Antonio Margarito no dejó ver señales de arrepentimiento

 
 
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Antonio Margarito no dejó ver señales de arrepentimiento

jueves, 19 de agosto de 2010
Carlos González / Primera Hora

Antonio Margarito deseaba una segunda oportunidad.

El deshonrado púgil mexicano se presentó ayer ante la Comisión Atlética de California para una extensa vista administrativa con la intención de recuperar su licencia de boxeador. De haberla obtenido, el camino quedaría despejado para la pelea contra Manny Pacquiao, que ha sido tentativamente programada para el 13 de noviembre en Texas.

Margarito respondió a preguntas sobre el incidente que llevó a la Comisión a revocar la licencia poco después de que se descubriera un vendaje altera en sus manos previo al pleito contra Shane Mosley en enero de 2009.

Desde entonces, Margarito ha insistido en que desconocía que el entrenador Javier Capetillo había alterado las vendas con tal de tener ventaja sobre Mosley.

Ayer Margarito se limitó a decir que “si hubo algo ilegal, qué bueno que lo encontraron, ya que si me hubiese enterado, no subo al ring esa noche”. Enseguida añadió: “Pido otra oportunidad y les aseguro de que una cosa así no volverá a pasar otra vez”. Sin embargo, en ningún momento dijo “perdón”.

Margarito dejó pasar la oportunidad de enmendar el daño que ha sufrido su nombre, el país que ha generado tantos boxeadores honorables, pero sobre todo al deporte del boxeo. No aprovechó la ocasión para dejar claro que asume toda responsabilidad por Capetillo. Simplemente acogerse al desconocimiento no es suficiente. Nadie en el bando de Margarito pudo responder qué hubiese pasado si los vendajes no eran descubiertos. ¿Quién sabe qué daño pudo haber causado a Mosley?

Esta situación pone en tela de juicio la situación actual del boxeo y los comisionados en California tienen la obligación de hacer velar sus propias reglas. La excusa de desconocimiento no los exime.

Al final del día, Margarito es el responsable por lo que haga cada uno de los miembros de su equipo. He sido un fiel creyente de que Margarito debe reconocer todo lo que ocurrió, pero ayer no lo escuché. La Comisión de California hizo lo correcto en negarle la licencia.