A pesar de su fe, están a favor de la pena de muerte

01/29/2013 |
Parecieron favorecer en su gran mayoría la aplicación de la máxima sentencia, aun cuando algunos de los ciudadanos expresaron reservas por sus creencias religiosas

La primera ronda de candidatos en ser entrevistados para formar parte del jurado del caso de pena de muerte contra el presunto autor intelectual de la Masacre de La Tómbola, en Toa Baja, pareció favorecer en su gran mayoría la aplicación de la máxima sentencia, aun cuando algunos de los ciudadanos expresaron serias reservas por sus creencias religiosas o por su sentido de moralidad.

Ayer dio inicio el proceso de selección de jurado en la sala del juez federal José A. Fusté para el juicio que se ventilará contra Alexis Candelario Santana, señalado como el “cerebro” del atentado.

Candelario enfrentará el proceso judicial por varios cargos de asesinato relacionados con una empresa de crimen organizado junto con otro individuo, David Oquendo Rivas, presunto asesino de La Tómbola, pero solo el primero fue certificado para la pena capital por el Departamento de Justicia de EE.UU.

De ser encontrado culpable, Candelario tendría que pasar por un segundo proceso judicial, parecido a un juicio, en que el mismo jurado aplicaría las únicas dos sentencias viables: vida en prisión o la máxima sentencia por la inyección letal.

La pena de muerte solo se puede conseguir mediante una votación unánime de los 12 miembros del jurado y, de no conseguir este resultado, el juez tendría que sentenciar al acusado a una cadena perpetua.

Durante la selección del jurado, las partes, tanto la defensa como la fiscalía, les preguntaron a los candidatos sobre su sentir acerca de la pena de muerte. Aun los más escépticos ante el ajusticiamiento aseguraron que considerarían la pena ante la muerte de inocentes, matanzas en masa, entre otros actos que generalmente provocan el repudio y la indignación social. También inclinaron la balanza a favor del estatuto si se trata de un acusado reincidente.

De los 19 ciudadanos entrevistados ayer, 12 fueron excusados y siete se consideraron como “precualificados”. Para el caso de Candelario había originalmente unos 569 candidatos y 200 de ellos fueron eliminados mediante formularios que intentaban averiguar su sentir sobre la pena capital antes de que comenzara el proceso de desinsaculación ayer por la mañana. Diariamente se seguirá depurando la lista hasta terminar con un proceso en que las partes podrán solicitar la retirada de los candidatos mediante un proceso de perentorias.

“Dios tiene que tomar la decisión de vida y muerte. Pero podría aplicar la sentencia si así me lo requiere la ley”, indicó una mujer de mediana edad que pasó el primer cedazo de las entrevistas.

Por otro lado, el proceso de selección de jurado en otro caso de pena capital, el de Lashaun Casey, acusado de matar a un agente encubierto, fue pospuesto ante una moción presentada el pasado domingo por su defensa que señalaba que uno de sus “expertos” estaba enfermo.