son deportistas en la temporada, pero después se dedican a otra cosa…

JC: Es que eso no sirve. El problema acá es que todo es part time. Las ligas son tres o cuatro meses.  El único deporte que no puede tener tres o cuatro meses, porque FIFA lo exige diferente, es el fútbol. Son por lo menos diez meses al año que tenemos que estar en esto.

SP: De lo que has visto en Puerto Rico, el tiempo que has estado aquí, ¿hay potencial u oportunidad real de hacer una buena liga de fútbol? 

JC: Yo pienso que sí.  Si tú ves afuera, hay jugadores que tienen muy buen nivel.  Ahora, no podemos desaprovechar esta Sub-20. A la mayoría yo le preguntaba: si una liga profesional de Puerto Rico te traería de Estados Unidos para jugar aquí, con una beca en una universidad, o que el mismo club te pague el estudio o te ayude, ¿te vendrías? Por supuesto. Y son jugadores que estamos a punto de perder, están al borde del precipicio, están en un momento en que seguirán estudiando y terminan como Marc Cintrón, casi en la nada. ¿Qué será de Marc en un año? Y aquí hay jugadores que definitivamente valen la pena y que se pueden rescatar. Ahí es donde podemos empezar.

Lo que pasa es que ya queremos ver nivel, queremos competencias. Es muy bonito ahora hablar. Y la mayoría de la gente que está hablando no ha ido a un solo entrenamiento. Te puedo decir que, en el año que llevamos en selecciones menores, los muchachos llegan con unas deficiencias que no son de la edad de ellos. Técnicas, tácticas, y en un año no puedes cambiarle la mentalidad de cuatro, cinco años de trabajo. No puedes agarrar a un chico de 18 años que nunca estuvo en la escuela y ponerlo a hacer exámenes de bachillerato. No puedes. Y es exactamente lo que está pasando.

SP: Dices que la liga profesional fue una farsa, ¿entiendes que nunca se le dio oportunidad real a los jugadores de aquí?

JC: No se les ha dado. Dime si en un equipo había por lo menos diez puertorriqueños. Para mí no hubo. Tal vez no es que la Puerto Rico Soccer League haya sido una farsa, sino que no obedecía a los intereses reales del crecimiento futbolístico de Puerto Rico. Y que me vengan a hablar a mí de la pirámide invertida. Eso es uno de los mayores pecados capitales que se han cometido aquí, eso no existe en ninguna parte del mundo. Tienes que trabajar primero abajo y luego consolidar los jugadores allá arriba.

SP: ¿Crees que la Liga Nacional de fútbol es un buen proyecto para desarrollar  y convertirla en esa liga profesional que hace falta?

JC: Pienso que es una muy buena opción, son equipos que ya se empiezan a consolidar. Sí creo que tiene que ser más periódico, apertura-clausura, que sean clubes que realmente sean comprometidos y esperando tener la posibilidad de que se abra esa ventana, del fútbol profesional.

SP: ¿Te gusta lo que ves de esa liga?

JC: Por algo hay que empezar. Yo no voy a ponerme a criticar como los que han criticado, los que están en la gradería o apretando botones del televisor. Por algo tenemos que empezar. El nivel importa, pero puede mejorar. La guagua tiene que arrancar y después le ajustamos el aceite. Ya esa guagua arrancó, tenemos que ir mejorándola. Podemos crear un tipo de estructura económica que le dé soporte, un mercadeo que nos dé la mano, tener recursos frescos. Creo que ya se comienza a tener credibilidad, las empresas han comenzado a mirar hacia este desarrollo. Una vez se tengan los recursos, hay que invertirlos de la mejor manera, siempre respetando y dando énfasis en el producto nacional. Ya el cacao va subiendo.


(Foto / StraffonImages)

SP: ¿En qué estado está esa semilla que usted dijo que iba a sembrar cuando llegó?

