La madre de Vivian Marie Rivera Acevedo firmó para donar los órganos de su hija, pero le informaron que no se pudo porque los mismos estaban deteriorados. (Archivo / Suministrada)
miércoles, 3 de marzo de 2010
Rosita Marrero / Primera Hora
Vivian “se golpeó ella misma”.
El informe registrado en el libro de novedades de la cárcel de mujeres de Vega Alta, en torno a la golpiza que recibió la confinada Vivian Marie Rivera Acevedo, refleja un intento de amapuchar la agresión ocurrida seguido por la crasa negligencia de no trasladar de inmediato a la joven a un hospital.
“Vivian se autogolpeó y se fracturó las costillas ella misma”, dice el informe.
Al día de hoy, la Administración de Corrección no ha dado una explicación sobre lo ocurrido.
Todavía se encuentran investigando lo que pasó: que a una confinada le dieron una golpiza, y la teniente María Rivera, superintendente de la institución, no hizo nada; el médico de la cárcel la mantuvo en enfermería tres días, dándole Panadol por un fuerte dolor abdominal, cuando la realidad es que, según explicaron en el Centro Médico a los familiares, le explotaron una hernia (congénita) a golpes, se le subieron los órganos, se movió de sitio hasta el corazón, se le pudrió parte del estómago y del hígado, le colapsaron los pulmones y murió de un sangrado gastro- intestinal.
El informe de autopsia del Instituto de Ciencias Forenses es vital para determinar si la muerte de la confinada Vivian Marie Rivera Acevedo fue a consecuencia de la golpiza infligida por una o varias confinadas.
Primera Hora supo que el Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Vega Baja investiga la muerte de la joven que cumplía una condena de dos años en la cárcel de mujeres de Vega Alta por poseer una bolsita de cinco pesos de marihuana.
“Hasta que no baje el protocolo de autopsia y me entreviste con el patólogo no se podrá determinar si hubo homicidio”, dijo el agente Colón a Primera Hora.
“Ya se certificó que murió a causa de un sangrado gastro- intestinal. A causa de qué, es lo que tenemos que saber ahora”, indicó.
El doctor que la atendió en la cárcel, el doctor Morales, informó que la confinada le dijo que “se había autoagredido”.
“Se sospecha que fue víctima de una golpiza”, dijo el agente.
Según el libro de novedades de la institución carcelaria, se señala que eso es lo que alegó Vivian.
El 12 de febrero, día en que finalmente deciden llevar a la confinada al Centro Médico, después de estarla tratando con suero y Panadol, la agente a cargo de la querella informa que “el doctor Morales dice que ella misma se fracturó las costillas”.
La teniente Virginia Cruz Ríos tomó los datos de la querella para el referido al Centro Médico.
“Por este medio informo que durante el turno de 2:00 de la tarde a 10:00 de la noche, la confinada Vivian Rivera Acevedo, según el doctor Morales, dice que ella misma se fracturó las costillas”, reza el informe tomado por el agente Rivera, placa 223557.
“Luego que tenga el informe de autopsia, decido si llevo el caso a otro nivel”, indicó el agente del CIC.
Cuando el 18 de febrero, a las 6:30 de la tarde, en el Centro Médico declararon a Vivian Rivera Acevedo con muerte cerebral, hubo que desconectarla.
Su madre Sonia Acevedo firmó los papeles para donar sus órganos, pero no se pudo hacer porque le informaron que los órganos de la confinada estaban deteriorados.
“Estaban tan dañados que no se pudo. Le tuvieron que mandar a hacer una autopsia. El certificado de defunción que le entregaron a la funeraria que trasladó los restos a Vieques indica que la causa inmediata de muerte y la condición final que llevó a la muerte fue severo trauma corporal”, reiteró la madre.
“La velamos en Vieques. Llegó un lunes en la lancha y el martes, a la 1:00 de la tarde la enterramos en el cementerio municipal nuevo de Vieques”, dijo desconsolada.
Acevedo comentó que su hija tenía problemas con una confinada hacía tiempo, por lo que quería cambiar de módulo.
“Ella con anterioridad había pedido un traslado. Parece que ya tenía problemas. El caso es que a nadie, ni a su papá, le dijo que tenía problemas”.
Hace tres meses, agregó, llamó a una amiga y le hizo saber que una reclusa la había golpeado.
“El sábado 13 de febrero, de madrugada, una de las muchachas de la cárcel llamó a José Rodríguez y le dijo que Vivian estaba bien mala y que la trasladaron para Centro Médico”, comentó.
“No me dejaron verla”, lamentó.





