Marchan vestidas de novia por las calles de Río Piedras

11/15/2012 |06:49 p.m.
El Centro de la Mujer Dominicana organizó una marcha en repudio a la violencia machista.

Fabiola Román marchó este jueves vestida de blanco por las calles del centro urbano de Río Piedras. En sus manos sostenía una cruz de madera con el nombre de “Dayanari Delgado”, quien murió violentamente en marzo pasado a manos de su pareja.

Román, una emigrante peruana de 24 años, se unió a la marcha organizada por el Centro de la Mujer Dominicana en repudio a la violencia machista, un mal social que este año presuntamente le ha arrebatado la vida a 24 mujeres, y que ella conoció en carne propia.

Hace dos años, la estudiante universitaria sobrevivió una agresión a golpes de su esposo, quien incluso le colocó un arma de fuego en su boca.

“Yo pensé que me iba a morir en ese instante”, dijo llorosa a este medio mientras caminaba por el Paseo de Diego junto a otras mujeres vestidas de novia.

Aquella no era la primera vez que su aún esposo, hoy de 34 años, la agredía, pero fue la última vez que lo hizo, pues fue arrestado ese día. El individuo ahora está en libertad, pues el caso fue archivado a petición de la propia víctima, pero no mantienen ningún contacto.

“Emocionalmente, estaba drenada”, dijo al explicar por qué desistió del proceso tras año y medio de constantes posposiciones y atrasos en el tribunal.

Román tiene la sensación de que el trato que las autoridades dieron a su caso estuvo matizado por el hecho de que ella era emigrante. Precisó que, en varias instancias durante el proceso, salía a relucir su origen peruano.

“Siendo víctima, sentía que no me creían por simplemente ser de nacionalidad peruana”, expresó Román, quien llegó a la Isla muy joven junto a sus progenitores.

Según cifras de la Policía, en lo que va de año han muerto 13 mujeres, dos hombres y un menor a causa de la violencia de género.

El Centro de la Mujer Dominicana incluyó también en su lista los nombres de mujeres, cuyas parejas o exparejas son sospechosos del asesinato, pero no han sido acusados.

El caso de Román no es una excepción, según Romelinda Grullón, directora ejecutiva del Centro de la Mujer Dominicana, que presta ayuda a la población emigrante, pues, según explicó, la situación de las víctimas de violencia de género extranjeras es aún más compleja de manejar.

"Tenemos una gran población que está indocumentada y se le dificulta buscar ayuda porque tiene temor, tiene miedo de que la deporten, de que la metan presa. A veces, piensan que no tienen derechos, y eso también dificulta buscar ayuda. Y también las mujeres que están documentadas desconocen que hay servicios y que pueden buscar ayuda", manifestó Grullón previo a la caminata.

Grullón indicó, además, que a pesar que la situación ha ido mejorando en los pasados años, el trato que muchas veces reciben las extranjeras víctimas de agresión física, verbal o sicológica por parte de la Policía u otros componentes del sistema de justicia es distinto al que obtienen las puertorriqueñas.

“El mismo sistema las revictimiza, y se nos hace muy cuesta arriba poder obtener órdenes de protección... Una orden de protección para una mujer emigrante es prácticamente el triple de esfuerzo. Y la Policía, tenemos muchas dificultades para que le tomen la denuncia, para que lo hagan de una forma con mucha dignidad, y que la puedan ayudar, a veces es cuesta arriba”, sostuvo Grullón.

La marcha, que comenzó al filo del mediodía, buscaba alertar sobre la violencia de género, y exhortar a aquellas víctimas de patrones de conducta violentos por parte de sus parejas a buscar ayuda.

El grupo de manifestantes, en su mayoría mujeres, vestían trajes de novia o ropa blanca y lucían un velo en la cabeza, en memoria de Gladys Ricart, una mujer de origen dominicano que fue asesinada en 1999, por su excompañero en su residencia en New Jersey (EE.UU.) mientras -con su ajuar de novia puesto- se preparaba para su boda con su nueva pareja.

La actividad también conemomoró el Mes Internacional de No Violencia Contra la Mujer, que se celebra en noviembre a raíz del aniversario de las hermanas Mirabal, las dominicanas Minerva, Patria y María Teresa, quienes murieron durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

Las marchantes salieron de la Plaza de la Convalecencia, y caminaron a través de la calle Arzuaga, la William Jones, el Paseo de Diego, y concluyeron en la Plaza Robles con un acto en el que cada una de las mujeres que cargaba una cruz era llamada por un altavoz por el nombre de la víctima, y cada una identificaba el nombre del agresor.