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Aplauso final al padre y maestro

Paquitín y Santiago, hijos del productor, encabezaron la comitiva fúnebre a su llegada al Instituto de Cultura Puertorriqueña. (Primera Hora / Ana María Abruña Reyes)

viernes, 3 de julio de 2009
Mariela fullana acosta / Primera Hora

Amigos y familiares de Paquito Cordero llegaron ayer en la mañana hasta la Galería Nacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), donde se realizó una breve ceremonia en memoria del productor.

Luisito Vigoreaux y su esposa, Dana Miró, Rafo Muñiz y Edgardo Huertas fueron algunos de las figuras del ambiente artístico que arribaron temprano para estar junto a la familia del fenecido empresario. Desde las 9:00 de la mañana comenzaron a realizarse varias guardias de honor frente al féretro del artista, a cargo de familiares, artistas y políticos, así como de la directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Carmen Ruiz de Fischler.

El gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, y su esposa, Lucé Vela, arribaron a eso de las 10:00 de la mañana, uniéndose a la guardia de honor y dándoles palabras de aliento a los familiares del también actor. Vela, incluso, compartió con los presentes que fue vecina de Cordero cuando vivió en Laguna Terrace en Condado y que siempre le guardó gran aprecio. Otra persona que dijo presente fue el comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi. Paquitín Cordero, uno de los hijos del empresario, destacó que pese al dolor que embarga a la familia por dicha pérdida, el cariño del público puertorriqueño, así como de amigos, le han dado fuerzas.

“No solamente artistas, el pueblo, personas que han estudiado con él, personas que jugaban balompié con él en su época de joven... Ha sido tan, tan lindo. Papi era una persona bien especial y era amigo igual del presidente de la compañía o del barrendero de la esquina, ése era Paquito Cordero. Ése era papi, un hombre de pueblo que trabajó para su país”, expresó Paquitín Cordero.

La viuda del artista, Nora Osorio, se mantuvo en compañía de sus hijos y nietos y se mostraba agradecida y cariñosa con todo el que se le acercaba a darle el pésame. El momento en que más emotiva se le vio fue cuando su nieta Isabel Gómez interpretó el Ave María junto a la Camerata Filarmónica. Tras varios minutos, la familia pidió un tiempo a solas en el salón y luego salió cargando el féretro con los restos del productor, mientras los presentes aplaudían.