Lo que se suponía que fuese un día de celebración se convirtió en una pesadilla para muchos. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)
viernes, 7 de enero de 2011
Mariana Cobián / Primera Hora
El Día de Reyes organizado por Fortaleza estuvo enmarcado por el llanto, desmayos, mareos, lesiones y niños perdidos. En fin, todo un caos.
Lo que se suponía que fuese un día de celebración, unión familiar y regalos se convirtió en una pesadilla para muchos.
Por primera vez, el Gobierno realizó esta actividad en un lugar cerrado, como el coliseo Roberto Clemente, en Hato Rey, con la idea de que tenía aire acondicionado y podían disfrutar de “nieve” -producida por una máquina de espuma encendida por 15 minutos-, música e inflables después de recoger su regalo.
Pero la falta de organización, que se dispusiera de solamente una fila que llegaba hasta los predios de La Feria en todo momento y subía por la rampa hacia el segundo piso -donde estaba la única estación de regalos-, provocaron que muchos que esperaron por largas horas se desesperaran y comenzaran con los empujones.
Al llegar al portón que estaba al final de la rampa, decenas de policías trataban de mantener el control, pero muchos quedaban pillados, otros sufrieron desmayos, una bebé de semanas de nacida tuvo que ser cargada por policías para protegerla y a una niña le sacaron la rodilla de sitio en medio del caos.
Agentes destacados en el coliseo confirmaron que socorrieron al menos a una treintena de personas cuando se formó el revolú.
Entre las que sufrió un bajón de azúcar figuraba Juanita Soto, de Caguas, cuyos nietos lloraban desesperadamente, asustados por el desmayo de su abuela.
Una bebé de dos meses recibió un golpe en la cabeza con una botella de agua.
Cuando Primera Hora le preguntó a su mamá, Denise Carrión, por qué llevó a la recién nacida a la actividad, contestó: “Porque una vecina vino el año pasado (en el parque Luis Muñoz Rivera) y me dijo que era cómodo, pero no vuelvo”.
El evento, organizado por el Departamento de la Familia, se salió de control y la Policía tomó las riendas, ordenando colocar mesas adicionales de repartición de regalos y subdividiendo la larga fila para evitar los embudos de gente.
“Yo voy a asegurarme que esto termine sin incidentes que lamentar. Estamos asumiendo el control de los juguetes”, indicó el superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha.
El gobernador Luis Fortuño sólo estuvo una hora y media en el lugar con su esposa Lucé Vela y sus tres hijos.
Al entregar juguetes, Ilia Viera le pidió una computadora portátil para su hijo, y Fortuño, algo frustrado, la refirió a la secretaria de la Familia, Yanitsia Irizarry.
Cuando el Gobernador se fue, Viera dijo: “Claro que se va, si todo el mundo le va a caer encima por las laptops”.
Irizarry explicó más tarde que el detonante fue cuando la gente se enteró de que había computadoras portátiles, las que estaban destinadas para niños de edad escolar. A eso, dijo, se suma el que ayer hubo una “avalancha” de asistentes tres veces mayor que la de años anteriores.
La Secretaria negó que hubiesen robado las laptops. Lo que ocurrió fue que las sacaron del lugar para controlar la animosidad que se creó por ellas.