JC: Ya está subiendo. Lo que vemos hoy es un tallito. La Sub-20 nos dio una mata que se desarrolló más rápido y ya comenzó a dar unos frutos, pero ya nos dijeron que no, que a ese chocolate, a ese cacao, le hace falta madurar un poquito. Pero son esfuerzos. Esto que logramos con la Sub-20 es puro talento natural, porque los muchachos, no es que les esté faltando el respeto y sé que han hecho un buen trabajo, pero lo que han hecho no está siendo suficiente. Necesitamos todavía más.

Veo gente que está resistente a educarse, a prepararse. Hay gente que está resistente al cambio. Hay que cambiar. Pero no es que todos me sigan a mí, pueden coger cualquier otra filosofía. Hay gente que ha ido a Argentina, a España. De donde yo salgo, mi escuela es una holandesa, del Ajax, pero hay muchas otras escuelas. Lo importante es que nos esforcemos por capacitarnos más. Si no, no va a servir.  La Sub-20 no puede ser una bala perdida. Tiene que ser el caballo de Troya. Entramos a otro mundo y nos apoderamos de él.  Todo el mundo critica la Federación, ¿pero qué hago yo por mejorar el fútbol de Puerto Rico? La Federación es el ente. Pero que se vean esas mejoras en las canchas, donde los muchachos tengan las posibilidades de crecer, sino, vamos a seguir tirando balas perdidas cada cuatro, cinco, seis, siete años.

SP: ¿Qué daño, si alguno, crees que hace la situación de los Islanders?

JC: Los Islanders fue lo mejor que le pudo haber pasado al fútbol de Puerto Rico, cuando arrancó. Todos se volcaron a ver a los Islanders, fue lo mejor que hubo. ¿Por qué? Los ojos de los boricuas se empezaron a abrir como balones de fútbol. Para mí fue lo mejor. ¿Qué fue lo que pasó después? Para mí, tuvieron que, en algún momento, haber modificado su estructura y voltear más hacia lo que era la producción nacional. Lo digo por experiencia propia. Bajan los costos y produces jugadores boricuas. No hablo que al boricua se le pague menos, sino que no tienes que incurrir en gastos que trae un extranjero como hospedaje, pasajes, todo ese tipo de situaciones. La gente te va a ir a los estadios, no solo por el trabajo a nivel de resultados, sino que generas tránsito con futbolistas boricuas.

Pero en algún momento se tienen que levantar. Ahora, si hubiese habido muchísimos boricuas en el equipo, te digo que sería un cataclismo. Pero en realidad, desafortunadamente, son tres, cuatro futbolistas boricuas que se están viendo afectados y que esperamos que tengan la posibilidad de colocarse en algún lado. Jackie, Pito, Alexis, Anthony, Andrés Pérez, Marco… pero esos fueron del último año, porque antes solo estaban Alexis y Marco, nada más.

Pero pienso que, aquí en Puerto Rico, lo ideal es tener una liga superior. Podríamos hablar de semiprofesional, apertura y clausura. Que arranque en febrero, terminas en mayo. Luego arrancas de nuevo en agosto, terminas en diciembre, con un mes de pretemporada.  Prácticamente son cinco, seis semanas de vacaciones lo que se le daría a los muchachos, como en todas las ligas del mundo. De esa liga superior, entre los ocho y seis equipos, yo incluiría a los Islanders, que tengan un equipo local, y, a partir de ahí, obligar a tener U-15, U-17 y U-20 a los equipos que participen. Y también deben estar los Islanders, que es la maestría en fútbol aquí, que se deberían mantener jugando en la North American Soccer League, y que ese equipo sea producto de esa liga. Eso es lo que yo llamaría una estructura decente para competir. Pero no puedo hacer el bizcocho si no tengo los ingredientes. ¿Cuándo podemos ser competitivos internacionalmente? Dame los ingredientes.

SP: Hasta que esa estructura no suceda, ¿Puerto Rico no va a avanzar ni va a dar la pelea en un Premundial?

