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Por Mario Alegre Femenías

Sin subtítulos

UC: Sansho the Bailiff / Two-Lane Blacktop

03/13/2013
Dos películas previamente lanzadas en DVD reciben un “upgrade” a Blu-ray por parte de The Criterion Collection.

En esta edición de Universidad Criterion reseño dos los más recientes lanzamientos en formato Blu-ray bajo el sello de The Criterion Collection: el clásico nipón Sansho the Bailiff, de Kenji Mizoguchi, y el filme de culto Two-Lane Blacktop, de Monte Hellman.


Sansho the Bailiff

“Sin piedad, el hombre es como una bestia”.

Esas palabras quedan indeleblemente grabadas en el pequeño hijo de un gobernador de una provincia medieval japonesa, momentos antes de ver a su padre por última vez. Éste ha sido despojado de su título y desterrado por un señor feudal como castigo tras rehusarse a mandar a los campesinos de su territorio a batallar en otra de las cientos de guerras entre clanes que se luchaban en Japón antes de la llegada del Shogun en el 1603.  

Seis años después, de la mano de su madre y hermana, el trío va camino a reunirse con el padre cuando son separados por unos bandidos que venden a la madre a un prostíbulo y a los hermanos a un campamento de esclavos, comandado por el despiadado Sansho. Allí crecen, se hacen más fuertes, y se aferran a la ilusión de volverse a encontrar con sus padres, donde quiera que estén.

Hay muy poca esperanza en Sansho the Bailiff, pero su historia –basada en un antiguo cuento japonés-, transcurre en tiempos cuando ese sentimiento escaseaba. Es el tipo de películas que en los primeros minutos sabes que no tendrá un final feliz, pero aun así, el director Kenji Mizoguchi halla la manera de que la humanidad de sus protagonistas trascienda las más monumentales adversidades.

Mizoguchi era pintor, por lo que ver sus películas es como admirar una pintura en movimiento. Sus tiros son amplios, permitiéndonos observar el entorno de los personajes, quienes tienden a ser encuadrados en planos medios, resaltando sus actuaciones que –dentro de la escuela histriónica japonesa- es bastante expresiva físicamente.

Es precisamente mediante las excelentes actuaciones de Yoshiaki Hanayagi (el hijo mayor), Kyoko Kagawa (la hermana) y Kinuyo Tanaka (la madre) que Mizoguchi nos acerca a las emociones del filme. No es una experiencia placentera ver a sus personajes sufrir en pantalla, pero nos identificamos con su bondad, que es más poderosa que la crueldad que los rodea.

Presentación audiovisual

Sansho the Bailiff luce muy bien en su debut en alta definición, reproducido aquí en su formato original 1.33:1 en 1080p. La imagen en blanco y negro goza de un buen nivel de detalle aunque los contrastes no están muy bien definidos. Se ve más grisácea de lo que debería. Pero fuera de eso y algunos rasguños y sucio en la copia, provocados por el paso del tiempo, la imagen no decepciona.

El sonido se puede apreciar en la pista en japonés LPCM 1.0 en la que se pueden escuchar claramente tanto el diálogo como la música de Fumio Hayasaka, Kinshichi Kodera y Tamekichi Mochizuki.

Extras

Criterion repite los mismos suplementos de la edición en DVD del 2007.

Primero tenemos una pista de comentario con el profesor de cine japonés, Jeffrey Angles, quien ofrece trivia de la cinta así como detalles acerca de su producción y su propio análisis de la pieza.

Una de las protagonistas del filme, Kyoko Kagawa, y el asistente del director, Tokuzo Tanaka, hablan sobre su relación con Mizoguchi en un dúo de entrevistas realizadas por Criterion en el 2007.

El crítico de cine Tadazo Sato habla por cerca de 24 minutos acerca de Sansho the Bailiff, en particular el papel de la mujer en la filmografía de Mizoguchi.

El panfleto de 80 páginas contiene un ensayo escrito por Mark Le Fanu y dos versiones del cuento folklórico en el que se basó el guión de la película.


Two-Lane Blacktop

Era el final de la década del 60. Easy Rider se había convertido en una sensación tras su debut en el Festival de Cannes en 1969 y los estudios de cine –como de costumbre- querían aprovecharse de su éxito realizando películas en la misma onda.

Parecerá increíble ahora, cuando los grandes estudios, como 20th Century Fox, Warner Bros. y Paramount, se dedican principalmente a la producción de multimillonarias películas con el único fin de generar dinero, pero antes, en las décadas doradas de los 60 y 70, estas empresas tenían agallas. Se atrevían a tomar riesgos, dándole luz verde a filmes como Two-Lane Blacktop, producida por Universal Pictures y estrenada en 1971. Qué lindos años aquellos, cuando el arte les importaba.

