Vistazo a una histórica Serie del Caribe

02/09/2013 |
Celebración Al final de la jornada, los Yaquis de Obregón fueron quienes se mantuvieron de pie para reclamar el trofeo de campeones en la Serie del Caribe.  (AFP / Ronaldo Schemidt)  
Destacamos lo bueno, lo malo y lo regular del evento en que los Yaquis vencieron, 4-3, a los Leones en un juego final a 18 entradas.

Hermosillo, México. Cayó el telón de la Serie del Caribe 2013 luego que los Yaquis de México se proclamaran reyes del béisbol caribeño en un maratónico partido ante los Leones del Escogido de República Dominicana.

Ambas novenas escribieron una página en la historia del evento al completar el partido en 6 horas y 59 minutos. De hecho, la extensión del juego fue la razón para la cancelación de la ceremonia de clausura.

A dos días de haber concluido el evento, es necesario echar un vistazo a las cosas que se destacaron y, a su vez, aquellos aspectos que dejaron un mal sabor.

Lo bueno

La ciudad de Sonora inauguró el moderno Estadio Sonora. Vistió sus mejores galas a pesar de que el día antes se colocó la última capa de cemento en algunas áreas de las gradas.

La emoción de las personas en el parque fue impresionante. El ambiente dentro del estadio con la multitud a punto de reventar gritando porras hacía que se le erizara la piel a cualquiera.

Por otro lado, el nuevo formato le devolvió a la serie el pique que había perdido. Por primera vez, el campeón no se definió un día antes de concluido el evento y todos los equipos tuvieron opciones matemáticas de ganar a dos fechas de la gran final. El último partido fue la cherry que le faltaba al postre. Las novenas de México y República Dominicana protagonizaron una batalla a 18 entradas. Fueron pocos los fanáticos que abandonaron el estadio. Permanecieron bailando, a pesar de que la cerveza ya se había terminado en la décima entrada.

Lo malo

Los graves problemas de desorganización que reinaron en los primeros días y los contratiempos que enfrentaron algunos periodistas al momento de obtener sus credenciales se extendió por dos días.

Por otro lado, hubo un problema de falsificación de credenciales y el doble uso de boletos, que provocó que se cancelara el libre paso al exterior durante el juego. Las personas, en especial los periodistas, no podían salir del estadio, pues se corrían el riesgo de que al regresar no las dejaran entrar.

Se rumoraba que los revendedores de boletos estaban cobrando 10 veces más del precio de venta fijado para el evento.

Lo regular

Las discrepancias en el pago de salarios o dietas entre los jugadores y sus respectivas ligas. Fue lamentable que ambas partes dirimieran el asunto estando en Hermosillo, abriendo paso a la posibilidad de que la plantilla de algún equipo no se presentara al terreno.

Urge poner en blanco y negro las cantidades y los días que se les pagará a los jugadores por su trabajo y que las respectivas ligas invernales cumplan con lo acordado para evitar malentendidos.

Por otro lado, los Criollos fueron los únicos que no llegaron a Hermosillo en un vuelo privado. Eso provocó que los jugadores tuvieran que realizar un viaje de más de 12 horas, de las cuales seis fueron de espera en el aeropuerto Benito Juárez de Ciudad de México.

La incomodidad por el viaje era latente en su rostro si se toma en cuenta que salieron en dos vuelos a las 7:50 a.m. y 9:10 a.m. La novena boricua llegó a Hermosillo a las 2:30 a.m.

Pero, ya se cerró otro capítulo en la historia de la Serie del Caribe y el próximo será la isla Margarita, en Venezuela.

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