A gusto García Padilla y Fortuño durante encuentro, según psicóloga social

11/13/2012 |
La psicóloga social Mercedes Rodríguez analizó el lenguaje corporal de García Padilla y Fortuño tras ver un vídeo de la reunión de ambos en La Fortaleza. (Archivo)  
Rodríguez establece que ambos lucieron “muy en control de sus emociones. Cada cual ha jugado muy bien su papel no verbal”.

“Razonablemente a gusto”.

Esta frase, según la psicóloga social Mercedes Rodríguez, describe la actitud tanto del gobernador electo, Alejandro García Padilla, como la del mandatario saliente Luis Fortuño, durante su encuentro ayer en La Fortaleza. Wilma Pastrana, esposa de García Padilla, y Lucé Vela, la de Fortuño, los acompañaron para la ocasión.

La psicóloga establece que es normal que todas las partes pudieran sentirse aprensivas y ansiosas durante la reunión. Para empezar, se trató de un encuentro formal, en el que estaban los medios de comunicación presentes.

Rodríguez establece que ambos lucieron “muy en control de sus emociones. Cada cual ha jugado muy bien su papel no verbal”.

A Fortuño, la psicóloga lo describió como un “buen perdedor”, que tiene una actitud de conciliación. “Yo estoy segura de que se preparó para esta entrevista. Él hizo lo que tenía que hacer”, opina y añade que “pedirles a Fortuño y a su esposa que estén totalmente cómodos sería injusto, dado el momento”.

Tal vez por eso, según la psicóloga, Fortuño exhibió una postura tiesa que denotó algo de tensión. Sin embargo, el líder del Partido Nuevo Progresista (PNP), a pesar del desgaste emocional propio de una derrota electoral, con su lenguaje corporal comunicó autocontrol, formalidad, credibilidad y seriedad.

Por otra parte, la psicóloga piensa que el lenguaje corporal del senador proyectó seriedad. “Lo veo relajado y atento. Está pendiente a lo que le está diciendo el gobernador”, describe, y agrega que “él entra sonriente, porque es el triunfante y esa sonrisa se le va sola. Es distinta a la sonrisa de Fortuño, que es una sonrisa formal, de cordialidad”.

En cuanto a sus esposas, mientras Pastrana lucía relajada, la historia de Vela fue distinta, pues se le vieron “señales de nerviosismo”. Por ejemplo, se tocaba el cabello, el rostro y se agarraba las manos.

Sin embargo, para la psicóloga, ambas se comportaron de una forma apropiada.