Busca demostrar que todo se supera

 
 
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Busca demostrar que todo se supera

Wanda del Valle ahora cuenta con dos maestrías, es profesora de la Universidad de Puerto Rico y espera comenzar el doctorado. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)

jueves, 26 de enero de 2012
Istra Pacheco / Primera Hora

Ver cómo un hombre le arrebató a su madre pegándole cinco balazos, tiró el carro por un barranco, destruyó su casa y además le dio a ella dos balazos a los que sobrevivió, todo con apenas 16 años, parece una pesadilla suficiente como para dejar marcado de por vida a cualquiera.

Pero ése no fue el único horror en la vida de Wanda del Valle. Tan sólo fue el inicio de una serie de problemas, porque no encontró quién la entendiera y la ayudara a sanar y seguir adelante con su vida.

Era tan joven que tampoco tenía la madurez para poder manejar la cantidad de emociones que estaba experimentando.

La rabia era tanta que no pudo vivir con su padre, quien había formado una nueva familia de la que nunca se sintió parte. Tampoco podía bregar con su abuela, porque era demasiada responsabilidad a esa edad. Ni con una tía, que estaba muy ocupada.

Entonces empezó a beber y a usar drogas, a deambular por las calles, a dormir en su carro... una vida totalmente errática.

Para tratar de estabilizar su mundo se casó con un hombre con el que tuvo dos niñas, pero esa unión no duró. Luego se volvió a casar con un ex noviecito que la aceptó con sus dos hijas, pero que nunca le confesó que era un adicto.

Y ése es el segundo capítulo de una historia terrible en la que casi no le daba el sueldo para pagar por su comida y la de las nenas, ya que el hombre le robaba para mantener su vicio.

Entonces quedó embarazada de su tercer bebé, y luego llegó la cuarta, cuya gestación estuvo acompañada de los golpes que recibía de parte de su esposo. El individuo hasta la empujó por las escaleras. Pero ella tenía miedo a estar sola con cuatro criaturas, y no sabía cómo enfrentarlo.

“Llegó el momento en que me llegó a coger por el cuello para ahorcarme”, relató.

Su papá, viendo la indefensión, se llevó a las niñas a su casa para tratar de sacarlas de ese ciclo de violencia, pero para colmo de males, se le acusó de secuestro.

Del Valle sacó fuerzas para denunciar a su marido por violencia doméstica, pero al hombre lo mandaron a un programa de desvío que no solucionó nada. Entonces buscó ayuda y decidió salir del área metropolitana para empezar a rehacer su vida.

“Ahora tengo dos maestrías, soy profesora de la Universidad de Puerto Rico y trabajo para H&R Block. En agosto espero empezar el doctorado. Quiero que las mujeres entiendan que se puede. Si yo salí de donde salí, lo del asesinato de mami, las vivencias, el tiempo en la calle, mira, cualquiera puede”, afirmó.

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