Con la misma meta: ayudar a los demás -FOTOS

03/04/2013 |
Líderes huelguistas trabajan por los más desprotegidos; otros esperan retomar sus estudios.

Transcurridos dos años de la huelga, ¿dónde están y qué hacen los líderes estudiantiles de la Universidad de Puerto Rico (UPR)?

Arturo Ríos, Adriana Mulero, Giovanni Roberto, Xiomara Caro, Ian Camilo Cintrón Moya y Carla Torres han cambiado poco físicamente –unos más que otros–; puede que vistan y hasta hablen diferente, pero siguen persiguiendo los mismos objetivos de siempre.

Todos continúan comprometidos con una agenda social a favor de los trabajadores, de los jóvenes y niños más pobres de Puerto Rico y siguen abogando por una educación de calidad y accesible para todos como motor de cambio.

Algunos de los líderes estudiantiles lograron regresar a la UPR, otros están trabajando como Arturo Ríos Escribano, quien desde hace poquito funge como asesor de asuntos laborales del gobernador Alejandro García Padilla, y hay otros que cuentan los días para poder retornar al alma máter.

“Nunca he militado en ningún partido, no soy estadolibrista, no soy popular y el gobernador lo tenía claro cuando me hace el acercamiento”, dijo Ríos.

Arturo se reafirma en su ideología independentista, pese a que trabaje en La Fortaleza. Dice que “lo he sido, lo soy y lo seré por convicción y principio”.

El Palacio de Santa Catalina es, para él, una plataforma desde la cual “se pueden hacer muchas cosas”, aunque la “calle” la sigue concibiendo como “un lugar que nunca se debe abandonar”.


Si se trata de imagen, la más cambiada es Xiomara Caro.

Durante la huelga, ella era la muchacha de pelo largo negrísimo y sin maquillaje que, con megáfono en mano, insistía en las reivindicaciones estudiantiles.

Xiomara, que cambió su estilo de peinado y ahora tiene mechones rubios en la parte baja de su cabello, trabaja con el Boys and Girls Club, donde se encarga de convencer a empresas e individuos de la necesidad de “invertir ” en esa institución.

Boys and Girls Club les provee servicios de educación, salud, destrezas de vida, liderazgo y carácter, y recreación y deportes a niños y adolescentes de 11 comunidades de la Isla luego de sus horas de clases.

“Siento que esto es una continuación del trabajo que hicimos como universitarios. Mi causa es la juventud”, dice Xiomara, “solo que ahora la misión es más amplia”.

La ex huelguista terminó sus estudios de Derecho en la UPR y, por ahora, no se ve ejerciendo esa profesión.

En otro de los casos, la foto en la que Adriana Mulero es cargada en hombros por un policía que tocaba sus senos indignó a muchos.

Ella era delgadísima y de apariencia frágil, y sigue siéndolo, pero no tanto como en la huelga.

Adriana fue suspendida de la Universidad por dos años y regresó a sus clases de maestría en estudios hispánicos el año pasado.

Su estadía fue breve. No ha podido darles continuidad a sus estudios por no tener dinero para pagar la deuda del semestre pasado, que era de $900, ni con lo que le costaban los estudios de este semestre que sobrepasaban los $1,000.

Adriana ofrece clases de español para extranjeros. Su meta es ser “maestra de español en una escuela de este país”.


Giovanni Roberto fue uno de los líderes más famosos de la huelga.

En los pasados dos años estuvo ejerciendo como maestro en la Nueva Escuela. Giovanni terminó sus cursos de pedagogía gracias a que el tribunal dictaminó que lo admitieran en las clases.

El ex líder estudiantil, notable por sus gorras y por las bandas que utilizaba en el pelo, no cesa de hacer gestiones en la Oficina del Registrador del Recinto de Río Piedras para que todas sus clases aparezcan en su expediente académico. Con eso, ya sería maestro con licencia.

Mientras, Ian Camilo Cintrón Moya sufrió una suspensión de dos años y también regresó a la UPR. “Salir de la Universidad fue bien fuerte a nivel personal. Había enfocado mi vida en la lucha universitaria y, de la noche a la mañana, no tenía ni mis estudios ni trabajo… Todo se detuvo de forma abrupta”, relata el joven, quien temió quedarse fuera de la UPR por siempre.

Su objetivo es bien parecido al de los demás: dar clases en el sistema público de enseñanza puertorriqueño.

Carla Torres se llevó las primeras planas al final de la huelga. Ella es la muchacha de pelo rubio rizo que se trepó en el bonete del vehículo que transportaba a la rectora el día del motín del 7 de marzo de 2011.

Carla sufre una suspensión de tres años, periodo que anhela que se acorte si hay amnistía, para proseguir cuanto antes sus estudios de bachillerato en ciencias políticas y sociología.

Carla se mantiene trabajando como mesera en un restaurante. Su proyecto de vida es continuar una maestría en relaciones internacionales, o en estudios de género.

A la joven universitaria la llevaron tres veces a corte: por obstrucción a la justicia por agresión, daño a la propiedad e interrumpir una reunión lícita. En los primeros dos casos salió inocente, pero aceptó culpabilidad en lo de la reunión y pagó $15 de multa.