Fluyen buenas confidencias en caso del asesinato de Carmen Paredes

07/17/2012 |06:02 p.m.
Según el jefe de la región norte de la Policía, Reinaldo Bermúdez, las confidencias están fluyendo. (jorge.ramirez@gfrmedia.com)  
Afirman que las confidencias están fluyendo y que han llegado de diversas formas a los agentes que investigan el crimen.

Las confidencias relacionadas con el asesinato de Carmen Paredes,ocurrido el sábado pasado en su residencia en Guaynabo, están fluyendo y han llegado de diversas formas a los agentes que investigan el crimen, afirmó el martes el jefe de la región norte de la Policía, Reinaldo Bermúdez.

Aunque Bermúdez evitó responder la mayoría de las preguntas que le formularon durante una conferencia de prensa en la que acompañó al alcalde de Toa Baja, Aníbal Vega Borges, después de una reunión sobre planes de seguridad para ese pueblo, el coronel reconoció la importancia de los datos recibidos en este caso.

"Hay información que es valiosa para nosotros", dijo Bermúdez, poco antes de reiterar su convicción de que el asesinato a tiros de Paredes no quedará impune. "Confiamos en el Señor que así será...lo vamos a esclarecer", expresó Bermúdez, quien está en su segunda semana como directivo máximo de la zona policiaca de mayor incidencia criminal en todo el País.

A preguntas de este diario, Bermúdez rechazó categóricamente que haya recibido directriz del superintentedente de la Policía, Héctor Pesquera, para bloquear a la prensa toda la información sobre el desarrollo de la pesquisa de este asesinato.

"El superintendente no ha emitido ninguna directriz al respecto. Yo entiendo, como investigador y por mi experiencia, que no se debe comentar más hasta tanto tengamos una investigación más clara", sostuvo.

Sobre el "carjacking" del que presuntamente fue víctima el esposo de Paredes, Pablo Casellas Toro el 17 de junio pasado, Bermúdez aclaró que esa investigación está en manos del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

Todavía no se ha precisado públicamente si el "carjacking" puede vincularse de alguna forma con el asesinato de Paredes, pero es parte de las indagaciones de las autoridades. En ese "carjacking", según el propio Casellas Toro, los asaltantes lo despojaron de un rifle calibre 22 y una pistola. El perjudicado es aficionado a las armas de fuego. Su esposa fue ultimada de dos tiros de proyectiles "cop killer", posiblemente disparados con un rifle FN 57, arma cuya frecuencia en casos de asesinatos no es alta en el País.

Según un escueto informe de la Policía estatal, el pasado 17 de junio a las 9:41 a.m. se registró un "herido de bala mediante robo" en la carretera PR-165, "cerca del puente de las banderas", jurisdicción de Toa Baja.

En ese informe inicial, no se precisa que el perjudicado fue Casellas Toro, de 47 años y quien ha dicho públicamente que no tenía desavenencias con su esposa. Lo que sí se informa es que el perjudicado recibió "una herida de bala en un brazo con entrada y salida" y que fue llevado al Hospital San Pablo, en Bayamón, donde fue atendido por un doctor de turno.

Bermúdez evitó ofrecer mayores detalles sobre el "carjacking", pero ante las insistentes preguntas sobre el tema el alcalde Vega Borges, quien estaba a su lado, lo auxilió.

Según Vega Borges, el "carjacking" ocurrió "prácticamente cuando (Casellas Toro) salía del club de tiro de la carretera 165", en Toa Baja, a plena luz del sol, "entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana". El reporte policiaco registró las 9:41 a.m. como hora del suceso.

El alcalde mencionó que es la primera vez que ocurre un "carjacking" en las inmediaciones de ese club de tiro toabajeño y dijo que la Policía Municipal ha incrementado rondas preventivas en el área tras ese incidente.

De otra parte, el coronel Bermúdez no precisó si hay evidencia de alguna cámara de seguridad de la urbanización, aunque se ha dicho que las cámaras de la casa de la familia Casellas Paredes no funcionaban la mañana del crimen. Tampoco respondió qué pasó con la guagua Acura que manejaba Casellas Toro el día del "carjacking".

Cuando se preguntó qué pasó con el vehículo, Bermúdez dijo que "no estaba" y abrió a la posibilidad que unos seis oficiales policiacos que le acompañaban contestara la pregunta, pero todos guardaron absoluto silencio.

"Por el bien de la investigación prefiero guardar silencio en estos momentos", dijo Bermúdez.

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Pablo Casellas