JC: Hasta que eso no suceda, va a ser muy difícil, por la manera y el estilo de vivir. Me puedes decir que Cuba no tiene una liga profesional. Y tienes toda la razón. Pero cuando fuimos a las eliminatorias en Cuba e íbamos para el entrenamiento un martes a las 10:00 de la mañana, estaban las canchas llenas de jugadores de fútbol. Te invito a un recorrido por todas las canchas de fútbol, hoy en Puerto Rico, a ver quién está dando una patada a una pelota a las 10:00 de la mañana hoy. La primera opción es lo que te estoy diciendo: esa estructura tiene que existir, sí o sí.

Lejos de ser una queja, es una propuesta. Yo no me quejo, porque sabía a lo que venía, pero también es importante de que, si yo vengo, que no pase en vano todos los esfuerzos que está haciendo la Selección. La Selección tiene que servirse de eso, no ellos servirse de la Selección. Yo no estoy para formar jugadores. Yo estoy para competir con jugadores formados. ¿Qué es lo que está pasando? Con todo el respeto de mis colegas, he tenido que trabajar y formar jugadores, casi secuestrarlos, porque hay deficiencias técnicas, deficiencias físicas. Yo les pregunto a los muchachos, de 14, 15 y 16 años: ¿Han ido al gimnasio? No saben lo que es ir a un gimnasio, lo que es un trabajo físico, coordinación, agilidad, todo eso son enseñanzas básicas, que no están manejando. La Selección no es un equipo para competir, la Selección hoy día es el equipo que está formando en Puerto Rico. Y para formar, más competir, no te va a dar tiempo. Una vez tengamos todo, vamos.

Todo el mundo habla de fogueos, y entiendo. Creen que fogueando nos vamos a mejorar. ¡No! Preparémonos bien y luego vamos a foguearnos.  ¿Jugando contra Jamaica te vas a hacer potente o fuerte? No. Primero hazte potente y fuerte, y vas a pelear allá. Algunos atrevidos dicen que nosotros somos los latinos blancos, los caribeños blancos y somos diferentes a ellos. Claro, lo entiendo. Pero tenemos que pelear contra ellos y no es jugando con ellos que vamos a mejorar, es produciendo jugadores más potentes y más fuertes.

SP: ¿Cuál país crees que Puerto Rico debe tomar como ejemplo en su estructura, que tal vez se parezca a nosotros, del cual podamos aprender y tal vez implementar lo que están haciendo?

JC: Panamá. La gente dice Venezuela, pero Venezuela está en las grandes ligas, peleando en Suramérica. Pero Panamá, lo digo por experiencia propia. Yo, como jugador, en los años de los 90s cuando estaba en Saprissa, íbamos a Panamá y les metíamos, cinco o seis goles, jugando en canchas de béisbol. Un día casi me rompo una rodilla porque estaba el montículo en el campo, ni lo quitaban. Y nosotros íbamos con medio equipo y metíamos cinco, seis, siete goles. Ya cuando yo tenía más experiencia, me decían, “Jeaustin, usted se queda descansando”, y yo pensaba “gracias a Dios”. Esa estructura es la que se necesita. Pero todo eso necesita dinero, se necesita una estructura de categorías menores, las capacitaciones.

Y hay otro problema: uno tiene que tener ambición, hambre. En Puerto Rico no hay pobres, es una cuestión social que también afecta el fútbol. Por ejemplo, aquí, el que menos tiene, tiene su comida, su casa, su agua, su luz, no tienen que salir a pelear por nada. Y en el fútbol, tienes que salir a pelear, tienes que tener ambición. En Argentina y Uruguay los jugadores salen de lugares donde no tienen qué comer, donde estudiar es un lujo. Yo, en mi caso y de gente que conozco, no nacimos en cuna de oro, pero gracias a Dios nunca nos faltó nada.  Pero es esa ambición la que se necesita, salir de una zona de confort.

