Listo García Padilla para dar espacio a todos

10/31/2012 |
El candidato a la Gobernación por el PPD preparó los pancakes para el desayuno con nuestra periodista Maritza Díaz Alcaide. (lino.prieto@gfrmedia.com)  
Alejandro afirma que gana con Cox Alomar y que no se arrepiente de haberlo reclutado.

Alejandro García Padilla ha tenido que sentarse con sus tres hijos pequeños a explicarles por qué en la tele lo maltratan, por qué la oposición política coloca frente a su escuela y en la verja de la casa pasquines con insultos en su contra.

Eso, dice que ha sido lo “más duro” de la campaña, una en que su experiencia y carácter han sido objeto de escrutinio principalmente por parte del Partido Nuevo Progresista.

Al compartir un desayuno con Primera Hora que él mismo preparó –pancakes con jamón y jugo de china– el candidato a la Gobernación del Partido Popular Democrático se planteó como víctima de lo que en política se denomina como “asesinato de carácter”.

“Tengo una nena de 10 años, un nene de ocho y otro de cinco. Lo que yo les explico es que porque ellos hagan eso, nosotros no vamos a hacer lo mismo. Yo les repito la frase de Muñoz Rivera: ‘Por más que se multipliquen mis enemigos, yo no soy enemigo de nadie’”, afirmó el líder popular, quien contó que un día escucharon a su hija Ana pidiéndole a Dios que “papi no tuviera problemas en ese trabajo”.

Frente a la escuela de los niños y en la urbanización donde viven en Caguas habían colocado colocado pasquines que leían: “Alejandro García Padilla, dígale no a las drogas”.

La discusión sobre la experiencia de un candidato es válida y García Padilla se defiende señalando lo que no dijo en el debate: que él es único candidato en esta contienda que ha laborado en las tres ramas de gobierno.

“Pero no es de esa experiencia que se trata. Luis Fortuño con toda su experiencia (en el Ejecutivo) lo que ha hecho es llevar a Puerto Rico camino a un barranco. De la experiencia que hay que hablar es de la experiencia del crimen, de la experiencia del desempleo, del macaneo en la Universidad de Puerto Rico. Si él habla de esa experiencia, esa experiencia ha sido pésima”, abundó.

El senador García Padilla dijo que de su parte Fortuño no ha recibido ningún insulto personal.

Sí aprovechó para lanzarle fuertes críticas a su principal contrincante, indicando que él dice cosas falsas “a sabiendas de que son falsas”; que ha tolerado expresiones de racismo de parte de asesoras de la Cámara de Representantes y que aceptó el que se planteara que su administración “gobierna a patadas”.

Hace unos meses se le daba a usted como ganador de estas elecciones. Varias encuestas indican ahora que la contienda está cerrada y Fortuño dice que quien gana el martes es él...

Siempre planteamos que la elección iba a ser más cerrada de lo que hace muchos meses se decía. Todas las encuestas que no son pagadas por el PNP plantean que ganamos por mayor o menor margen... La decisión que tiene el país por delante es si quiere continuar por el camino de los despidos, y de quitarles fondos a la Policía, a la salud y a Educación para dárselos a los amigos de Fortuno, o si quiere un camino que propone creación de empleos, que los ancianos tengan su pensión garantizada y los jóvenes echen para alante.

¿Está preparado para un gobierno compartido?

El país tiene que escoger si quiere a Thomas Rivera Schatz como presidente del Senado cuatro años más, si quiere a los racistas en la Cámara…. Yo pido un gobierno completo, pero por supuesto voy a trabajar con el que sea.

Usted estaba buscando los votos de estadistas y ahora veo anuncios de independentistas que lo apoyan. ¿No es demasiado tarde para enamorar a ese sector político?

Desde el 25 de julio de 2011 vengo convocando a una nueva mayoría.

Los estadistas que lo apoyan se les pueden asustar…

De lo que se trata es de resolver los problemas del país… Yo estoy llamando a derrumbar las verjas de los partidos. En mi programa de partido trabajaron estadistas como Jorge Sánchez e independentistas como Vance Thomas, respondió el líder estadolibrista, restándole cualquier matiz ideológico a su acercamiento tanto a independentistas como a estadistas.

García Padilla no expresó preocupación sobre la tajada de voto que los partidos nuevos le pueden llevar al PPD el próximo 6 de noviembre.

Cuando se le habló de esa posibilidad, dijo que en su gobierno Juan Dalmau, Arturo Hernández, Rafael Bernabe y Rogelio Figueroa, candidatos a la Gobernación del PIP, del MUS, del PPT y del PPR “van a tener un espacio”. También reiteró que si sale elegido gobernador, definitivamente va a reclutar jefes de agencia de otros partidos.

García Padilla lleva siempre en su mano derecha una pulserita de madera con imágenes minúsculas de vírgenes y santos.

La pulserita se la regaló su esposa Wilma el día que se postuló para dirigir los destinos del país.

“Esta es la virgen de los Milagros... esta la virgen de la Guadalupe… la virgen de la Asunción... el Perpetuo Socorro… San Antonio de Padua”, va identificando una por una las imágenes.

Ya nos había mostrado una medallita de San Benito que le regaló una hermana paulina.

¿Las llevará el día de las elecciones?

Sí, pero no como un amuleto. La única fuente de fuerza viene del Dios todopoderoso…. Yo no creo que haya otra, dijo el líder popular, un católico practicante de toda la vida.

García Padilla y su esposa Wilma están convencidos de que a partir de enero residirán en La Fortaleza. Por eso, después de las elecciones se van a tomar una semana para descansar y compartir con los nenes, en un lugar que todavía no han decidido.

¿Qué desayuna?

Alejandro García Padilla dice que sabe cocinar, pero que su menú “es limitado”.

Para el desayuno confecciona pancakes, sabe hacer revoltillos, tortillas y huevos fritos.

Viendo cocinar a su mamá las cosas que más le gustaban aprendió a hacer arroz con longaniza y  bacalao a la vizcaína.

Las habichuelas le quedan bien, pero dice que no le quedan tan buenas como las que hace su progenitora.

Para el desayuno con Primera Hora, preparó pancakes en la cocina de su casa en Caguas y los acompañó con jamón y jugo de china. Su esposa, Wilma, lo ayudó  sacando los ingredientes y velando que las últimas tortitas de harina no se le quemaran.