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Armando Alomar, un vendedor de losas, teme que la recesión económica que atraviesa la Isla esté afectando seriamente a los pequeños comercios. Miguel Santiago -a la derecha- considera que la situación económica de muchas familias se ha agravado por sus salarios bajos y por los gastos que continúan aumentando. (Primera Hora / Andre Kang)

Casi imposible mantenerse a flote

lunes, 16 de abril de 2007
Francisco Rodríguez-Burns / Primera Hora

Trabajo sin recompensas.

"Nosotros estamos trabajando para los que viven del Gobierno. Si todo el mundo pusiera su granito de arena, todos estaríamos en una mejor posición...”

Armando Alomar
Vendedor de losas

La precaria situación económica que atraviesa el país está empujando a la clase media puertorriqueña al borde de la pobreza.

Incluso, algunos ciudadanos se están encontrando sin dinero para pagar las necesidades más básicas.

La emigración representa para muchos la única opción viable para buscar una mejor calidad de vida. Pero, para todos los otros que deciden dar la batalla en su tierra, la radicación de la planilla contributiva pone de manifiesto que su trabajo en la Isla no guarda ninguna recompensa real, más aún cuando cerca de una cuarta parte de la población vive de la asistencia social.

“Esto ha sido muy fuerte. Pago cada trimestre por los estudios de mi hija en la universidad, pero el dinero de la pensión simplemente no me da. Casi no puedo salir ni al cine. Sacamos películas en el videoclub para pasar el tiempo y estoy haciendo muchas otras (cosas) para acortar gastos, pero no me da el dinero”, sostuvo la analista de subastas del Gobierno, Zulma Rodríguez, quien es madre de otra niña de 8 años.

Para reducir el gasto de electricidad, la madre duerme en un mismo cuarto con sus dos hijas, ya que así sólo enciende un acondicionador de aire por la noche.

Ante el aumento en el agua, otros han optado por reducir su consumo de agua, hasta el punto de cerrar y abrir la llave de la ducha a medio jabonar.

También hay aquellos que están considerando quedarse con un solo vehículo para poder transportar a todos los miembros de su familia. Éste es el caso, por ejemplo, del vendedor de losas Armando Alomar, quien está casado con una enfermera y que considera que las ventas de los pequeños comercios se han visto seriamente afectadas por la recesión económica.

“Nosotros estamos trabajando para los que viven del Gobierno. Si todo el mundo pusiera su granito de arena, todos estaríamos en una mejor posición. El impuesto sobre la venta nos ha afectado muchísimo. Y eso, que querían imponerlos en los alimentos no procesados”, sostuvo el comerciante, quien fue a entregar su planilla cargando a uno de sus hijos menores.

Para el empleado de una empresa de frutas y vegetales Miguel Santiago, la situación económica de muchas familias se ha agravado por sus salarios bajos y por los gastos que continúan aumentando.

“El salario de todo el mundo se ha quedado igual. Tienes que ajustarte a los gastos y eso afecta la vida familiar porque sigues con la rutina”, sostuvo Santiago.

Ante la desigualdad contributiva que enfrentan los matrimonios, por sus salarios combinados, el empleado de mantenimiento del Gobierno Máximo Torres reconoce que en algunos hogares uno de los cónyuges ha abandonado el trabajo.

“Hoy día hay que estirar el dólar lo más posible y comprar lo mínimo”, sostuvo Torres.

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