El delantero Ángel Álamo entiende que su rol en la Selección Nacional es venir del banco. (Primera Hora / José L. Cruz Candelaria)
sábado, 20 de agosto de 2011
Raúl Álzaga / Primera Hora
Todo Equipo Nacional necesita un ‘palero’ designado; ése jugador imprescindible que cuando lastiman a uno de sus compañeros, tiene las agallas y la disposición de venir del banco y nivelar las hostilidades en las ‘artes marciales’ del baloncesto.
Y si de casualidad ese tipo de jugador también puede jugar de las posiciones tres a la cinco, meter el triple, rebotear y defender, de seguro será atractivo a los dirigentes.
Por eso no es casualidad que el delantero Ángel Alamo todavía esté en la conversación de los 12 finalistas para el Preolímpico en Argentina.
“Yo vengo aquí a hacer el trabajo que los dirigentes quieran de mí. Estoy claro que no voy a jugar 30 minutos, que serán pocos los toques que tendré por juego y que habrán noches que ni siquiera veré la cancha. También sé que muchas veces sólo seré utilizado para jugar físico, para imponer respeto y no tengo problema con eso. Sé cuál es mi rol y por eso estoy todavía aquí”, dijo Álamo a Primera Hora tras enterarse de su viaje a Brasil a la Copa “Tuto” Marchand y la posibildiad de quedarse para Argentina.
Sin embargo, para Álamo el camino para llegar a esta posición ha sido bastante pedregoso luego de lastimarse una rodilla durante las prácticas de la preselección en el 2008 y quedar en el limbo por los siguientes dos años.
“Ha sido una tarea dificil salir del hoyo y mucha gente que me ha apoyado para llegar aquí como mi familia, y en epscial Jerome Mincy (asistente con los Piratas de Quebradillas). Con él practicaba individual esta temporada todos los días a las 4:30 p.m. antes de que la práctica de los Piratas empezara a las 6:00 p.m. y siempre me dijo que el trabajo duro iba a ser recompensado. Y aquí estamos”, indicó Alamo.
“Con Mincy he aprendido muchas cosas y espero poder emplearlas con el Equipo Nacional”, apuntó.





