¿Asimilará Manny Pacquiao?
Nocaut
martes, 3 de noviembre de 2009
No se ha encontrado con un gran pegador en pesos superiores
Lo que hace interesante el combate entre el boricua Miguel Cotto y el zurdo filipino Manny “Pacman” Pacquiao es la gran cantidad de interrogantes que lo circundan y que no tendrán respuesta definitiva hasta su celebración. De entrada, asumiendo condiciones físico-mentales óptimas por parte de ambos púgiles, me parece que la pregunta más importante es cómo asimilará cada uno la pegada del otro. Pacquiao (49-3-2, 37 ko’s) nunca ha sido castigado efectivamente en ninguna de las tres peleas que ha celebrado sobre las 130 libras.
Ni el zurdo David Díaz (135 libras), a quien arrebató el título ligero del CMB por amplia decisión unánime, ni Oscar de la Hoya (147 libras), a quien noqueó técnicamente en ocho asaltos, ni Ricky Hatton (140 libras), a quien le quitó el fajín júnior wélter de la OIB noqueándolo en dos capítulos, han puesto a prueba la asimilación de la quijada del filipino ni su resistencia a un castigo al cuerpo metódico y sostenido. Esto cambiará por completo el día 14, a menos que Pacquiao logre despachar rápida y sorpresivamente a Cotto (34-1, 27 ko’s), tal y como hizo con Hatton.
Uppercut
Por mucho tiempo se ha dicho que Cotto no es el mejor asimilador, especialmente cuando militaba en las 140 libras, y el nocaut de un solo golpe que Pacquiao propinó a Hatton hace pensar a muchos que puede hacerle lo mismo a Cotto.
La diferencia está en que con el boricua resultará mucho más difícil. Hatton entró abierto y a lo loco, y el filipino lo cogió medido. Cotto soportó buenos uppercuts del también zurdo Zab Judah y once asaltos frente al tal vez “enyesado” Antonio Margarito, además de saber combatir herido, como hizo frente a Joshua Clottey. Díaz y De la Hoya, sin embargo, fueron seriamente magullados. ¿Podrá lacerar la pegada de Pacquiao a Cotto? Sólo el día 14 podremos saberlo a ciencia cierta.
Ganchos
Díaz, el campeón más flojo en ese momento en las 135 libras, fue un valiente receptor todo el trayecto, pero hasta ahí. El De la Hoya que subió ante el filipino no era ni la sombra del peleador que una vez fue, totalmente desinflado y deshidratado, y sin otra motivación que cobrar su dinero, tanto como peleador como promotor. Y Hatton duró menos que un suspiro.
Ninguno de los tres logró conectarlo con golpes de mayor consideración, por lo que no hay manera de imaginar lo que sucederá si Cotto logra conectarlo consistentemente.
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