Luis Scola hace vibrar a la fanaticada argentina tras anotar un canasto en los minutos finales. (Enviado especial / Juan Luis Martínez Pérez)
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Raúl Álzaga / Enviado especial
Estambul, Turquía. Si todavía quedaba alguna duda sobre la grandeza de Luis Scola, el delantero fuerte de Argentina la disipó ayer al encestar la friolera de 37 puntos, incluyendo 10 de los últimos 12 puntos de su equipo, para que los gauchos vinieran de atrás y vencieran a Brasil por 93-89 en un partido parapelos ante cerca de 6,000 fieles en el Sinan Erdem Spor Salonu.
Con el triunfo, Argentina (5-1) se convirtió en el último equipo en avanzar a la ronda de cuartos de final, donde enfrentará al invicto Lituania (6-0) el próximo jueves.
Gracias a la tórrida ofensiva del base carioca Marcelo Huertas y la puntería en triples de Leandro Barbosa, los brasileños se pudieron sobreponer a la falta de puntos de sus jugadores del interior y llegaron a irse arriba por seis puntos, 72-66, restando 9:03 en el tercer parcial.
Sin embargo, los argentinos no perdieron la compostura y se mantuvieron ejecutando con aplomo a media cancha para conseguir lanzamientos abiertos, incluyendo dos triples corridos del alero Hernán Jasén para empatar el pizarrón, 72-72, restando 8:13, y poner así a la barra de fanáticos gauchos a brincar de delirio en las gradas.
De ahí en adelante, cada posesión valía oro y ambos equipos mantuvieron el margen cerrado con una ejecución digna de admirar.
Pero Argentina finalmente inclinó la balanza a su favor gracias al magnífico juego de Scola luego que Tiago Splitter acercara a Brasil, 81-79, con 3:15 en el reloj.
Con el base Pablo Prigioni dirigiendo la ofensiva y Scola liberándolo con una cortina arriba, Argentina dio una clínica de cómo correr un pick-and-roll al Prigioni alimentar a Scola y éste lograr atinar cuatro cestas consecutivas que pusieron su quinteto arriba, 89-84, con 24 segundos por jugar.
¡Que clase de caballo!
Al final, Argentina logró sostener su ventaja a base de tiradas libres para poder prevalecer y así celebrar en grande con su fanaticada en las gradas.
“Creo que hoy (ayer) fui dichoso de que el balón entrara. Hay otras ocasiones que te toca tomar ese tiro y la bola no entra”, admitió Scola, quien lidera el torneo en anotaciones con 30.3 puntos por juego.
Sin embargo, su ex dirigente con Argentina y ahora mentor de Brasil, Rubén Magnano, no fue tan parco al elogiar a su ex pupilo.
“Nos encontramos con un jugador soberbio que se llama Luis Scola y que no hubo quien parara su juego abajo”, sostuvo Magnano a la vez que era crucificado por la prensa brasileña y trataba de buscarle alguna lógica al revés carioca.
Por su parte, el técnico argentino y antiguo alumno de Magnano, Sergio Hernández, indicó que la defensa fue crucial al final del partido, además del desempeño de la dupla de Prigioni y Scola.
“Empezamos defendiendo muy cerrado abajo para no dejar que (Anderson) Varejao y (Tiago) Splitter se soltaran y dejar que vivieran de triples. Ellos nos compraron esa oportunidad, pero lamentablemente para nosotros, comenzaron a meter el tiro largo donde no habían sido efectivos en primera ronda. Ahí tuvimos que venir de atrás”, dijo Hernández.
“Pero nos mantuvimos pacientes. Seguimos insistiendo en esa defensa, ellos se quedaron un poco sin piernas y ya el triple no cayó tan a menudo al final. Entonces Prigioni y Scola nos cargaron en ofensiva, dando un gran ejemplo de cómo se ejecuta un pick-and-roll con ocho puntos al hilo que decidieron el juego”.
En torno a su próximo rival, Hernández dijo que respeta mucho a Lituania y espera un partido muy duro de sus rivales en cuartos de final.
“Lituania es un país donde el baloncesto es una religión. Siempre tienen buenos equipos, a pesar de que en esta edición extrañan a (Rimantas) Kaukenas y a (Ksistof) Lavrinovic, pero todavía tienen mucho talento y juegan con mucho carácter. Hay que estar bien preparados para ellos”, agregó Hernández.





