Violencia sin fin Si terrible es que un menor sea víctima de la ola criminal, más impactante es el caso de Zulyann ante el escenario de que el sospechoso principal se trata de su propio padre. (Primera Hora / Andre Kang)
viernes, 27 de enero de 2012
Maribel Hernández Pérez / Primera Hora
La pequeña Zulyann M. Urbina Cruzado, de tres añitos, podría haber sido víctima de su propio padre tras ser alcanzada por un disparo en el abdomen que aparentemente el hombre dirigía contra su madre.
Joel Urbina Alcaraz, de 32 años, compareció ayer a la Comandancia de Bayamón, donde pasó de ser una “persona de interés” a convertirse en el sospechoso principal de la tentativa de asesinato contra su propia hija luego que su abogada, Sylvia Juarbe, le aconsejara que no prestara declaración alguna a los investigadores en torno al trágico caso de violencia doméstica.
En horas de la noche de ayer, jueves, el juez Joel Cruz Hiraldo halló causa para el arresto de Urbina Alcaraz por cargos de tentativa de asesinato, agresión agravada y ley de armas, esto por el caso reportado el pasado martes en el barrrio Santa Rosa en Guaynabo.
El juez Cruz Hiraldo ordenó su ingreso a la cárcel de Bayamón luego que el padre, de 33 años, no pudiera pagar la fianza de $35,000 que le fue fijada.
Los cargos fueron radicados por la fiscal Esther Moreno y la agente Estela Maldonado de la división Agresiones del CIC de Bayamón.
En un principio, los padres de la menor alegaron a las autoridades que la niña resultó herida por una bala perdida y luego Urbina Alcaraz evadió a las autoridades hasta ayer, cuando intentó entrar de forma inadvertida a la Comandancia de la región de Bayamón. De hecho, el retén de la entrada no lo reconoció, a pesar de que firmó el libro de registro, e incluso lo dejó esperando unos 15 minutos en el vestíbulo.
Llegó a las 11:25 de la mañana acompañado por su abogada, quien les preguntó a los investigadores si a su cliente se le había expedido una orden de arresto. Se le respondió que no.
Luego, intentaron entrevistarlo, pero su abogada les advirtió que no prestaría ninguna declaración en torno a los hechos, por lo que se procedió a leerle las advertencias de rigor y ponerlo bajo arresto.
Mientras era trasladado a la celda, bajó su cabeza y no respondió ninguna de las preguntas de los periodistas. Su abogada se escuchaba a viva voz diciendo que no iban a emitir ningún comentario.
La niña de tres años convalece en el Hospital Pediátrico de Río Piedras tras recibir una herida de bala, con entrada y salida por el abdomen, mientras se encontraba en el patio de su residencia en el sector Álamo del barrio Santa Rosa I, en Guaynabo.
La pequeña requirió de una intervención quirúrgica para reconstruirle el estómago, se le cortaron dos segmentos del intestino grueso y delgado, y ayer en la mañana, mientras su padre se entregaba a las autoridades, fue transfundida.
De acuerdo con la pesquisa de la División de Homicidios de Bayamón, el martes a las 12:30 del mediodía, su madre, Zuleika Cruzado, de 23 años y quien se encuentra en su quinto mes de embarazo, comenzó a recriminarle a Urbina Alcaraz por qué había recibido unos mensajes de texto en su celular de otra mujer y le advirtió que se separaría de él.
El hombre estaba sentado en el balcón. Ella le discutía y se paró frente a él. Encolerizado, desenfundó un arma calibre .40 y le disparó a su pareja embarazada. La mujer se echó para un lado, en un intento por esquivar el ataque. Pero, jamás pensó que su hijita de tres años estaba parada en el patio, en la misma dirección hacia la que le dispararon, y la bala alcanzó a la pequeña.
Esta declaración es compatible con la escena de los hechos, en la que se ocupó un casquillo en el mueble donde presuntamente Urbina Alcaraz estaba sentado.
Tras el balazo, la mujer observó a su pareja ocultando el arma de fuego. Al mismo tiempo, se escuchó a la nena, que estaba en el patio, llorando.
El miércoles, la fiscal Esther Moreno le tomó una declaración jurada a la madre de Zulyann, quien se encuentra bajo protección de las autoridades con el propósito de comenzar a levantar el expediente.
Los investigadores tuvieron que ser pacientes con la mujer, quien al principio se tornó un poco esquiva con prestar su declaración. Estaba aterrada.
El padre de Zulyann tiene antecedentes penales por violación a la Ley de Sustancias Controladas y a la Ley de Armas, según su ficha tomada en septiembre de 2011. También ha sido vinculado a una organización criminal de trasiego de drogas de Aguas Buenas.





