Juliana, quien mantiene buenas notas, fue la protagonista del trabajo ganador de Belleza con Propósito para Miss Mundo de Puerto Rico 2008. (Primera Hora / David Villafañe)
Lucha con valentía por su igualdad
viernes, 16 de octubre de 2009
Libni Sanjurjo Meléndez / Primera Hora
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Naranjito. Juliana está cerca de llegar a la adolescencia. Ya han pasado 10 años desde su nacimiento.
Es una niña alegre, enérgica, valiente y amigable, semejante a las de su edad, a pesar de las dificultades que ha tenido que enfrentar por su salud.
“(Soy) igual (a los demás)”, asegura a Primera Hora luego de su clase de matemáticas en la escuela elemental Francisco Roque Muñoz, donde resolvió en menos de un minuto dos divisiones y una multiplicación.
Ha llegado hasta allí aun cuando los pronósticos médicos le daban 48 horas de vida.
Te dieron horas de vida, pero ya tienes 10 años, ¿qué significa eso?
Que me superé.
¿Con la ayuda de quién?
Del médico (piensa). De mi papá (piensa). De mis amigas.
¿Se equivocaron los médicos?
Puede ser, puede ser (sonríe).
Juliana M. Cintrón Rodríguez nació el verano del último año del siglo pasado con la condición de complejo de Adam y el síndrome de Poland: le faltaba el ojo derecho y el paladar, pues se detuvo el crecimiento desde el ojo hasta el labio.
Esta realidad inesperada fue enfrentada por la madre de la niña, Carmen M. Rodríguez, junto a su esposo, Julio Cintrón Espinell, como una batalla por la vida de su primogénita.
“Al principio sentí un poquito de temor con lo que podía enfrentar [...] Después de las 48 horas, me di cuenta de que me esperaba una batalla, una batalla larga. Y han sido muchas [...] (Pero) cuando me di cuenta de que ella había podido superar muchas etapas, pues (dije que) es más fácil de lo que pensé, en el sentido de que hemos encontrado las herramientas físicas y humanas”, explica la progenitora.
Juliana se ha sometido a 13 cirugías en Puerto Rico, la primera a los cinco meses de nacida.
Son muchas cirugías, Juliana.
(Ríe).
¿Ha sido fácil, difícil... ?
Más o menos (se da toques los brazos con las manos). ¡El suero! (es lo que no le gusta), dice mientras su rostro muestra desagrado.
Has logrado cambios importantes, ¿cómo te sientes?
Mejor.
Tantas visitas al hospital le hacen afirmar que esas instituciones de salud “son importantes en la vida”.
Quería ser doctora, pero ya no. “Cuando chiquita, cuando chiquita”, confiesa la vivaracha niña de hermoso cabello negro y largo, que sueña con ser voleibolista profesional y viajar a Disney.
su autoestima
Además de las intervenciones quirúrgicas, Juliana ha crecido, desde los dos años de edad, de la mano de profesionales de la psicología. Fue entonces cuando empezaron las preguntas sobre su rostro, dice Carmen.
Para ti como madre, ¿qué ha sido lo más difícil de estos 10 años?
Lograr la aceptación de mucha gente. El que no la tengan que señalar ni mirar, ni que digan “mira aquella”, porque ella se siente incómoda [...] y luchar para que su autoestima siempre esté alta y nada en su entorno le pueda afectar. (Y es que la sociedad )a veces es cruel...
El modelaje, por ejemplo, ha sido una de las formas de trabajar con su autoestima.
A ella le gusta pintarse el rostro: “Le cojo (a mamá) la sombra, me maquillo, el lipsti, el polvito...”, dice con coquetería mientras su mejor amiga, Alondra, la observa al hablar.
¿Qué piensas de la belleza?
(Piensa) Que uno la tiene por dentro.
Al llegar a la escuela, enclavada en lo alto de una de las montañas de Naranjito, donde estudia desde kindergarten, Juliana jugaba un dos tres pescao, junto al resto de los alumnos de quinto grado. Se confundía entre ellos. Era igual a ellos.
¿Qué es el complejo de Adam o síndrome de bridas amnióticas?
Las bridas amnióticas (cordones de sacos que rodean a un bebé en el útero) son causadas por un tipo de daño a una parte de la placenta. La placenta transporta la sangre hasta el bebé que aún está creciendo en el útero y el daño a éste puede impedir su crecimiento y desarrollo normal. El riesgo de recurrencia es bajo.
¿Qué es el síndrome de Poland?
Es una enfermedad del desarrollo muscular extremadamente rara, congénita, que también está presente en el nacimiento.
Juliana ha tenido 13 intervenciones quirúrgicas, pero aún le restan varias, como injerto de hueso, la reconstrucción del párpado y labio, además de enderezar la nariz. Todos los meses la niña recibe tratamiento de ortodoncia.





