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Buena herramienta para la intimidad la literatura erótica

 (Primera Hora / Gerald López-Cepero)

viernes, 12 de marzo de 2010
Janet González Bolívar / Primera Hora

Algunos aseguran que más allá de las sensibles zonas erógenas, esos puntos de placer que nos activan sexualmente con apenas acariciarlos, es la mente la parte del cuerpo que más responde a los estímulos eróticos. De acuerdo con ellos, las palabras sugerentes, las fantasías sexuales y los deseos apasionados, por ejemplo, producen sensaciones placenteras tanto o más excitantes que los encuentros entre sábanas, sin necesidad de toques y caricias.

Estos temas cargados de sensualidad, y que hacen despertar la imaginación de más de uno, son precisamente el eje narrativo de la literatura erótica. Desde tratados antiguos como el Kamasutra -escrito por Vatsiaiana en la India entre los siglos III y VI d.C.- hasta fogosas historias actuales sobre tórridos romances, este género literario apela en sus páginas a lo provocativo, el goce pleno y la intensidad sexual.

La sexóloga Alicia Fernández señala que, con su prosa ardiente, la literatura erótica es una buena herramienta para la intimidad en pareja. Las descripciones de escenas sexuales que encierran estos libros, algunas en lenguaje explícito y otras en un tono elegante y discreto, aportan un gran cúmulo de fantasías al imaginario de él y ella, según detalla la especialista. Así, su lectura seduce y deleita a la vez que “aumenta la pasión de la pareja”.

“La literatura erótica atrae a los lectores porque excita todo lo referente al instinto sexual. Busca y evoca el placer de modo que se aumentan las posibilidades del deseo, y -además- favorece que el amor físico se exprese utilizando todos y cada uno de los sentidos”, dice.

“Se trata de textos que se relacionan con lo sexual representado de la forma más real posible, resaltando la belleza de la intimidad y el juego sexual placentero”, abunda la también educadora sexual.

Muchos libros eróticos consiguen avivar los placeres por su tono pícaro y lenguaje gráfico. Las referencias de carácter sexual pueden llegar a ser tan intensas que, de acuerdo con la Dra. Fernández, llegan a ser el equivalente de pasar una película erótica en la mente.

La mayoría de las tramas, además, abordan temáticas controversiales, como las relaciones prohibidas.

Lo erótico y lo pornográfico

Como están escritos con una gran intensidad erótica, es común que las personas confundan esta literatura con la pornografía. Ciertamente, hay una “línea finita” entre ambos géneros, como indica la sexóloga Fernández, pero se trata de dos cosas distintas.

“Una de las diferencias entre la pornografía y el material erótico es que éste último es algo más real, que se adapta a la sexualidad verdadera de las personas. En la pornografía encontramos algo surreal, una realidad desconceptualizada: orgasmos de una hora, penes enormes, modelos perfectas… Lo pornográfico es lo morboso, lo vulgar y lo explícito”, aclara la doctora.

Como regla básica, la sexóloga aconseja darle rienda a la expresión del deseo con la pareja siempre y cuando “no se caiga en el libertinaje ni en una sexualidad irresponsable”.