Profanan sepulcro en el Cementerio Municipal de San Juan

12/07/2012 |
Desconocen por qué el cuerpo fue sacado de su ataúd y tirado en una bolsa.

Sucedió en el Cementerio Municipal de San Juan.

Una familia que mantenía un nicho mediante contrato de alquiler en el camposanto ubicado en Río Piedras, donde se supone descansaban “en paz” los restos de su madre, se toparon con la dolorosa e insólita situación de que la tumba había sido profanada y el cuerpo exhumado y tirado en una bolsa plástica en el fondo del sepulcro.

Al día de hoy, aún perplejos por la sorpresa, el matrimonio de Ángel Casiano y María Isabel Pagán aguardan por las explicaciones de los funcionarios del Municipio de San Juan por haber abierto la tumba y exhumado los restos sin su autorización.

“Siempre yo iba con mi papá y lo pintábamos del mismo color. Cuando papá falleció, era muy temprano para exhumar a mi mamá y alquilamos otro nicho. Cuando fuimos a enterrar a mi papá, la tumba de mi mamá estaba en cemento puro. Habían abierto la tumba y la habían tapado. Imagínese cómo me puse: histérico”, expuso Casiano, quien reside en el estado de la Florida, a Primera Hora.

El matrimonio presentó una demanda en el Tribunal Federal por violación de contrato y negligencia, en la que reclaman una compensación por los daños, sufrimiento y angustias mentales de $1,500,000.

Fue el 18 de noviembre de 1998 que la demandante, María Isabel Pagán Rodríguez, firmó un contrato de alquiler de un nicho con el Municipio de San Juan para sepultar a su sobrino Ángel Manuel Meléndez Pagán.

El Municipio les alquiló el nicho 1B0814-5 por una mensualidad de $300, por un periodo de cinco años con opción de renovación. El cuerpo del sobrino fue trasladado con posterioridad al cementerio Los Cipreses, en Bayamón.

El 14 de julio de 2000 murió la madre de Casiano, Adela Meléndez, siendo sepultada en el nicho vacío.

“Desde el momento de la muerte de su madre Adela, los demandantes visitaron la tumba para rezar por su descanso eterno... colocándole flores en su tumba”, se indica en la demanda.

El 26 de marzo de 2006 murió el padre de Casiano. Como no había pasado el tiempo necesario para exhumar los restos de su madre, deciden alquilar otro nicho. Fue mientras hacían esos trámites que descubrieron que habían abierto la tumba y la empañetaron luego con cemento.

“Fuimos a la oficina y se formó un gran problema. De la oficina, mi hija Brenda llamó y le dijimos que habían abierto la tumba y no querían dar explicación. Mi sobrino trabajaba en el Departamento de Salud. Yo hablé como con 30 personas y ninguno me atiende”, relató Casiano.

“Esa gente no dan razones, porque ellos son ejecutivos del Centro de Salud y como esa gente tienen poder...”, dijo.

¿Usted había solicitado la exhumación o le pidieron autorización?

No, pero como ellos son ejecutivos, pueden hacer lo que quieran.

“Fui al Departamento de Salud, a la Torre Municipal. Le escribí a Lorenzo González. Nadie me contestó. Le escribimos a (Jorge) Santini por dos o tres ocasiones y tampoco me contesto. Nadie. Le escribimos a José Miranda, de empresas municipales y tampoco contestó. Nadie me ha contestado ni una llamada ni nada. Imagínese cómo nos sentimos”, dijo con impotencia.

El 28 de marzo de 2006, los demandantes solicitaron permiso para abrir la tumba de Meléndez. La exhumación ocurrió en presencia de su esposa María y para, su sorpresa, y en violación a su contrato, la tumba de su madre sí había sido abierta previamente y profanada sin autorización y los restos de su madre fueron removidos del ataúd donde descansaban y tirados en una bolsa plástica en el piso del nicho.

La demandante describió la experiencia como una difícil de borrar de su mente.

“Es horrible. Cuando abren esa tumba y ver que los restos de ella estaban en una bolsa plástica negra de esas de basura. Uno esperaba que estuviera en su caja. Pues no. Fue impresionante y lo hicieron sin mi permiso. Ellos no han hecho nada, nada por resolver el problema. Nunca había pasado algo así”, lamentó.

En una de las indagatorias, el funcionario municipal Luis Santiago, también demandado, admitió que lo había hecho por cuenta propia y sin encomendarse a nadie ni dar razón.

“Yo lo abrí. Métanme preso si quieren”, se alega que dijo.