Mató a su madre a cuchillazos

12/12/2012 |
El cuerpo de Sandra (círculo) fue hallado en una finca cercana a la PR-717 del barrio Cuyón, en Coamo, por un grupo de trabajadores.  (Para Primera Hora / Edgar Vázquez Colón)  
Sandra García Rodríguez intentó ayudar a su hijo por años y este acabó ultimándola.

Una profunda entrega y ganas de convertirse en madre la llevaron a adoptar dos menores de edad hace cerca de 20 años. Dedicó su vida a ellos, a guiarlos por el buen camino sin pensar que sería su propio hijo, Jonathan García Rodríguez, de 19 años, quien la asesinaría en un crimen que fue planificado, según informó una fuente policiaca.

Aunque ayer la Uniformada no había establecido un móvil para el asesinato de Sandra García Rodríguez, de 55 años, el joven confesó haberlo hecho y hoy enfrentará cargos criminales por asesinato en primer grado, destrucción de evidencia, conspiración y violación a la Ley de Armas, junto a su compinche, Josué Guzmán Morales, de la misma edad.

Según detalló el teniente Cándido Pagán, director del Cuerpo de Investigaciones Criminales de Aibonito, ayer en la mañana, la mujer se suponía que sostuviera una reunión con su equipo de trabajo en la Corporación de Servicios Integrales de Salud de la Montaña, donde fungía como directora ejecutiva hace siete años, pero no asistió.

Casi simultáneamente, su propio hijo la había reportado desaparecida. Pero rápidamente una cosa llevó a la otra.

Un grupo de obreros que se dirigía a realizar trabajos de construcción en una finca cercana a la PR-717 del barrio Cuyón, en Coamo, se encontraron con la macabra escena.

El cadáver de García Rodríguez estaba en medio del camino de tierra. El mismo presentaba varias heridas punzantes, estaba amordazado y amarrado con cables eléctricos a una tabla de planchar.

“Se halló en el lugar un cuchillo de cocina, una navaja de barbero y ropa ensangrentada”, dijo el teniente.

Además, se encontró una mecha con la que intentaron quemar a la mujer luego de apuñalarla. Acto seguido, la Policía se movilizó al sector Las Bromelias, en el barrio Quebradillas, de Barranquitas, donde se halló sangre en distintos lugares de la residencia y en el baúl de una guagua Ford vino, donde se presume que los asesinos la montaron y la trasladaron a Coamo.


En el sector Las Bromelias, la gente permanecía atónita con el horrendo crimen. La residencia de García Rodríguez tenía múltiples coronas navideñas sobre la fachada y estaba impecablemente pintada. Pero esa aparente perfección en el hogar contrastaba con las peleas y discusiones que se escuchaban entre la mujer y su hijo, las que llevaban años.

“Cuando el corazón de una persona se abre para recibir un hijo que no es de uno, guiarlo por el camino del bien desde que tenía dos añitos, eso habla de cómo era ella. Era una mujer excelente, muy preparada, con altos valores cristianos, muy cooperadora”, dijo la amiga de la víctima y pastora de la iglesia Discípulos de Cristo de la comunidad, Patria Rivera.

Rivera detalló que otros feligreses apoyaron a García Rodríguez cuando esta les pidió ayuda para manejar los problemas de conducta de su hijo.

“Ella hizo de todo, lo llevó a los mejores psiquiatras y psicólogos. Incluso lo envió a un lugar en Estados Unidos para que lo ayudaran. Ella fue una mujer de fe que entregó su vida a esos jóvenes. Era alegre, entusiasta y de mucha fuerza”, agregó.

En la cooperativa, el presidente de la Junta, Gerardo Hernández, describió a la víctima como una trabajadora “excelente, muy buena y recta. Hemos perdido a una gran compañera”.

Por su parte, la directora de recursos humanos, Ada Torres, expresó que será muy difícil recuperarse de la súbita pérdida, pero que lo harán “honrando la excelencia con la que ella trabajaba”.

A García Rodríguez le sobrevive su hija, también adoptada, hermana de Jonathan.

“actuó bajo presión”

En el cuartel de Cedro Abajo, en Naranjito, permanecía en estado de shock el padre del otro joven implicado en el crimen, Josué Guzmán Morales.

“Ellos fueron juntos a la escuela, la intermedia Pedro Fernández. Mi hijo tiene condiciones psiquiátricas, retraso. Lo están implicando en esto, pero tuvo que haber sido presionado”, dijo Guzmán Morales. Su compadre, Emmanuel Díaz, también permanecía estupefacto porque llegó a compartir con la occisa en la iglesia Discípulos de Cristo.