El amor en los tiempos de "Chemo"-VÍDEO

02/14/2013 |
El alcalde no sabe precisar qué es, pero tiene un qué sé yo y un no sé qué que supuestamente enloquece a las mujeres.
Al alcalde José “Chemo” Soto le gusta tener control de la conquista, es decir, tomar la iniciativa al momento de enamorar a una mujer. (luis.alcaladelolmo@gfrmedia.com)  

Asegura que siempre ha sido un donjuán. Y, “humildemente”, dice que no sabe lo que tiene, pero es de esos hombres que llega a un lugar y las mujeres se vuelven locas. Actualmente está soltero, pues “no hay amiguita íntima”. Pero si cae algo, “yo me las corro como sea”, dice en referencia a que tiene los brazos abiertos a otro posible amor… ¡ya perdió la cuenta!

Con motivo del Día del Amor, conversamos con el alcalde de Canóvanas, José “Chemo” Soto, sobre su vida romántica. Y aunque en esta etapa de su vida no tiene pareja, lo cierto es que las historias románticas que ha vivido desde los 13 años –cuando por primera vez lo flechó cupido– son el libreto perfecto para un culebrón.

Sobre esa primera relación no dijo mucho, pero pasó de todo. Luego, llegaron los años de mozo y fue entonces cuando comenzaron las verdaderas conquistas que lo llevaron a un sinnúmero de amoríos, de los que perdió la cuenta, y a dos matrimonios frustrados. Ninguno duró más de dos años. “Es que soy buen padre, pero mal marido… Le dedico mucho tiempo al trabajo”, dijo para justificar sus rompimientos amorosos.

Aun así, dice, no ha perdido nunca su espíritu de galán. Al contrario, asegura que conserva su sex appeal como en las épocas de antaño, cuando todavía su piel estaba tersa y su cabellera no estaba cubierta de canas.

“Te lo digo claro, yo llego a los sitios y tengo algo que caigo bien a las mujeres. Y eso ha sido así desde jovencito que me fui para el Ejército y ha continuado ahora que soy alcalde”, dijo.


Gran parte de sus pasiones las vivió en un sitio de baile en el área metro que frecuentaba mucho y que se llamaba Xanadú. Allí iba, no solo a demostrar lo buen bailarín de salsa que es, sino a ligar mujeres.

“Yo me ponía jeans, unas botas bien altas, una chaqueta blanca y un sombrero de aviador y ¡júm! te hago un cuento... miraba las mesas en las que hubieran 10 u 11 mujeres y sacaba a bailar a la más fea y gorda. Luego sacaba a la más vieja, y así poco a poco llegaba a la que me gustaba… porque con las mujeres hay que ir poco a poco, si no, uno se desilusiona”, cuenta sobre sus trucos de enamoramiento.

Ahora son las mujeres las que lo buscan a él. Eso dice. De hecho, contó que hace poco recibió en su oficina a una dama que llegó desde Ponce a conocerlo. “Hizo turno desde las 3:00 de la mañana y me dijo: ‘Alcalde, lo único que quiero es darle un beso. Mi cuarto está lleno de notas suyas’”, manifestó quien concedió el deseo a la fémina, “pero lo dejé ahí”.

Es que Chemo, en esas cosas, es a la antigua. Le gusta tener control de la conquista; tomar la iniciativa.

¿Y cómo es su mujer ideal?

Flaquita… las gordas no me gustan. Mírame, yo me ejercito seis días a la semana a las 5:00 de la mañana. Y me mantengo en forma porque hago 200 abdominales diarios… por eso soy 33 de cintura. Uno tiene que cuidarse, y las mujeres también deben hacerlo.

Al ser tan exigente, le insistimos en que enumerara qué atributos tiene para ofrecerle a una fémina. Y fue muy preciso en su contestación: “Soy buen amante y aventurero”.

Pero ojo, los juguetes sexuales no le gustan. Mucho menos para regalarlos para un Día de San Valentín. Para Chemo, un regalo nice sería una cena, una copita de vino y, para culminar la noche, nada de lingerie. “Nah, eso no. El mejor vestido de una mujer es su desnudez”, dijo zalamero.