Es posible que Universal haya esperado un resultado distinto del guión de Rudy Wurlitzer y Will Corry que el que les dio el director Monte Hellman. Two-Lane Blacktop fue un desastre en la taquilla y sólo vino a ser valorizada muchos años después, cuando se reconoció como un clásico de sus tiempos, siendo un auténtico reflejo de ese tumultuoso periodo cuando la juventud de la nación americana parecía estar a la deriva.

Two-Lane Blacktop es un estudio de personaje con apariencia de “road movie”. Sus protagonistas no poseen nombres, sino que se definen por sus acciones y lo que dicen. Pasan más de seis minutos antes que el primero enuncie una palabra. Los cantantes James Taylor y Dennis Wilson interpretan al chofer y el mecánico de un Chevy del 55. ¿Su misión en la vida? Competir en carreras clandestinas y ganar dinero mediante apuestas. Poco después de conocerlos, se topan con otro conductor, encarnado por Warren Oates (que en los créditos aparece como GTO, por el Pontiac que conduce). Los tres acuerdan competir desde Arizona hasta Washington D.C., con el ganador llevándose el carro del otro.

Sin embargo, la carrera es lo de menos en el largometraje, aunque Hellman se encarga de que las secuencias de carros luzcan fenomenales y auténticas. Lo que importa es la manera como estos personajes se van transformando en un breve periodo de tiempo, cambio que es impulsado por la presencia de una joven vagabunda (Laurie Bird), quien se integra al dúo del chofer y el mecánico.

Aunque la velocidad debería ser fundamental, Two-Lane Blacktop transcurre a un ritmo mesurado, permitiéndonos saborear cada detalle de la puesta en escena. Acepto que por momentos me aburrió, pero jamás me desinteresó. Sus personajes no son nada simpáticos pero sí muy a tono con la realidad de esa época, cuando muchos estaban enajenados del mundo y faltos de dirección. Es un filme muy singular y digno de atención.

Presentación audiovisual

Cero quejas: Two-Lane Blacktop se ve fantástica en esta nueva edición en alta definición presentada en su formato original 2.35:1 en resolución 1080p. La copia hasta preserva el grano del celuloide, dándonos una bienvenida sensación fílmica que a veces suele perderse cuando se abusa de las mejoras digitales para limpiar películas viejas.

En cuanto al audio, el disco ofrece dos opciones: la pista original LPCM 1.0 Mono o la nueva versión, supervisada por Hellman, en DTS-HD Master Audio 5.1. Los puristas se querrán ir con la original, aunque cambiando entre una y la otra, honestamente no pude notar mucha diferencia aun con la adición de canales fuera del uso de los “surround” durante las carreras. Lo importante es que ambas se escuchan con claridad durante las secuencias de diálogo, que son la mayoría.

Extras

Al igual que con Sansho the Bailiff, Criterion ha transferido todos los suplementos del DVD original a esta nueva edición en Blu-ray con excepción de la copia del guión.

Tenemos dos pistas de comentarios. La primera es con Hellman y Allison Anders en la que ambos cineastas conversan, con Anders prácticamente entrevistando al director. La segunda es con el autor David Meyer entrevistando al guionista Rudi Wurlitzer con los dos escritores adentrándose en los temas que aborda el filme.

En el segmento On the Road Again, Hellman es acompañado por un grupo de sus estudiantes a visitas las localidades donde se rodó la película.

Make It Three Yards es una entrevista con Hellman y James Taylor en la que el dúo recuerda su colaboración en Two-Lane Blacktop, la única película de Taylor y una que confiesa jamás ha visto.

Somewhere in Salinas: Hellman y el cantautor Kris Kristofferson hablan de su encuentro antes de iniciar la producción. Originalmente, Kristofferson iba a aparecer en el filme pero acabó únicamente contribuyendo música a la banda sonora.

Those Satisfactions Are Permanent contiene los “screen tests” así como la entrevistas de “casting” que se realizaron durante la preproducción de la cinta.

Sure Did Talk to You es un featurette en el que un grupo de personas dentro y fuera de la producción hablan acerca de la historia de Two-Lane Blacktop.

Color Me Gone: galería de imágenes de la producción así como material publicitario.

Performance and Image es una colección de fotos acerca de la restauración del Chevy del 55 que figura en el filme.

Por último, tenemos el panfleto con un ensayo del crítico Kent Jones, dos apreciaciones del filme escritas por el cineasta Richard Linklater y el cantante Tom Waits, y una republicación del artículo de Rolling Stone “On Route 66, Filming”.


Nota final

Si ya poseen los DVD de ambas películas, de más está decir que deberían reemplazarlos con estas versiones en alta definición. El “upgrade” en el departamento audiovisual es sorprendente, mientras que en cuestión de extras, los suplementos de Two-Lane Blacktop son muchos y excelentes. Sin embargo, diría que ninguna de la dos es una compra que deberían hacer a ciegas. Al momento la única disponible en el canal de Hulu Plus de Criterion es Sansho the Bailiff. Véanla ahí y luego decidan si merece inclusión en sus colecciones. Yo diría que sí.