Volviendo al tema del Premundial, yo se lo expresé a los muchachos: el haber perdido no es responsabilidad de ustedes. El haber perdido forma parte de una ubicación que nos están dando. Nosotros fuimos y dijimos “abran campo, nos vamos a meter a esa fiesta”. Enseñamos los credenciales y nos dejaron pasar. Pero eso no significa que estemos preparados para bailar ese son. Ahora, les dije a los muchachos: “olvídense de esa bulla allá afuera. El haber perdido no es responsabilidad de nosotros, es simplemente que fuimos irreverentes en algún momento y logramos llegar a donde no habíamos llegado y logramos competir donde hoy nos están diciendo que te hace falta”. Pero el cómo perdimos, claro que es responsabilidad de nosotros. El perder no, pero el cómo lo hicimos, por supuesto que es responsabilidad de nosotros.

Hubo muchísimas desatenciones, los muchachos no estuvieron aplicados. El futbolista puertorriqueño no está acostumbrado a esa disciplina de alto rendimiento, donde todos los pequeños detalles cuentan. Eso fue una escuela. Se dieron cuenta, y ya las generaciones que vienen atrás también se dieron cuenta. Ya la Sub-17, que la vamos a activar ahora en abril, la Sub-20, que la vamos a activar en abril, ya las nenas, que las estamos trabajando, tienen que darse cuenta de que hay algo más. ¿Cómo será estar allí? Ya no hay más de eso, ya supimos lo que es estar allí, lo que nos hace falta. Pero ahora, como le dije a los muchachos: nos tropezamos con esta piedra, en nosotros está que no nos encariñemos con ella y nos sigamos pelando.

SP: ¿Cuál es el próximo paso del futbol puertorriqueño, específicamente hablando de este año?

JC: Ahora estamos hablando de lo que viene, que es un trabajo mucho más pesado, mucho más comprometedor, porque ya llegamos allí. Ahora vamos a pretender que si no llegamos allí, no sirve. Los límites los ponemos nosotros y vamos a intentar llegar a dónde llegó esta Selección Sub-20 con todas las selecciones. Pero, el mensaje no solo para mí y la federación, el mensaje es para todos los involucrados del fútbol de Puerto Rico. Lo que estamos haciendo, día a día en las canchas, no está alcanzando para llegar allí. El que no asume estas pastillitas de “ubicatex” que nos dieron en Concacaf, y dice que fue culpa de la Selección, de Jeaustin Campos… No la culpa es de todos. Se lo he dicho a los entrenadores: la responsabilidad es compartida. Yo asumo mi responsabilidad y los jugadores asumen otra. Pero detrás  tienen que estar ellos diciendo “tenemos que trabajar más, tenemos que preparar mejores jugadores”.

¿Cuántas generaciones se han perdido? Miles. No perdamos más. Vamos a trabajar desde ahora. Yo me he puesto a disposición de cualquier equipo. Ninguno, salvo un par de entrenadores, me ha dicho “profe, quiero que vaya a los entrenamientos”. A uno le he quedado un poco mal porque me traba la agenda. Pero he ido a un par de entrenamientos. Se trata de eso, de buscar…pero lo que están haciendo en las canchas hoy, no es suficiente, sea malo o bueno. No es suficiente para ser competitivos, para que me entreguen a mí jugadores de mucho más nivel, mejores destrezas, mejor preparados, para nosotros intentar competir. Ahora viene la femenina, la Sub-17. El año pasado, metimos la Sub-17 como dicen aquí, al garete, a ver qué pasaba, con cuatro-cinco meses de preparación. 

La Sub-20 femenina anterior, que estuvimos cerca del Premundial, fue un “ventetú”, y vamos a ver qué salió. Casi nos sale, es un grupo talentoso, que ahora estará mayor. Pero lo más importante: la Sub-17 y la Sub-20 van a comenzar a trabajar, a partir de ahora. Dentro de año y medio comienzan a competir.

