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Sumergidos en la aventura del mar -VÍDEO

Por Daileen Joan Rodríguez 06/22/2013 |
Jóvenes de residenciales públicos de Mayagüez redescubren la belleza del fondo marino.
Pedro “Peter” Morales Ortiz tiene 17 años y sus metas son ser rescatista de la Guardia Costera e instructor de buceo. Para Primera Hora / Olimpo Ramos  

Aguadilla. Sueñan debajo del mar.

¿Qué tienen en común más de un centenar de jóvenes de residenciales públicos de Mayagüez? Que gustan de estar este verano “bajo el mar –como dice la canción de los Beatles– en un jardín de pulpos, a la sombra”.

Viviendo una experiencia, que podría cambiar para muchos “sus estrellas” y destino, los 125 jóvenes se preparan con equipos de buceo, venciendo temores y superando limitaciones sociales y económicas, para entrar a las profundidades del mar y descubrir un mundo que no todos vemos.

Este grupo de jóvenes, entre las edades de 12 a 17 años, es parte del campamento de verano del Instituto de Artes Marinas, auspiciado por la Administración de Vivienda Pública y el Municipio de Mayagüez, para brindarles herramientas a menores de residenciales públicos que tienen ante sí la oportunidad de forjar una carrera profesional en la industria del turismo y áreas relacionadas.

¿Qué tienen en común Peter y Natalia? Que siempre han soñado con el mar y desean muy dentro de su corazón guardar nuestras costas. Peter y Natalie, de 17 y 14 años, respectivamente, inician con este primer paso su sueño de pertenecer a la Guardia Costera.

“Siempre he soñado con esto”, dijo Pedro “Peter” Morales Ortiz, residente del complejo público Yagüez.

“Esta fue mi primera vez. Ya antes había hecho snorkeling y fue interesante porque en la vida marina hay muchos peces que no había visto”, agregó.

¿Qué tesoros albergan los jardines submarinos? “Vi corales, un pez león y muchas cosas que no se pueden ver en la tierra. Fue una experiencia bien grande”, manifestó el joven, quien dice que continuará su preparación para llegar a ser instructor de buceo y posteriormente lograr entrar a la Guardia Costera como rescatista.


Listos con su BCD (buoyancy control device), tanque y regulador, se lanzaron al mar en busca de otra experiencia a 20 pies de profundidad. Tomando en cuenta las reglas de buceo, Peter dice que “uno siempre tiene que seguirlas porque así nunca te pasará nada debajo del mar”. En su paseo, aprovechan para sacar de las profundidades alguna que otra basura que encuentran en su ruta submarina, demostrando que cobran conciencia de los recursos naturales.

Para Natalie Rivera Ortiz, del residencial Sábalos Garden, su experiencia fue “realmente única, de verdad. Vimos diferentes clases de peces, arrecifes de coral, estrellas… par de cosas”. La joven, que nunca antes había buceado, asegura que la experiencia en el campamento “me impacta bastante porque ahora me va a ayudar a entrar a la Guardia Costera. Siempre me ha gustado el mar, desde antes de venir a este campamento. Y ahora será realidad”, manifestó.

Una pasión que cambia vidas

Por su parte, José Morera, director del Instituto de Artes Marinas, destacó que este es el segundo año que se lleva a cabo este campamento de verano y que “el reto ha sido convencer a la gente del (efecto del) Programa. Lograr que tenga eco en las distintas agencias a las que hemos tocado puertas para que las personas entiendan lo que tratamos de hacer aquí”.

Señaló que “el buceo es un vehículo con el cual ayudamos a los jóvenes en su liderazgo, autoestima, educación sobre el ambiente, responsabilidad, seguir instrucciones, entre otras cosas”. De la clase del verano pasado, nueve de 20 estudiantes hoy son instructores del campamento y 16 consiguieron trabajo en diferentes áreas. Incluso, uno ya montó su propio campamento de verano en Rincón, pues luego de adquirir su bote y equipos, se convirtió en un microempresario.

“El desarrollo de ellos es increíble, son líderes dentro de la industria, son líderes dentro de sus residenciales y se proyectan como tal. Su cambio es palpable, llegaron un poco aprensivos y ahora se han dado cuenta de que tienen herramientas dentro de sí, con las que pueden aportar en su comunidad y fuera de ella”, concluyó Morera, seguro de que sus muchachos están llenos de esperanzas.

Se fajan para lograrlo

Todos los días estos jóvenes madrugan para salir en transporte de Vivienda Pública hacia Juana Díaz para aprender a bucear. Teniendo en su pueblo de origen el flamante complejo de piscinas de Mayagüez 2010, ubicadas en el Recinto Universitario de Mayagüez, viajan hasta allá porque el millonario complejo de piscinas en el RUM necesita reparaciones.

Las lecciones aprendidas en este campamento, luego, les servirán a estos jóvenes para poder prestar sus servicios a la industria del turismo local. Actualmente, las clases de buceo recreacional se están llevando a cabo en la piscina olímpica en el municipio de Juana Díaz de 9:00 de la mañana a 4:00 de la tarde. Allí reciben clases de práctica básica para posteriormente recibir entrenamientos en escenarios naturales de diferentes playas del país.

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