viernes, 1 de mayo de 2009
Francisco Rodríguez-Burns / Primera Hora
La llegada de la gripe porcina a Puerto Rico es inminente debido a los estrechos vínculos que unen la Isla con la ciudad de Nueva York, foco de la enfermedad en suelo estadounidense, así como la entrada de viajeros que residen o visitaron México en días recientes.
El Departamento de Salud subrayó que no debería cundir el pánico de reportarse el primer caso positivo en la Isla, pero insistió en que los puertorriqueños deben tomar todas las medidas preventivas para reducir el contagio, lo que implica evitar el beso de saludo e, in cluso, el apretón de manos debido a que el contacto corporal sirve como el principal conductor del virus.
El epidemiólogo del Estado, Johnny Rullán, calificó como “inminente” la propagación del virus en la Isla debido a su expansión intercontinental.
Por su parte, el secretario de Salud, Jaime Rivera Dueño, aseguró que el sistema sanitario de la Isla cuenta con el personal médico para la “detección temprana y el manejo adecuado” del virus.
“El sistema de salud está preparado para enfrentar lo que la Organización Mundial de la Salud calificó como una inminente pandemia”, dijo el funcionario.
Al igual que sucede con otros tipos de influenza, la enfermedad puede resultar mortal para las poblaciones de alto riesgo, como los pacientes con enfermedades crónicas, los ancianos y los niños menores de cinco años de edad.
Solamente en Estados Unidos, mueren aproximadamente 35,000 personas cada año por la gripe, pero ante la falta de una vacuna para tratar el virus que se originó en México, las autoridades puertorriqueñas activaron un abarcador plan de contingencia que se extiende por todas las regiones de Salud de la Isla.
La agencia solicitó el cierre temporero de las escuelas donde se reporten casos positivos. La clausura debería extenderse por un periodo de siete días de no suscitarse un nuevo caso entre los estudiantes y empleados del plantel.
Del mismo modo, se recomendó que cualquier persona contagiada permanezca en su hogar durante los ocho días que puede transmitir el virus a otra persona, de no presentar unas condiciones graves que requieran su hospitalización.
Tanto el paciente como su cuidador deberían utilizar mascarilla y lavar sus manos con agua y jabón para reducir la posibilidad del contagio a otras personas, incluyendo su familia directa.
La cantidad de instalaciones sanitarias, como hospitales y centros de diagnóstico y tratamiento, que contarán con los estuches para realizar las pruebas preliminares de la enfermedad aumentó de 16 a 83. Los pacientes deberían evitar las salas de emergencia si su cuadro clínico es estable.
La cantidad de casos sospechosos reportados en la Isla ascendió ayer a 11, pero ninguno resultó positivo. Se prevé que esa cantidad aumente de manera dramática y diariamente debido a las pruebas que se harán en las instituciones. “No se puede abarrotar el sistema, ya que lo más importante es el criterio médico”, dijo el director del programa de bioseguridad de Salud, Rafael Burgos Calderón.
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