De tù a tù con ellos

08/24/2012 |10:00 a.m.
Primera Hora / Manuel González  
Nuestra Lola de portada se lanzó hace unos cuatro años a una aventura que siempre quiso, pero que obligaciones le hicieron postergar, estudiar Derecho.

Atrás han quedado las marginaciones y los campos ocupados,  las mujeres hemos demostrado que podemos hacer de todo cuanto queramos, basta con proponerlo y allá vamos.

Nuestra Lola de portada se lanzó hace unos cuatro años  a una aventura que siempre quiso,  pero que obligaciones y quehaceres le hicieron postergar, estudiar Derecho.

“La realidad es que siempre admiré esta profesión, pero por cosas de la vida atrasé esa meta y no es hasta que me divorcio que entonces decido hacerlo y cumplir mi meta profesional”,  cuenta Carmen Santos, quien recientemente estrenó oficina junto con una amiga y colega en el municipio de Guayama.   

 La profesión de la abogacía,  la cual nuestra Lola considera una de estudio continuo y de aprendizaje constante, ha evolucionado muchísimo en los últimos tiempos, al igual que la gran mayoría de las profesiones. Es por ello que cada día son más las féminas que se adentran al mundo de las leyes. 

 “Considero que las mujeres estamos  en igualdad de condiciones, vamos a las mismas escuelas, leemos los mismos casos, inclusive el Tribunal Supremo  cuenta con tres juezas ahora mismo”, comparte Carmen al añadir que “la mujer ha comenzado a salir de su casa a prepararse y estar de tú a tú con los hombres”. 

Carmen no tiene dudas de una cosa, y es que las mujeres sabemos acoplarnos a cuanto reto nos pongan de frente, “hoy día las mujeres tenemos muchos roles, pues somos madres, esposas, profesionales e intentamos compaginarlo todo.  Es difícil complacer a todos, máxime cuando   la sociedad espera que sea la madre la que cumpla con todo lo relacionado a los hijos y su crianza.  Lo complicado está en hacerlo, pero hacerlo bien”. 

La licenciada Santos, confiesa no tenerle miedo a los cambios y se considera una mujer que aunque en ocasiones pudo haber hecho más, al mirar hacia atrás se sorprende de las decisiones que ha tomado y se enorgullece de los logros alcanzados.