Le rasguñan el cuerpo a Sandra Zaiter, pero no el alma

10/01/2012 |
La animadora se someterá a exámenes médicos para verificar su estado de salud.

Una de cal y otra de arena.

Tras convertirse en una víctima más de la ola criminal que azota al país, las muestras de solidaridad y apoyo dirigidas a la animadora infantil Sandra Zaiter no se han hecho esperar.

A un día del robo del que fuera víctima, su apartamento estaba lleno de seres queridos, y su teléfono no paraba de recibir llamadas con mensajes de apoyo.

“Gracias a Dios, tengo muchos amigos y muchos quereres. Gracias a todos los que se han preocupado”, manifestó Zaiter, quien padece de cuadriplejia hace casi 40 años.

Según la versión ofrecida a la Policía, el sábado pasado, cerca de las 12:15 de la tarde, mientras la animadora se encontraba en el interior de su auto en el estacionamiento de la tienda Forest Hill Electronics –en la marginal de la PR-167, en Bayamón–, esperando a que un allegado comprara un cable para su computadora, un individuo de aproximadamente 25 a 30 años la despojó de la cadena de oro que tenía en su cuello con tal fuerza que la tumbó al pavimento.


La animadora del desaparecido programa Telecómicas narró a Primera Hora que cuando el ladrón se acercó, ella le abrió la puerta del auto con plena confianza y, pensando que éste quería un abrazo, tal como suele ocurrirle con sus fanáticos, “él agarra la cadena y caigo al pavimento”, narra.

Como consecuencia de la caída, Zaiter tiene hematomas y rasguños en su pierna y muslo derechos, al igual que en su mano izquierda. “Tengo varias cositas, pero es nada comparado con lo que pudo haber sido”, advierte. “Mi neurocirujano, el doctor Mercado, me tiene una serie de exámenes, porque hay que ver que con estas cosas no se forme algo peor. Tenemos que buscar ayuda profesional, en términos físicos, al menos. En lo emocional, gracias a Dios, sigo igual... despistada como siempre y abrazando a todo el que se me acerque”, agrega Zaiter, quien tiene 68 años.

La querida figura destaca que hubo buenos samaritanos que la ayudaron cuando la vieron tirada en el suelo. “Lo más hermoso fue cuando me levantaron entre todos. Eso me hace pensar que tenemos que tener esperanza. Mientras el ser humano no pierda la capacidad de indignarse, estamos bien”, afirma Zaiter, quien piensa que la situación que vivió se debe a la crisis actual en la institución de la familia. “Más que nunca tenemos que seguir tratando de llevar amor al seno familiar. Entiendo que lo que más nos está faltando a todos es precisamente eso: el amor, el abrazo, el beso, el te quiero... Yo creo que el ser humano esta ávido de cariño”.

A su agresor –cuya identidad aún se desconoce– no le guarda ningún tipo de rencor. “Yo creo que el joven necesita ayuda”, expuso. “No podemos perder la confianza en los demás seres humanos. Yo no puedo pensar que todo el que se me acerca es porque me quiere asaltar”, concluye.