Una vida tocada por el maltrato

Por Agustín Criollo Oquero 04/27/2013 |
El joven vivió desde los cuatro años bajo la custodia del Departamento de la Familia y, contrario a otros, corrió tras sus sueños y logró superarse.
El joven estudiante de justicia criminal quiere ser un ejemplo para sus hermanos. (jose.reyes@gfrmedia.com)  

Como un sobreviviente.

Así se ve a sí mismo Jordan Navarro, un joven canovanense que, a pesar de haber tenido en su contra todas las posibilidades de éxito, a sus 22 años ha logrado forjarse un futuro en circunstancias en que miles de jóvenes se pierden en el anonimato.

Desde los cuatro años, Jordan, nacido en el barrio La Central de la Ciudad de los Indios, conoce el drama de haber sido removido de la custodia de su madre junto con sus dos hermanos menores: Félix y Luis para ser llevados a un hogar sustituto del Departamento de la Familia (DF).

Hoy, el joven estudiante de justicia criminal se apresta a terminar su bachillerato en la Universidad del Este con la expectativa de seguir sus estudios en leyes y ayudar a jóvenes que, como lo fue él, son custodiados por esa agencia gubernamental.

“Siempre me he enfocado en que tengo que salir adelante y ser un ejemplo para mis hermanos porque es lo más que yo quiero en este mundo”, aseguró Jordan, quien se independizó a los 16 años a través del programa Vida Independiente del DF.

“Me motivó estudiar justicia criminal porque quiero buscar el bienestar de los demás. Empecé estudiando otra cosa, pero me puse a pensar un día y dije: ‘A lo mejor yo estoy en esta vida para ayudar a los demás’”, recordó el joven que comenzó estudiando ingeniería eléctrica, pero quien ahora tiene como norte terminar su carrera y unirse a la fuerza laboral del DF.

Jordan asegura con mucho entusiasmo que le gustaría convertirse en un procurador de menores, ya que son estos profesionales los que velan directamente por el bienestar de los niños que se encuentran bajo el cuidado del Estado.

“Yo tuve buenos procuradores que siempre estaban pendientes de mí y quisiera hacer lo mismo, ya que yo pasé por eso y conozco bien cómo son las cosas”, explicó.

Aunque admite que son muchos los jóvenes que se pierden dentro del sistema del DF, Jordan también reconoce que existe un alto porcentaje que, como él, logran superarse y convertirse en personas de bien.

Sin embargo, este joven, como producto del sistema, opina que ese departamento gubernamental debería incrementar el monitoreo a los hogares de crianza para evitar situaciones de maltrato que puedan afectar a los niños bajo la custodia del DF.

“Yo pienso que es importante darle más monitoreo a los hogares del Departamento porque existen muchas personas que están en esto por el dinero y no porque quieren ayudar. Yo tuve suerte de que los hogares que me tocaron eran buenos, pero la realidad es que no todos tienen esa misma suerte”, mencionó el joven.

“También estaría mucho más pendiente del programa Vida Independiente porque, cuando yo estaba en el programa, veía muchos de los muchachos que no hacían nada y simplemente vivían de las ayudas del Departamento y la idea es que se puedan superar”, puntualizó.

Jordan hizo hincapié en la importancia de esforzarse para salir adelante, no importa cuáles sean las circunstancias personales, e instó a los miles de jóvenes que, como él, fueron removidos de sus hogares y son criados por el Estado a no darse por vencidos porque la oportunidad de superarse existe y se puede lograr.

Una vida dura

Desde muy temprana edad, Jordan y sus hermanos conocen lo que significa ser separados de su madre biológica para ser criados en un hogar sustituto.

Con mucha franqueza, el joven canovanense relató el ambiente en que se encontraba a los cuatro años cuando fue removido legalmente de la residencia de su madre biológica junto con sus dos hermanos.

“Mamá tenía problemas con la droga y me sacaron a mí y a mis dos hermanos de la casa por nuestra propia seguridad. Éramos de cuatro, dos y un año que estábamos en mucho riesgo”, recordó.

“Me acuerdo perfectamente cuando me fueron a sacar y me llevaron al hogar sustituto en San Isidro. No nos asustamos mucho porque los procuradores del DF fueron muy cuidadosos y nos dijeron que veníamos horita. En ese hogar estuve hasta los 16, cuando me fui por Vida Independiente”, relató el joven.

Jordan aseguró que el hogar sustituto que lo acogió fue como una familia para él y sus hermanos, aunque admite que, al entrar a la adolescencia, la rebeldía característica de la edad lo obligó a independizarse.

Sin embargo, a través de la consejería de un trabajador social del DF logró superar esa crisis.

“Tenía mucha rabia por dentro porque no entendía por qué no estaba con mi mamá, por qué no los conocía (a su familia). El trabajador social Ángel Rodríguez me explicó que mi mamá estaba enferma y no tuvo la fuerza de voluntad para luchar contra la droga y ahí me di cuenta de que tenía que luchar yo para darle el ejemplo a mis hermanos”, recordó.

Hoy día, Jordan asegura que tiene una vida plena y un amplio futuro por delante, del cual no piensa desperdiciar ni un segundo. Recientemente, logró reconectarse con su madre biológica a través de familiares y próximamente planea un reencuentro con ella después de 18 años sin verla.

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