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Atrapados en Villas del Sol

Margarita Ortiz sostuvo que su hijo Kevin (a la derecha) se enfermó por la contaminación a la que ha estado expuesto por el humo de la planta de electricidad.

jueves, 3 de diciembre de 2009
Leysa Caro González / Primera Hora

Sienten que el Gobierno está intentando acabar con ellos poco a poco. Lamentablemente, parece que lo están logrando.

Primero, les metieron la Policía a la cañona para tratar de sacarlos de sus hogares, luego les cortaron los servicios de agua y luz, les colocaron cámaras electrónicas para vigilarlos las 24 horas y, a pesar de que tienen a dónde irse, el Estado insiste en que tienen que abandonar el terreno este mes.

La desesperación parece estar apoderándose de algunos de los residentes de Villas del Sol. Y, no es para menos, les están dando por donde más les duele: sus niños.

En las pasadas semanas más de 25 pequeños de la comunidad han tenido que ser llevados a distintas instituciones hospitalarias para recibir tratamiento médico. Dos niños ya han dado positivo al virus AH1N1, entre ellos la bebé de tres meses de la líder comunitaria, Maritza de la Cruz.

Las condiciones en la comunidad son infrahumanas y, aunque los residentes se esmeran por mantener sus hogares libres de polvo y microbios, se les hace imposible.

Les llevan 600 galones de agua una vez al día para más de 200 familias, casi todas con niños pequeños. El líquido es depositado en unos tanques plásticos que no son limpiados con regularidad, lo que ha provocado que muchos niños se hayan enfermado, denunciaron.

Las emanaciones de gases cada vez son más insoportables, pero necesitan electricidad para poder dormir y cocinar.

Parecen estar atrapados en un callejón sin salida.

Margarita Ortiz es una de las residentes que vivió días de dolor junto a su hijo Kevin de seis años. “Duró dos días con fiebre. Los médicos me dijeron que era un virus por la mala contaminación a la que ha estado expuesto y es que cada vez que uno prende esa planta se expone a ese humo”, dijo Ortiz, aún con los papeles del diagnóstico de su hijo.

A Irene Castillo no le quedó más remedio que sacar de la comunidad a su hija y tres nietos. “Esa agua es lo que nos está matando. Ahora mismo vengo y cojo un cubo de esa agua y ya a las 6:00 de la tarde tiene un limo verde... nos están tratando de matar a plazos. Eso no tiene ningún mantenimiento”, denunció.

Los vecinos alegaron también que en ocasiones pasan semanas sin recibir el líquido por parte del Municipio, lo que obviamente les perjudica.

Santos Gómez también tuvo muy enferma a su hija Victoria Mercedes de tres años. La niña tiene una condición en el estómago que se vio complicada por su continua exposición a los gases de la planta eléctrica. “Estamos bien preocupados. Se están viendo muchos niños, pero esperamos que el Gobernador tenga la sensibilidad y nos retorne el agua y la luz”, señaló el hombre.

La niña estuvo cinco días interna en el Children's Hospital, en Bayamón, donde ahora mismo hay dos niños.

Gómez ha tenido que construir una planta eléctrica casera de diésel, la cual utiliza para refrescarse en la noche.

Laura Motta, portavoz de la comunidad, respondió a los señalamientos de algunos que los tildan de irresponsables. “Nosotros no somos padres irresponsables. Esto es una situación que el Gobierno ha provocado. Somos la única comunidad que ha exigido su derecho de pagar agua y luz y no lo hacen”, señaló.

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