Por otro lado, la Sub-17 masculina tiene eliminatorias para agosto 2014. Estamos empezando a crear un proceso. Tenemos chicos Sub-15, 60 jugadores nacidos en el 98-99, de los cuales vamos a hacer un corte de 25-30. Haremos “tryouts” con los que vienen de afuera, que nos están llamando. Se ha creado un “boom” luego del Premundial. Hay una euforia, aunque los resultados no fueron los mejores. En cuanto a la preparación, pues no estamos en la federación de España. El equipo de México Sub-20 estuvo año y medio trabajando, tuvieron dos o tres giras por Europa, para preparar esa selección. Tuvieron más de 60 fogueos internacionales. La Federación de Puerto Rico no tiene el dinero, es limitado. La Federación está recuperando la credibilidad que se perdió hace mucho tiempo. Necesitamos incentivar a la empresa privada. Si nosotros tuviéramos el dinero, créeme que hubiéramos armado un cuadrangular. Pero hay muchos tumorcitos, algunos buenos, otros malignos, pero los estamos extirpando, poco a poco. Pero no podemos tener una selección sub-20 de universitarios. Y no estoy diciendo que no estudien, lo que estoy diciendo es que, como en todos los países, el estudio es un complemento del fútbol, no al revés.

SP: ¿Cómo ves el grupo de futbolistas que vienen creciendo en el grupo Sub-17? ¿Podría superar a la Sub-20 actual?

Desde la semana pasada, el grupo que fue a Puebla ya no es Sub-20, y los que eran Sub-17, ahora son la nueva Sub-20. La Selección de Puebla es ahora la Preolímpica. La Sub-20 de hoy tiene un “backup” importante: ya fueron una eliminatoria sub-17. Ya estamos hablando de un proceso. Entre ellos, hay un grupo que tiene una edad entre medio, que estuvieron muy blanditos para Sub-20, y estaban pasados para Sub-17, que son los nacidos en el 95.  Son ocho-diez jugadores de muy buen nivel, que algunos fueron a Puebla. Luis Betancur repite, Emmanuel D’Andrea repite, Mangual repite, Anthony Martínez repite, esos van a cumplir 18 años. Eso, más los de la Sub-17 que compitieron en Cuba, que se pueden destacar algunos, ya tuvieron una eliminatoria mundialista. Ya estamos hablando de procesos. Eso no nos está garantizando el éxito, pero nos está garantizando un trabajo estructurado, que tarde o temprano, tiene que reventar.

Con la Sub-17, vamos a arrancar el proceso, pero lo estamos arrancando año y medio antes. Tienen 15 años ahora. Ya hay 60 jugadores, y queremos 27 jugadores dentro de esa preselección. La Sub-20 va a comenzar a trabajar. Y esta olímpica, la selección olímpica, la de Puebla, va a comenzar a trabajar como la selección mayor. Porque esa es otra: ¿De dónde cogemos ahora para la Selección mayor? Se retiró Rich, se retiró Arrieta, Krause ya no está jugando, Noah ya no es de Selección, Josh Hansen ya no es de Selección… ¿A dónde vamos? Hoy no hay 15 nombres para la Selección mayor. Pero hay un grupito que quiero trabajar, que son los recogidos, los que estuvieron marginados, los que hoy, por un año, por meses, no estuvieron en esta Sub-20, que son los que están estudiando en las universidades, los de la LAI, pero ahí están. Y hay varios. Tuvimos algunos partidos, de los pocos de la Sub-20 aquí, que los fogueamos contra una Sub-23. Esos son muchachos que estuvieron en el proceso pasado, pero que se pasaban por un mes y ahora están en universidades y queremos rescatarlos, porque pienso que todavía se pueden rescatar.

SP: ¿La mayor no verá acción este año?

JC: Hay un par de proyectos por ahí.

SP: ¿Amistosos?

JC: Sí, hay un par de posibilidades.  También, el objetivo es intentar ser más competitivos para esta próxima eliminatoria Copa de Oro, que es en dos años. Pero no puedes mirar los objetivos, si no tienes con qué. No puedes decir “voy al clásico de Barcelona-Real Madrid” y no tienes un solo chavo. No puedes decir que vamos a la Copa de Oro. ¿Con qué? ¿Cómo?

SP: ¿Si tuvieras que convocar hoy día a la selección mayor, qué harías?

