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Luis Fortuño aseguró que su campaña no planificó el bullicio que le impidió a Pedro Rosselló escucharse, pero opinó que había una “clara mayoría” a favor de su candidatura. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)

Barrera de sonido al mensaje de Rosselló

lunes, 1 de octubre de 2007
Leonardo Aldridge / Primera Hora

Prácticamente nada de lo que Pedro Rosselló dijo ayer se escuchó.

Los adeptos de Luis Fortuño querían darle a Rosselló de su propia medicina y, valiéndose de pitos, cornetas y altoparlantes, hicieron que la voz del presidente del PNP fuera imperceptible durante los 50 minutos que habló en la Asamblea General, tras cuya celebración la única conclusión posible es que la colectividad sigue igual o más dividida que antes.

Los fortuñistas lograron impedir una comunicación efectiva del presidente de la colectividad, que presentó un plan para delinear el futuro del PNP en el que habló de salud, status y corrupción. Los rossellistas conocían bien la estrategia porque en actividades previas habían entorpecido con abucheos los mensajes de Fortuño.

Rosselló continuó impertérrito durante la mayor parte del mensaje y, al principio, cuando no podía pasar más allá de “hermanos y hermanas progresistas”, trató de sacarle partido al bullicio incesante señalando que era una “recepción muy cálida” para él. Pero lo único que se escuchaba de Rosselló era cuando preguntaba “¿se puede o no se puede?”. Poco a poco fue perdiendo la paciencia con el ruido ensordecedor de los seguidores de su contrincante en primarias.

La mayoría de los políticos que desfilaron por la tarima se expresaron a favor de la candidatura de Rosselló, pero el presidente de la colectividad no parecía tener el control total de la asamblea que ha exhibido en ocasiones previas.

Cada vez que lo interrumpían, su hijo Ricky Rosselló junto al ex senador Charlie Rodríguez se afanaban bailando reguetón para que pareciera que todo marchaba como debía.

En su mensaje, Fortuño les gritó a sus seguidores: “El Jefe son ustedes, este partido es de ustedes porque la mayoría manda”. Así hacía alusión a los gritos y pancartas de sus seguidores, al igual que al tema “El Jefe” del reguetonero Daddy Yankee, cuya música utiliza Fortuño al llegar a actividades políticas.

A su salida del evento, Fortuño aseguró que su campaña no planificó el bullicio que le impidió a Rosselló escucharse. Pero opinó que, dentro de la asamblea, “había clara mayoría de nuestra candidatura”.

“Vinimos a la casa del trompo a bailar y bailamos muy bien”, dijo Fortuño, con el alcalde de Toa Baja, Aníbal Vega Borges, a su lado.

“El pueblo se ha expresado hoy y el 9 de marzo se va a expresar más claro”, manifestó Fortuño a la prensa.

Rosselló se marchó tras el evento y no emitió declaraciones a los medios, pero Jorge Santini, alcalde de San Juan y partidario del ex gobernador, opinó que dos terceras partes de la concurrencia respondían al presidente penepé y no a Fortuño.

Con cinco meses para las primarias que determinarán si será el ex gobernador Rosselló o el comisionado residente Fortuño quien aspirará por la Palma para las elecciones del 2008 , el PNP celebró ayer su Asamblea General en el coliseíto Pedrín Zorrilla con 4,399 delegados de ambos bandos que expusieron sus propias y muy particulares tácticas políticas, menos sofisticadas pero con igual propósito que las elaboradas por las maquinarias de campaña.

El ruido contra el mensaje de Rosselló fue la carta de los fortuñistas.

Los rossellistas, por su parte, taparon con pancartas y afiches a Fortuño mientras ofrecía su corto mensaje, de modo que las cámaras televisivas no pudieran captarlo.

Las guerras de abucheo fueron por proxy.

Cuando la representante Iris Miriam Ruiz, a favor de Fortuño, se dirigía a la asamblea como presidenta de Mujeres Progresistas, los abucheos fueron sonoros. Lo mismo les sucedió a favorecedores de Rosselló, como la senadora Norma Burgos, que fueron derrotados por los gritos en su contra.

La violencia física que se temía en la asamblea, sin embargo, no se materializó al grado que se anticipaba, aunque las escaramuzas y peleas abundaron, incluso con un incidente en que un individuo no identificado roció gas pimienta que afectó a siete personas. Se radicaron dos querellas en la Policía Municipal de San Juan, indicó el coronel Adalberto Mercado, a cargo de la seguridad de la capital.

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