Arzobispo de San Juan repudia la violencia y pide diálogo

 
 
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Arzobispo de San Juan repudia la violencia y pide diálogo

jueves, 1 de julio de 2010
10:32 a.m.
Primera Hora

El arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, repudió los actos violentos de ayer en el Capitolio y pidió diálogo para garantizar las manifestaciones de expresión democrática en el país.

También hizo un llamado a "forjar la civilización del amor".

A continuación, reproducimos sus expresiones:

Nadie en Puerto Rico, debe sentirse satisfecho con lo sucedido ayer en el Capitolio de Puerto Rico. Ante lo ocurrido ayer, nadie puede reclamar para sí un logro, una conquista, ni sentir satisfacción por el deber cumplido. Ni los que favorecen las medidas del gobierno para enfrentar la situación económica ni los que se oponen a las mismas pueden tolerar los acontecimientos de violencias suscitados ayer, ni justificar los mismos. Todos en Puerto Rico debemos repudiar la violencia y sentirnos avergonzados.

Con sentimientos de profunda tristeza, tengo que decir que se está fomentando un clima de confrontación y animosidad en la vida pública del país sin precedente en la historia reciente. Los líderes políticos y los que gobiernan han de ser los principales campeones y promotores de la democracia y no deben secuestrar las libertades y derechos fundamentales que Dios le ha dado a los seres humanos y a los pueblos.

Si bien es cierto que la mayoría de los policías son personas que llevan a cabo sus responsabilidades correctamente, y si bien es cierto que el gobierno y las autoridades policiacas están llamadas a mantener y establecer el orden, a proteger la vida y la propiedad, esto no debe hacerse a cualquier precio, ni debe hacerse mediante el uso excesivo de la fuerza. Sin lugar a dudas, la situación de ayer se salió de control. El uso de la fuerza de choque está creando más violencia de la que se pretende resistir por lo que desalentamos su uso.

No entiendo como los puertorriqueños y las puertorriqueñas podemos mejorar nuestra calidad de vida si nos atacamos unos a otros, si nos agredimos mutuamente y si en vez del diálogo nos caracteriza la intransigencia y la violencia.

Los sucesos de ayer ameritan una profunda reflexión de todos los sectores en Puerto Rico, no para echar culpas, pues el pueblo hará su juicio, sino para evitar que no suceda más violencia en las protestas contra el gobierno y evitar que se intensifiquen. Se necesita un diálogo para coordinar las manifestaciones y para garantizarle al pueblo sus derechos a la expresión, a reunirse pacíficamente, a la asociación y a su derecho a ser informado por la prensa.

No solo el gobierno está llamado a mantener el orden, sino todos los ciudadanos estamos obligados a fomentarlo y a promover la justicia y la convivencia fraterna mediante procesos y estilos pacíficos, respetando los adversarios, evitando la imposición de ideas o proyectos políticos y colaborando a favor del bien común.

Puerto Rico es un país cristiano próximo a cumplir 500 años de la presencia de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestra sociedad se forjó en la fe en Jesús que nos llama al amor, a la verdad, a la libertad, a la paz y a la justicia. La violencia debe ser obsoleta en todas sus manifestaciones, debe ser erradicada del corazón humano, de los estilos de hacer política, de gobernar, de manifestarnos y como medio para hacer valer nuestros derechos.

No se puede ignorar la importancia de los valores espirituales sin los cuales el ser humano se convierte en un monstruo. Nos dice el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia que "Jesús « nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, y, por tanto, de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor » (cf. Mt 22,40; Jn 15,12; Col 3,14; St 2,8). El comportamiento de la persona es plenamente humano cuando nace del amor, manifiesta el amor y está ordenado al amor. Esta verdad vale también en el ámbito social: es necesario que los cristianos sean testigos profundamente convencidos y sepan mostrar, con sus vidas, que el amor es la única fuerza (cf. 1 Co 12,31-14,1) que puede conducir a la perfección personal y social y mover la historia hacia el bien." (N. 580)

"El amor debe estar presente y penetrar todas las relaciones sociales: especialmente aquellos que tienen el deber de proveer al bien de los pueblos « se afanen por conservar en sí mismos e inculcar en los demás, desde los más altos hasta los más humildes, la caridad, señora y reina de todas las virtudes. … Este amor puede ser llamado « caridad social » o « caridad política » y se debe extender a todo el género humano. … No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia: « El cristiano sabe que el amor es el motivo por el cual Dios entra en relación con el hombre. Es también el amor lo que Él espera como respuesta del hombre. Por eso el amor es la forma más alta y más noble de relación de los seres humanos entre sí. El amor debe animar, pues, todos los ámbitos de la vida humana…" (Ibid 581, 582)

Por último, exhortamos a todas las personas de fe en Puerto Rico a unirse en oración por el bienestar y la unidad de esta Patria Bendita que Dios nos regaló para forjar la civilización del amor.

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