El abogado de Raymond Molina estableció que Carlos Romero Barceló ya había consumido tres tragos cuando entró el acusado en escena. (Primera Hora / Archivo / Heriberto Castro)
viernes, 10 de octubre de 2008
Rosita Marrero / Primera Hora
Confrontativo Romero.
La defensa del banquero cubano Raymond Molina, acusado de propinarle un puño en el ojo a Carlos Romero Barceló, intentó establecer ayer que fue el ex gobernador quien hizo el primer amago para agredir a su cliente y que el líder Partido Nuevo Progresista (PNP) tenía los puños cerrados en señal de ataque.
En el segundo día del juicio contra Molina, y en el turno de contrainterrogatorio, el abogado Luis Aponte Martínez estableció que Romero ya había consumido tres tragos cuando entró el acusado en escena, en el restaurante Pelayo en el Condado.
De igual modo, y refutando declaraciones vertidas por Romero, usó el vídeo que recoge los hechos de lo sucedido para probar que el aguerrido dirigente de la Palma sí había saludado a Molina a su llegada.
“No sólo le dio la mano, sino que se la dio efusivamente”, dijo Aponte.
“Le di la mano, pero no efusivamente”, respondió Romero en tono confrontativo.
El abogado llevó a Romero a entrar en contradicciones con su declaración jurada prestada el 7 de febrero de 2008 y con lo declarado en la vista preliminar.
“Romero, usted dice que había tres o cuatro personas, que había entremeses en la mesa y que había tragos”, planteó Aponte.
“Yo pedí un trago”, ripostó Romero.
“Vodka con 7-Up”, agregó el abogado.
“De dieta”, añadió Romero.
El otrora presidente del PNP hizo hincapié en que no se podía decir con certeza si algún vaso era de agua, porque “él suele beber agua”.
“Lo cierto es que usted estaba empinando el codo”, insistió el abogado.
“Puede ser”, contestó Romero.
“[…] Usted lo describe (a Molina) como un individuo que le cae mal, porque es una persona que trata de imponer su criterio”, le insistió el abogado.
“Además me caía pesao”, le ripostó Romero sin que nadie le preguntara.
Abogado y testigo mantenían un careo constante.
El juez Abelardo Bermúdez se vio obligado a intervenir en más de una ocasión para llamar la atención a la defensa y al testigo.
Aponte trató que Romero aceptara que él fue el primero en agarrarle las manos a Molina, el primero en levantarse de la silla y el primero en caminar hacia adelante en posición de ataque.
Romero lo refutó indicando que le agarró las manos a Molina porque lo estaba manoteando y apuntando un dedo a su ojos. “Me estaba halando”, dijo.
El abogado le repitió varias veces que Molina estaba sentado y Romero respondió molesto y con cinismo: “¿Cuántas veces lo va a decir. Está arrodillao”.
El juicio sigue hoy a las 10:00 de la mañana.





