Según empleados del Departamento de la Familia, María Sánchez Bras y su ayudante adoptan una actitud jaquetona al supervisar los servicios que prestan los servidores públicos de la agencia. (Archivo)
viernes, 27 de mayo de 2011
Bárbara J. Figueroa Rosa / Primera Hora
Baja el telón. Allí están ellas. Se llaman igual, comparten el mismo color de cabello- rubio Charityn- y sorpresivamente la pasión por el teatro. Usualmente, visten de forma impecable y elegante para cumplir con sus labores como funcionarias de la Secretaría Auxiliar para Asuntos Gubernamentales y Federales en Fortaleza.
Sube el telón. En esta ocasión, el outfit de María Sánchez Bras y María Fullana Hernández cambia drásticamente para estelarizar a “Fulana” y “Mengana”, dos mujeres desempleadas que acuden de forma incógnita -y enviadas por el gobernador Luis G. Fortuño- a alguna oficina local del Departamento de la Familia (DF) a solicitar los servicios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), el cual les ofrece ayuda económica a las personas o familias de bajos ingresos.
Su arribo a las oficinas - como parte del show- conlleva que vayan vestidas de forma descuidada, sin maquillaje, un moñito mal hecho y, en ocasiones, con la tira del brassiere por fuera.
Después de todo, según ellas mismas les han explicado a algunos empleados de Familia, “tenemos que vestir como los clientes”.
¿Cóoooomo? Ajá, así como lo lee. Resulta que Sánchez Bras y Fullana Hernández -quienes se desempeñaban como directora de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) y presidenta de la Comisión de Servicio Público- realizan desde algunas semanas una labor teatral de supervisión sorpresiva en la agencia y como parte de su “actuación” han estereotipado de una forma “humillante” a los que solicitan cupones.
“Nosotros los empleados lo hemos visto como una falta de respeto porque nuestra clientela es nuestra razón de ser y ellas están haciendo ver que las personas que vienen aquí a solicitar el servicio son gente cafre, vulgar, desarregladas... de verdad que es algo humillante porque hasta con las camisas manchadas de pintura han ido y con la camisa rodada y la tira del brassiere por fuera”, dijo una persona que trabaja para el Departamento de la Familia y prefirió no identificarse por miedo a represalias, pero que fue testigo del espectáculo en una oficina de la región de Bayamón.
Ahí no queda la cosa, pues el teatro -cuya deprimente función se ha escenificado en unas 36 oficinas del DF- incluye también incurrir en un comportamiento indisciplinado.
“Ellas llegan, cada una por su lado, y se sientan en la sala de espera. Esperan un ratito y de momento una - en mi caso fue la licenciada Fullana Hernández- se para y empieza a decir de forma gritona: ‘Quiero que me atiendan ahora... Quiero que me den una emergencia’. Entonces la recepcionista trata de explicarle que tiene que hacer turno y esperar por una cita y ahí se alborota el gallinero”, dijo otra fuente, esta vez de la región de Mayagüez, donde casualmente se realizan las visitas sorpresa esta semana. Primera Hora supo que justo ayer “las actrices de Fortaleza” estuvieron en la oficina de Añasco.
Tras Fullana Hernández hacer su aparición estelar, entra a escena Sánchez Bras a realizar un “numerito” similar.
“Después de estar haciendo un show y de estar gritando y exigiendo cosas, ellas piden hablar con la directora o director de la oficina y ahí es que dicen que son enviadas por Fortuño desde Fortaleza, que vienen vestidas así para hacerse pasar por clientes y para supervisar el trato que se les da a los clientes... pero es que nuestros clientes no se comportan de esa forma hostil, arrogante y cafre que ellas lo hacen”, cuestionó una testigo, quien dijo estar “indignada” con la situación, pues le parece “una burla de muy mal gusto hacia las personas que reciben nuestro servicio”.
Y es que a juicio de los entrevistados, todos con más de 10 años de experiencia, las visitas sorpresa se pueden realizar, pero no con un estilo prejuiciado.
De hecho, en años anteriores se realizaron ejercicios similares por personal interno del DF, pero según los empleados jamás se ridiculizó al cliente.
“Recuerdo que había una supervisora que se llama Olga Bernardi, quien era directora auxiliar de servicios operacionales de Adsef y nos visitaba de forma sorpresa. Pero iba vestida de forma profesional, se sentaba en una esquinita y observaba cómo funcionaba la cosa”, dijo un empleado al agregar que hasta un cuestionario se les entregaba a los clientes para que expresaran cómo había sido el trato.
“Además, ¿por qué no capacitan a los empleados a quienes muy raramente les dan talleres de servicio al cliente, en lugar de ir a fiscalizar de un modo tan impropio como ése?”, cuestionó otro de los empleados.
Otro aspecto preocupante, según los empleados, es que una vez finalizada la actuación, Sánchez Bras y Fullana Hernández continúan tratando con arrogancia a los supervisores de las oficinas, quienes en ocasiones se han quedado con la palabra en la boca.
“En mi caso, yo las invité a sentar y no quisieron. Lo que hicieron fue gritarme y cuando se iban hasta restrallaron la puerta y me dejaron con la palabra en la boca”, dijo una directora local que, poco tiempo después de terminado el espectáculo, el cual duró unos 15 minutos, recibió una llamada de su supervisora regional exigiéndole un informe de los hechos.
Primera Hora visitó las oficinas de las funcionarias en Fortaleza para una reacción, pero éstas no se encontraban pues, según un empleado, “llevan varios días trabajando tareas fuera de la oficina”. ¿Qué cosa? ¿Estarían en función?
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