Revolucionaria tecnología al servicio de las mascotas

05/20/2011 | 02:05 p.m.
 
El uso del láser frío brinda renovadas esperanzas a los amos de mascotas con una gran variedad de padecimientos

Parece una combinación de magia y efectos especiales, pero es una eficaz y sólida realidad, cuyos resultados son medibles y comprobables. La utilización del láser frío para el tratamiento de una asombrosa variedad de condiciones de salud es nada menos que  producto de la física cuántica y quien, originalmente, empezó a trabajar en la teoría sobre sus múltiples posibilidades y usos no fue otro que Albert Einstein. Así lo informó el Dr. Víctor R. Oppenheimer, médico veterinario y ex presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Puerto Rico.
 Con los tratamientos de láser frío, en su práctica en Ponce  Oppenheimer brinda renovadas esperanzas a los desesperados “padres” de incontables mascotas. Hasta  él llegan mensualmente decenas de animalitos con un sinnúmero de padecimientos que o no responden o han dejado de responder a los tratamientos convencionales. Con esta avanzada tecnología, según explicó, “se estimula el organismo de los pacientes,  a nivel celular, para que el cuerpo ‘reorganice’  su sistema nervioso y pueda volver a comunicarse con los diferentes tejidos y órganos”. Esto, a su vez, es lo que genera “la recuperación y la sanación”.

 

De humanos y por humanos, ahora al servicio de las mascotas
Lo primero que hay que saber sobre el láser frío es que la máquina que utiliza Oppenheimer en su Hospital de Animales Perla del Sur es la misma que un galeno utilizaría para tratar a un humano. “La máquina se conoce como láser frío y la FDA (Food and Drug Administration)  la tiene catalogada como láser de clase 3”. Contrario al láser caliente, que genera calor y es conocido como un láser de clase 4, el láser frío no se siente, no molesta,  no duele y no requiere de ningún tipo de anestesia o analgésico ni antes ni durante ni después de su utilización.

Cómo funciona
La principal diferencia entre el láser frío y el caliente es que el uso del láser frío “involucra órganos y tejidos”, mientras que el caliente involucra sólo tejidos.
  De otra parte, continuó, “se sabe que el cerebro puede sanar el cuerpo mediante la estimulación de energía. Dicha energía está medida en una frecuencia que  no pasa de los 690 nanómetros (una unidad de longitud que equivale a una milmillonésima parte de un metro). El láser frío trabaja con una frecuencia de 635 nanómetros y no pasa de ahí. Es lo que se conoce como una bien baja, baja frecuencia”.
 Esto es así “porque ahora se sabe que mientras más baja la frecuencia y mientras menos tiempo duren los sets de frecuencia que se dan en los tratamientos, mejor responden las células del cuerpo”.
Y, por increíble que parezca, si la mascota llega vestida a su terapia, no importa. El láser frío  “puede penetrar ropa y hasta tocar al médico porque, los sets de frecuencia no tienen correspondencia con las frecuencias humanas, no le afecta (al médico) para nada”.

Una “interrupción” en la comunicación
Pero, si los diferentes tejidos y órganos del cuerpo tienen la capacidad para comunicarse entre sí, ¿qué es lo que provoca que dejen de hacerlo? El cuerpo no se cura solo, explicó el veterinario, debido a que, “cuando hay unos obstáculos creados por problemas hormonales o traumas en el cuerpo, se desconecta el sistema nervioso de su contacto con los tejidos de los órganos”.
De acuerdo con Oppenheimer, al utilizar el láser frío,  “la máquina, fisiológicamente, eleva los niveles de electrones en las células, creando una inestabilidad en el núcleo para, a su vez, poder crear energía. Esa energía convierte a las células degeneradas en células activas  mediante la producción de ATP mitocondrial, que es nuestra fuente de energía. Estas células transmiten a las células contiguas una reacción en cadena que se va propagando por el tejido que se esté trabajando en ese momento”. Esto es así porque con esta terapia,  “cuando se trata un órgano en específico, una cosa que (el láser frío) hace es que estimula el sistema simpatético y eso potencia las frecuencias del órgano que se esté trabajando  y esto incluye al cerebro”.

Duración y frecuencia de los tratamientos
Cada padecimiento tiene su set de frecuencias correspondiente. Pero, en esencia, en los animales,  cada tratamiento no debe pasar de tres minutos (en humanos cada set no debe exceder los dos minutos).
Una vez se establece un  set de frecuencia para una condición de salud en particular, éste no varía. aunque, según aclaró Oppenheimer, “puede variar si aparece otro síntoma del proceso de enfermedad y el médico decide utilizar otra frecuencia para atacar ese nuevo síntoma o si al facultativo le  gustaría aplicar una frecuencia para potenciar las frecuencias que ya se le están dando al paciente. Todo es relativo a la condición del animal”.
Eso dicho, “el tratamiento idóneo consiste en 13 sesiones. Idealmente, las mismas  se deben dar en un periodo de un mes para que el organismo se vaya regenerando”. Cabe señalar, sin embargo, que la interrupción en las sesiones no invalida el tratamiento que hasta el momento se haya brindado. Con el uso del láser frío, “una vez le das instrucciones al cerebro, estas instrucciones se quedan ahí. No se pierden los efectos de  la terapia”.

Numerosos beneficios
De acuerdo con el Dr. Víctor Oppenheimer, podemos establecer, categóricamente, que en más de un renglón la terapia con láser frío salva vidas. “Hay muchos animales de competencia”, señaló el médico, “como caballos o perros que, por dolores, padecen  cojeras y no los pueden poner a competir”. Muchos son sacrificados por esto, según dijo. Pero, como la terapia de láser frío es tan eficaz para los dolores, precisamente,   “podemos salvar muchas vidas”, afirmó.

Sin lugar a dudas
A quienes quieran indagar más sobre la eficacia del láser frío para la gran variedad de padecimientos que se mencionan a continuación, el Dr. Oppenhaimer recomienda que busquen en la Internet. “Las investigaciones están publicadas”, dijo. “Esto es para todos los animales”, añadió, “no hay límite de edad, tamaño, peso o especie. Hasta un pez se podría tratar a través del cristal de una pecera. Con los tratamientos no hay olor ni dolor ni sensación de frío o de calor”. Además, acotó, “los tratamientos distan mucho de ser prohibitivos”.

Beneficios adicionales
El Dr. Víctor Oppenheimer, médico veterinario que brinda tratamientos de láser frío para el manejo de una amplia gama de condiciones de salud en las mascotas, detalló algunas de las enfermedades y padecimientos que se tratan con dicha terapia:
-Fallos renales y fallos hepáticos (del hígado)
-Distintos tipos de cáncer
-Problemas hormonales 
-Artritis y displasia de la cadera 
-Epilepsia
-Distemper
-Infecciones bacterianas
-Sarna (incluyendo la hereditaria)
-Diabetes
-Kennel cough
-Diversos dolores
-Fracturas (ayuda en la regeneración de los huesos)

El Dr. Víctor Oppenheimer tiene su práctica en el Hospital de Animales Perla del Sur, calle Carlos Cartagena #4003, Urb. Perla del Sur, Ponce, teléfono 787-842-7974, email doctordoggie@gmail.com.