JC: ¿Te acuerdas cuando la gente criticó por llevar los juveniles a la gira por El Salvador y Nicaragua? Pues sirvió. Estos muchachos que vienen de la Sub-20 vienen ilusionados, abrieron los ojos. En Puebla vieron el bus que decía “Puerto Rico” y se les pararon los pelos. Tenían todo en ese torneo (…). Ahora, lo importante, es seguir trabajando. Que haya paciencia, hay que dejar trabajar a los que realmente quieren trabajar.

SP: ¿El ranking de la FIFA no es importante hoy día?

JC: Imagínate que clasifican 32 equipos al Mundial y que sea por los “rankings”. Si tú me aseguras que del 1 al 32 en el “ranking” van al Mundial, estaría yo halándome los pelos. Para mí, no es importante. Ahora, si tú me dices que dependiendo del “ranking” nos adelantan de fase en el Caribe, pues vamos a preocuparnos. Pero perder diez posiciones en el “ranking” no nos quita metodología, canchas de entrenamiento. No nos está quitando nada. El “ranking” es el ego. ¿Quieres estar entre los primeros cinco del Caribe? ¿Eso te lo dan? No. Te lo tienes que ganar con buen trabajo, trabajo de base. No podemos pretender estar en un “ranking” y en Copas de Oro si no producimos.

SP: Aparte del trabajo que has hecho como técnico de selecciones nacionales, desde que llegaste a Puerto Rico (en el 2011), ¿has visto un aumento en el apoyo a este deporte por parte del gobierno o municipios?

JC: Yo digo que sí. Poco a poco, se ha ido agitando el mundo del fútbol, ha tenido más adeptos. Yo estoy satisfecho, no contento, pero satisfecho con el volumen de fútbol que hay. Yo siempre lo he dicho, aquí hay muy buen volumen. La academia más pequeña de hoy tiene más de 150 jugadores, hay otras que tienen 400. Y entrenan en una canchita que ni es oficial. Tiene más piso de cemento que grama. Y hay 400 niños. Estoy contento con el volumen, porque eso genera tránsito: el chamaco que quiere ir a jugar, el papá que lo que quiere ir a ver, si el papá es gerente de una compañía, pues saca chavitos para el club. Se empieza a generar. Estoy satisfecho con el volumen.

Pero con el volumen no hacemos nada. Necesitamos sacar esos talentos de ese volumen y trabajarlos si queremos ser competitivos. No podemos asesinar ni ultrajar el talento que día a día quiere mejorar y que quiere llegar. A mí me da vergüenza cuando alguien dice que “yo a mi hijo lo tengo que llevar a Argentina, lo tengo que llevar a España, a Estados Unidos para una beca, porque aquí no hay fútbol”. Eso no puede ser. Si tiene la capacidad de brincar escalones e ir de cinco en cinco, pues perfecto. Pero aquí también hay capacidad, se puede producir. Para esta pasada Sub-20, vinieron cerca de 20-25 estadounidenses de raíces boricuas aquí. Se toparon con muchachos que ya habían trabajado con nosotros desde las eliminatorias mundialistas de la mayor. Pusimos a los que vinieron de Estados Unidos en un equipo y jugaron contra nuestra base que venía trabajando. Fue una pela (ganaron los de aquí).  La gente se está asombrando del nivel de fútbol que hay. A la gente que viene de Estados Unidos, le está costando más.

Pero aquí está el ego y el orgullo boricua. Yo te digo algo, la selección de Estados Unidos del Premundial, de 20 jugadores, 12 eran latinos. Y los estadounidenses no dicen nada. Lo que quiero decir es que ahora hay una respuesta de los boricuas, ahora hay ese tipo de roce, el nivel está más parejo. Ya los estadounidenses no dicen “vengo y los despacho en uno dos y tres”. Ahora les va a costar. El volumen ha crecido, pero necesitamos darle excelencia a los talentos, cambiar, ya no el fútbol no debe ser recreativo. Para algunos sigue siendo recreativo, pero para los talentos no.

