Un quinceañero colectivo

Por Libni Sanjurjo / lsanjurjo@primerahora.com 04/07/2013 | 10:24 a.m.
La escuela superior Federico Asenjo lleva 18 años celebrando quinceañeros. (mariel.mejia@gfrmedia.com)  
Celebran su adiós a la infancia en un singular cumpleaños en la escuela superior Federico Asenjo, en Barrio Obrero.

Verlas era como apreciar un ramo de rosas  bañado con azules, violetas, rosas y verdes. Era evidente su alegría. Sus rostros, peinados y vestidos acentuaban la belleza de unas jovencitas que dejaban atrás la infancia para abrir paso a la madurez.

No era para menos. Las quinceañeras –acompañadas por elegantes varones de chaqueta, que también celebraban sus 15 años–  eran protagonistas de un evento singular que hace 18 años se celebra  en la escuela superior Federico Asenjo, en Barrio Obrero: un quinceañero colectivo.

“Déjame verte. ¡Qué linda! Date la vuelta”, se escuchó decir a una madre emocionada. 

Para estas “princesas”, la iniciativa de la maestra de empresas Ilda Espinosa es especial porque pueden celebrar, junto con sus compañeras y compañeros,  una ceremonia religiosa que precede a una gran fiesta en  el Centro de Convenciones de Cataño. “No siempre se cumple 15 años”, comentó una de las chicas, Lizmary Alcántara.

Para ella, la llegada de las 15 primaveras significa que “ya es tiempo de madurar, estás a pocos pasos de ser mujer; que ya la niñez se dejó atrás para hacer tu propia vida”.

De igual forma, uno de los estudiantes, Raymond Ofarril, piensa que, al cruzar la frontera de los 14, inicia una etapa en la que se siente “capaz, me siento maduro de enfrentar nuevas cosas y prepararme para nuevas metas”.  

Pero los estudiantes  no eran los únicos emocionados el pasado 21 de marzo. Las madres no podían esconder la alegría al ver que sus niñas y niños se alejan cada vez más de la infancia.  “Es una emoción porque no es solo llegar, es llegar a este momento, a los 15 años, sin tener baby, eso hay que celebrarlo por todo lo alto”, menciona María M. Rivera, madre de Melanie Rodríguez, quien aspira a ser meteoróloga.

Además, la celebración de este evento les  permite a las y a los  estudiantes en situación de pobreza la oportunidad de tener una fiesta para disfrutar  el importante acontecimiento. “Las personas que no tienen dinero para un quinceañero pueden celebrarlo aquí”, destacó Alcántara.

Hace 18 años

Según Espinosa, la iniciativa surge en respuesta a  una estudiante que un día llegó triste a  su salón. “Cumplí 15 años y nadie me felicitó”, recordó.

Entonces, a la maestra se le ocurrió celebrarle el quinceañero, al igual que a otras dos estudiantes. “Les celebré los 15 a las tres. Y al otro año se unieron más. Al llegar el tercer año, lo celebramos a todos (los que cumplían)”, indicó la educadora.

Para ella, es importante celebrar este acontecimiento porque ese día se ven diferentes: las muchachas   visten trajes largos –algunas nunca se han puesto tacos– y los muchachos, etiquetas.

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