Ha demostrado que para alcanzar el éxito y consolidarlo no hacen falta fórmulas estridentes, sino una madurez bien llevada a base de elegancia y sencillez.
Taylor Swift posa para la portada de su último disco, "Red".(Archivo)
Madrid.-
La cantante estadounidense e icono de moda Taylor Swift ha demostrado
en su segunda visita a España que para alcanzar el éxito y
consolidarlo no hacen falta fórmulas estridentes, sino una madurez
bien llevada a base de elegancia y sencillez.
Una
evolución que evidencian las fotografías que ilustran su último
disco, "Red", en la que la intérprete luce un "look"
bohemio, con camisa blanca y pantalones negros cortos, un sombrero y
maquillaje natural, con sus habituales labios rojos.
"Es
importante cambiar y crecer, y hacerlo de forma natural",
explicó a Efestilo acerca de la progresiva transformación que ha
ido experimentando su estilo.
Lejos
de la imagen hipersexualizada y agresiva de Miley Cyrus o Britney
Spears, Swift se dio a conocer como surgida de un cuento de hadas,
una niña rodeada de un aura de pureza y candidez.
Su
larga melena rubia y sus ojos azules siempre le otorgarán ese plus
de dulzura, pero ahora Swift, con 23 años, ha modelado su estilo en
relación con su edad.
"Tenía
16 años cuando publiqué mi primer disco y no creía que fuera
necesario enseñar demasiado, y ahora me pongo otro tipo de prendas",
dijo.
La
intérprete, considerada por Forbes una de las cien personas más
influyentes del mundo, es objeto constante del sector mediático más
feroz.
"Cuando
llevé shorts por primera vez en un escenario, la prensa se llevó
las manos a la cabeza", recordó con humor la joven. Una
decisión de la que no se arrepiente, ya que para ella "es
importante asumir pequeños riesgos".
Su
vida sentimental llena, junto a su estilo, cientos de páginas de
periódicos de todo el mundo dedicadas a los famosos. Celosa de su
vida privada, sin embargo la de Nashville se suelta la melena a la
hora de expresar sus emociones en una canción, a pesar de los
comentarios que pueda suscitar.
"No
me resulta peligroso. No puedo cambiar mi forma de componer, porque
cambiaría lo que soy. Con las canciones aprendo a superar emociones
complicadas", señaló.
Aunque
se siente "afortunada" por haber llegado tan lejos,
reconoció que la fama tiene "un precio" muy alto que
pagar, la ausencia de privacidad.
Por
eso, aseguró que no ha leído nada de lo que se escribe sobre ella
"en los últimos dos años", porque le heriría demasiado.
Ese no es su único recurso: concienciarse y "centrarse en las
cosas buenas" también le ayuda a sobrellevarlo.
"Tengo
mis días mejores y peores, y entonces las canciones me ayudan a
sobrellevarlo", concluyó.