Ese es el mensaje que doy. El que quiera jugar y patear porque le gusta, para ellos hay espacio también. Pero a los talentos no puedes meterlos con gente que no le interesa el fútbol: tienes que exigirles, tienes que hacer grupos de talento, un grupo elite, un grupo de alto rendimiento, y trabajarlos diferente a los demás. Ahí es que es vamos a comenzar a trabajar. Es una responsabilidad con tu país, con tu bandera, que tengas un talento y producirlo. Ahí hay que sacar el orgullo boricua. Si es un buen talento, a trabajarlo un día más a la semana. Ahí es donde comenzamos a ver que el volumen se convierte en excelencia.

SP: Este proceso requiere tiempo. ¿Dónde te ves de aquí a cuatro-cinco años? Tu contrato acaba en el 2014.  ¿Quieres ser parte de eso?

JC: Yo quisiera. Mi familia está muy bien acá, ya llevan un año. Me siento bien acá, en términos generales, he hecho este proyecto como un hijo mío también. No es cuestión de dinero, es una cuestión de un reto personal y pienso que vamos por buen camino. Es una exigencia que me he puesto yo y que también es diferente a lo que venía haciendo anteriormente.

Ahora, yo estoy joven. Yo quiero progresar, quiero estar en una Copa de Oro, quiero ser seleccionador de un país que realmente sea competitivo, eso es lo que quiero. Y si eso es con Puerto Rico, si lo estamos pariendo, ¿por qué no criarlo? Ojalá me toque a mí eso. Pero hay cosas que realmente tienen que cambiar. Yo no soy de darle serenatas a sordas. Hoy día no tenemos un lugar donde entrenar, no tenemos un gimnasio, todo ese tipo de cosas que yo sé que se están trabajando.  Pero si en dos años seguimos en las mismas, no tiene sentido, en verdad.

Yo espero que, al final del ejercicio, en octubre de 2014 que es cuando termino, tengamos un cambio en la mentalidad de los que están día a día en la cancha. Si se ve el progreso, o la intención de progresar desde el punto de vista futbolístico, si se ve que hay una estructura diferente o que se intenta ser diferente para mejorar la parte profesional, el estilo de vida de los muchachos, y que hayan reales opciones de que estamos avanzando, no tengo ningún problema en quedarme cuatro años más y vemos de qué manera podemos todavía alcanzar todavía más metas. Yo estoy muy agradecido con Puerto Rico, con la oportunidad que nos brindó a mi familia y a mí. Quisiera, una cosa es que pueda. Ojalá pudiera tener este proyecto completamente desarrollado y poder decir “oye, yo fui uno de los que parió la criatura y mira cómo está andando”. No verla de lejos, sino estar aquí viviendo y ojalá poder llegar a buen puerto y alcanzar a lo que hace siete, ocho, diez años empezó Panamá. Ese sería uno de los recuerdos más bonitos que podría yo tener, que pudiéramos estar hablando en tres o cuatro años de todo ésto, de que “estamos en otro nivel, ahora son otros objetivos, que tengamos una liga superior”, todo ese tipo de detalles. Que ya los tengamos. Que entonces se pueda hablar de Copa de Oro, de selecciones menores.

SP: Jeaustin, ¿algo más que quieras añadir?

JC: Pido paciencia. Ahora es el momento para reflexionar, todos los que estamos involucrados en el fútbol, de que no podemos tener resultados sin trabajo. Y hablo de trabajo, de que la Federación tiene que mejorar, de que las selecciones tienen que mejorar, de que este servidor tiene que mejorar, de que la prensa tiene que mejorar, de que la afición tiene que mejorar, y de que principalmente, de donde nace esa semilla, es en los clubes, y tienen que necesariamente mejorar. Fue gratificante saber que podemos llegar allí (Puebla), pero también es una responsabilidad y un compromiso, no solo volver a llegar allí, sino ser competitivos allí, y ese es el reto más grande que tenemos hoy.

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