Cómo medicar el déficit de atención

09/30/2012 | 02:34 p.m.
Los estimulantes son el tratamiento médico para un niño con ADHD típico. (Archivo)  
Los niños con este trastorno sobrepasan a las niñas 3 a 1.

El trastorno de déficit de atención con hiperactividad o ADHD, por sus siglas en inglés, es mucho más que simplemente tener un periodo breve de atención. 

El ADHD se concibe como un problema en las funciones ejecutivas del cerebro. Esto incluye las capacidades de poner “frenos” al comportamiento propio, las habilidades de organización, la previsión, la comprensión retrospectiva y hablar con uno mismo en forma tranquila. 

Por esta razón, la interpretación tradicional del ADHD lo presenta como un trastorno que implica distracción; no poner frenos a las distracciones internas provoca impulsividad, y levantarse para ver esas distracciones provoca hiperactividad. 

Para un padre o una madre de un niño con ADHD, conocer esto amplía mucho más su comprensión del problema lo que, a su vez, propiciará una actitud más empática y evitará que tenga reacciones exageradas o perjudiciales en el manejo de su hijo.

Por lo general, el tratamiento médico para un niño con ADHD típico incluye los medicamentos estimulantes. Entre estos, hay medicamentos a base de anfetaminas y metilfenidatos. En general, el objetivo es utilizar una receta de acción prolongada para ayudar al niño durante todo el día en la escuela y el tiempo en que hace las tareas escolares. 

Los niños que no responden bien a los estimulantes y aquellos que presentan afecciones que aparecen o actúan conjuntamente con otras, tales como tics o ansiedad, son candidatos para recibir medicamentos no estimulantes, como la atomoxetina (Strattera) o la guanfacina (Intuniv). Claro, que una proporción significativa de niños responderá mejor a un medicamento o a otro. 

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar al médico?

Brindar una retroalimentación precisa. Esta debe incluir aquella información que se recibe de parte de la escuela y la que se obtiene en el hogar.

Un paso a la vez

1. ¿Cuándo se deben evaluar los medicamentos?

Los medicamentos se evalúan en cada consulta de seguimiento. La evaluación debe incluir un informe sobre su eficacia en la escuela al momento de hacer las tareas escolares, en las rutinas matutinas y nocturnas, y durante los fines de semana. 

Sin embargo, en la escuela, los padres  con frecuencia mantienen a los maestros a ciegas en torno al uso de un medicamento, en parte, para obtener una retroalimentación objetiva de parte de estos, a pesar de que luego no puedan brindar su apreciación sobre la utilidad y los efectos secundarios del medicamento en diferentes momentos del día.

2. 

¿Cómo manejar 

la inapetencia?

La reducción del apetito, particularmente en el almuerzo, puede manejarse haciendo que el niño coma un desayuno sustancioso y muchos refrigerios o bocadillos (en lo posible, saludables) por la mañana y después de la cena. 

La estatura y el peso deben ser controlados por un profesional médico. El malestar estomacal puede minimizarse administrando el medicamento cuando el niño tiene el estómago lleno.

3. ¿Falta de sueño? 

Es común que surjan problemas para conciliar el sueño en niños con ADHD, pero estos problemas pueden agravarse 

a causa de los estimulantes. La aparición de insomnio no siempre se correlaciona con la hora en que se administró la última dosis del medicamento.

Pueden recomendarse medidas de higiene del sueño, lo que incluye no beber ninguna bebida con cafeína después de la cena, tener una rutina consistente al momento de acostarse, realizar una actividad tranquila antes de dormir, comer algo muy ligero y tener expectativas claras. 

A veces, es posible que el médico sugiera el uso de un medicamento, por ejemplo, melatonina, que actúa mejor si se toma varias horas antes de la hora deseada para ir a dormir.

4. ¿Cambios de ánimo? 

Si su hijo está experimentando un periodo breve de llanto molesto e irracional que se produce cuando el nivel del medicamento disminuye demasiado rápido en las últimas horas de la tarde, su médico debe proporcionar un régimen médico que proporcione un efecto residual más leve cuando los efectos del medicamento desaparecen.

5. ¿Cuándo cambiar un medicamento?

Cambiamos un medicamento cuando cambia el periodo de tiempo en el que el niño necesita ayuda. Por ejemplo, a medida que el niño tiene más tareas escolares, es posible que necesite cambiar a una receta de acción más prolongada o agregar una dosis de una receta de acción corta por la tarde.

Por otra parte, se debe considerar un cambio de medicamento si hay efectos secundarios que no se pueden manejar como se indicó anteriormente ni con ajustes de dosis, o cuando se presentan otras afecciones médicas o psicológicas que podrían tratarse mejor con un tipo diferente de medicamento.