Atentados del 9/11 le arrebataron a unas gemelas la oportunidad de conocer a su papá

 
 
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Atentados del 9/11 le arrebataron a unas gemelas la oportunidad de conocer a su papá

Todo lo que las gemelas Emily y Amanda Ortiz García conocen sobre su padre Emilio es por las historias que su madre les ha narrado, ya que éste falleció durante los atentados del 9-11, cuando éstas sólo tenían cinco meses de nacidas. (Enviada especial / Vanessa Serra Díaz)

lunes, 12 de septiembre de 2011
Bárbara J. Figueroa Rosa / Enviada Especial

Nueva York. Durante la pasada década, las gemelas Emily y Amanda Ortiz García han asistido fielmente a las ceremonias de recordación de las víctimas del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001, un trágico evento que les arrebató la oportunidad de conocer, criarse y disfrutar del cariño de su papá, Emilio, quien apenas se estrenaba en su faceta paternal cuando perdió la vida durante el ataque.

Y es que las pequeñas tenían sólo cinco meses para aquella fecha en la que sus vidas -sin saberlo- tomaron un giro inesperado luego que un avión secuestrado por miembros de la red Al -Qaida se estrellara deliberadamente en la Torre Norte del Centro Mundial de Comercio, lugar donde Emilio, a quien llamaban cariñosamente “Pete”, trabajaba hacía más de una década.

Como todos los años, ayer las niñas regresaron a la Zona Cero para honrar la memoria de su padre, a quien han ido conociendo y aprendieron a amar a través de las historias maravillosas que su mamá, Wanda García, les ha ido relatando año tras año.

“Siempre que se van a dormir yo les hablo y como si fuera un cuento les voy diciendo cómo era Pete”, relató Wanda a Primera Hora, sobre su esposo quien falleció a los 38 años y laboraba como supervisor financiero de la compañía Carr Futures en el piso 92 de la Torre Norte del World Trade Center (WTC). Ese día la empresa perdió a más de 30 empleados.

“I Love U Daddy”, decía el portarretratos que Emily y Amanda cargaban durante la ceremonia, y en el que estaban plasmados a través de diversas imágenes esos pocos momentos que “Pete” disfrutó junto con sus chiquitinas, unas niñas que trataba como a unas princesas y a las que tongoneaba como a unas muñequitas.

“Ése hombre era loco con sus niñas... era loco con lavar sus ropitas y hasta las planchaba”, cuenta Wanda, al explicar que “cositas como ésas son las que a mí me gusta que ellas sepan”.

De hecho, fue a través de la voz de su madre que las nenas aprendieron el color favorito de su papá, los deportes que le gustaba practicar y hasta la historia de amor entre sus padres.

“Pete y yo fuimos amigos por tres años y recuerdo que fue para un San Valentín que él me comprometió... la primera sortija era de ésas de embuste, de pica... es que Pete era tan chistoso. A él nunca lo veías serio”, rememoró Wanda, sobre aquel momento ocurrido en el 1991.

“No sé si lo que estoy haciendo es bueno o es malo... pero lo he hecho pensando en ellas... para que se emocionen de saber de él. Las memorias son mías, el dolor también porque yo sé que ellas eran chiquititas y no lo sintieron, pero quiero que sepan todo de su papá y por eso he dedicado estos 10 años a enseñarles quién era él”, expresa Wanda, quien se ha encargado de mantener viva la imagen de Ortiz a través de fotografías que están desplegadas por toda la casa.

Wanda reconoce que, aunque ha tratado de ser precavida en la forma en que les narra a las niñas la forma en que su papá murió, ha tenido momentos tensos, como por ejemplo cuando supieron a través de una primita quién era Osama bin Laden.

“Fue difícil porque veían a un hombre con barba larga y decían: ‘Mommy, look, the bad man’. Entonces, tuve que sentarme con ellas y explicarles que no pueden pensar así porque en esa cultura también hay gente buena”, dijo Wanda, quien optó por explicarles a las niñas lo del ataque a través del documental Act of War de HBO.

Otros momentos difíciles surgieron, por ejemplo, cuando en la escuela hacían actividades alusivas al Día de los Padres.

“Ellas me decían: ‘mami somos las únicas que no tenemos papá’. Entonces les dije que ellas sí tienen papá... y que siempre está en todas partes cuidándolas. Entonces ellas le hicieron una tarjetita”, manifestó Wanda sobre la postal que tiene ubicada en un pequeño altar que ha hecho en el sótano de la casa para honrar la memoria de su esposo. La tarjeta que confeccionaron las niñas y que tiene una mano abierta dice: “si pudiéramos alcanzarte y regresarte a la vida”.

En el pequeño sagrario también conserva recortes de periódico y objetos de gran valor sentimental como es el anillo de bodas de “Pete”, una joya que encontraron entre los escombros cinco meses después de la tragedia.

“Fue para febrero 13 de 2002 que encontraron el anillo de mi esposo... ahí fue que confirmé que era verdad (su muerte). A partir de ese momento comencé a aceptar”, dijo Wanda quien estuvo en una etapa de negación que duró meses.

“Es que Pete no se merecía algo tan feo”, lamenta Wanda, quien ha encontrado fortaleza para sobrellevar la pérdida a través del apoyo incondicional que recibe de su mamá, María Rodríguez, quien la ayuda en la crianza de sus gemelas.

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