Fabricio Oberto ha anotado tan sólo 18 puntos en los dos partidos en los que ha visto acción en el torneo. (Enviado especial / Juan Luis Martínez Pérez)
jueves, 9 de septiembre de 2010
Raúl Álzaga / Enviado especial
Estambul. Si hay algo seguro en el juego de cuartos de final entre Argentina y Lituania es que la defensa interior y el juego físico en la pintura van a determinar el resultado.
Ambos equipos casi no anotan puntos en transición, viven y mueren con defensa y juego interior, y son fieles amigos del reloj de los 24 segundos en la ejecución a media cancha.
En el caso de Lituania, sus jugadores han probado ser el equipo más eficiente de este torneo en la pintura después de Estados Unidos, promediando 35.2 puntos por juego en la zona pintada con gorilas como Linas Kleiza y Pauilius Jankunas repartiendo leña cerca del aro. Además, son de los mejores en rebotes (39.2 por juego) y rebotes ofensivos (12.3).
No obstante, Argentina es de los equipos que no rehúyen el juego físico, sino que le da la bienvenida, y ya en el 2008 se ganó a una versión más versátil de Lituania en el partido de medalla de bronce.
Liderados por el sensacional Luis Scola, que encabeza el torneo en anotaciones (30.3), Argentina tiene un jugador multifacético para hacerle frente a Kleiza y darle dolores de cabeza en defensa. Además, tienen mejores tiradores a distancia que Lituania.
Tengo la impresión de que como Lituania no tiene lanzadore finos de tres puntos, Argentina les presentará una defensa similar a la que utilizó contra Brasil, en donde cerró bastante bien las líneas de base y negó el pase abajo.
Si Lituania intenta más de 20 triples, están fritos. Argentina, por cinco puntos.





